dimanche 31 décembre 2006

Helicóptero, bus y bicicleta

El golpe no acababa aún y ya había arte y prensa contra la dictadura. En la confluencia de esos dos espacios aparece, en 1978, la revista La Bicicleta. Un verso de Erick Pohlhammer explica el nombre: “En la era de los helicópteros concéntricos surge como una paradoja necesaria La Bicicleta”. Un subtítulo añadía que se trataba de la Revista chilena de la actividad artística. El gentilicio estaba ahí para indicar que el arte producido en el exilio también formaba parte de la publicación.

Andando los meses La Bicicleta se fue abriendo camino desde los círculos relativamente restringidos de artistas y operadores culturales hacia un público más amplio. Fueron los jóvenes quienes se mostraron más receptivos a la propuesta. La página musical pasó a convertirse en un cuadernillo con canciones y entrevistas a los músicos que los jóvenes escuchaban bajo cuerda en esos años apagados, el llamado canto nuevo, la nueva trova, el rock. La opción de La Bicicleta por la juventud fue más bien una opción de los jóvenes por La Bicicleta. La revista saltó a los quioscos y fue ganando tiraje y periodicidad hasta que, entre 1984 y 1986, la dictadura impidió su circulación durante tres largos periodos.

Cabe preguntarse por qué. Por qué el crecimiento y por qué la censura. Tal vez La Bicicleta consiguiese abrir algunos intersticios en los murallones que la dictadura intentaba sostener, unas aberturas que la censura no lograba colmatar porque le quedaban a trasmano. Tenía pegada, pero mal juego de cintura la dictadura.

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Quienes hacíamos La Bicicleta teníamos dieciocho o veinte años en 1973 y ninguna gana de llegar a viejos cargando con y contra Pinochet. Si no podíamos acabar con la dictadura intentaríamos, al menos, menoscabarla. Roberto Merino, quien junto a Clotario Blest, era amigo y vecino de La Bicicleta en el viejo barrio de la calle San Isidro, ha descrito perfectamente el procedimiento: “No hay para qué despotricar contra la llama de la libertad, basta señalar que una vez fue detenida una señora a la que pillaron haciéndose unos huevos revueltos ahí”.

Los meses de prohibición, en 1984 y 1985, dejaron a La Bicicleta debilitada pero en pie. El golpe de gracia lo recibió en septiembre de 1986 tras el atentado contra Pinochet. Como es sabido, las mal llamadas fuerzas de seguridad salieron esa noche a vengar la afrenta, asesinando a cuatro opositores y entrando a saco allí donde quisieron. De La Bicicleta se llevaron hasta las placas de impresión.

No es necesario idealizar lo que hicimos durante esos años. La dictadura sólo tuvo defectos y entre ellos se cuenta su inutilidad. Frente a ella, sin embargo, un fuerte lazo de complicidad existía entre un número creciente de personas. Quienes hacíamos La Bicicleta vivíamos esa complicidad a través del contacto con los lectores, con los quiosqueros, en los barrios, en los teatros, en las universidades. Esta anécdota tal vez sirva para ilustrarla.

A inicios de los años ochenta se integró a La Bicicleta, gracias a una iniciativa de reinserción de exiliados, un periodista que volvía de Alemania. Digamos que se llamaba Arcadio. Arcadio militaba en una de las múltiples facciones en que se dividía entonces el Partido Socialista. Entre los miembros de La Bicicleta había algunos militantes del Mapu pero la mayoría era, en estas materias, de tendencia freelance. A poco de llegar a Chile y a La Bicicleta, Arcadio asumió la dirección del periódico de su partido, lo que quiere decir que lo redactaba, lo imprimía y lo repartía.

Así va un día Arcadio por el centro de Santiago con su maletín negro de funcionario o de vendedor, en donde transporta los originales del periódico clandestino. En ese momento se produce una estampida entre los comerciantes ambulantes. Un bus policial avanza por la calle y una docena de policías se lanza a la pesca de los ambulantes. Estos son expertos en el ejercicio de escapar con la mercadería en volandas, pero una mujer que lleva una guagua en los brazos no alcanza a huir y un policía la atrapa e intenta subirla al bus policial.

Arcadio es aspirado por la masa de transeúntes que se acerca a contemplar la escena. La mujer se resiste y, en el forcejeo, la guagua, que llora tan fuerte como grita su madre, está a punto de rodar por el suelo. Arcadio ve negro, se olvida del maletín y se lanza a forcejear a su vez con el uniformado. La reacción de Arcadio parece dar alas a la muchedumbre, que las emprende contra el bus policial. La mujer consigue escapar pero Arcadio es detenido, encarcelado en la Penitenciaría y puesto a disposición de la justicia por agresión a carabineros y desacato a la autoridad.

La misma tarde de los incidentes suena el timbre de La Bicicleta. Cuando abrimos, un comerciante ambulante nos tiende el maletín de Arcadio, salvado del tumulto, con toda su documentación intacta. Se lo llevaron por defender a una mujer- nos explica el ambulante. Y agrega, con una punta de orgullo en la voz: “Pero nunca sabrán lo que no consiguieron llevarse”.

La Nación de Santiago de Chile, 31 de diciembre de 2006


PS: No he querido poner el nombre real de Arcadio sin preguntarle si podía hacerlo. Y no encontré manera de preguntárselo, hace veinte años que no sé nada de él. Pueda ser que esta nota sirva para retomar contacto. Internet a veces permite esos rencuentros, pero no siempre.

Marcelo sostiene que el ambulante no debe de haber dicho: "Nunca sabrán", sino "Nunca van a saber". El habla chilena es así. Nadie calla, "nos quedamos callados".

La Cecilia me recuerda el apoyo que  la cooperación internacional nos dio durante esos años. El CCFD francés y la holandesa Novib financiaron durante un tiempo una parte de las actividades de la revista. Muchos años después coincidí en Angola con Agostinho Jardim Gonçalves, a quien había conocido en el CCFD. Oírle contar, en un país destruido por la guerra, por qué el CCFD apoyó a La Bicicleta fue una experiencia esclarecedora.

La bicicleta de la ilustración es de Picasso. Picasso era un señor malagueño.

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samedi 30 décembre 2006

Horca y coche bomba

Qué manera de acabar el año. Horca y coche bomba. El cuerpo de un ahorcado, así se trate de un cruel tirano, despide efluvios malignos, miasma.  En Barajas, los terroristas hacen otro tanto. Incapaces de perder protagonismo, siguen decididos a reventarnos los tímpanos. No sé cómo se llamará en siquiatría a ese cuadro histérico.

"En los subterráneos de la psique colectiva, todo el mundo a la muerte grita viva", escribió Rodrigo Lira.

Demos vuelta cuanto antes la hoja. Que vengan pronto las imágenes lenitivas de la bendición papal urbi et orbi, del sudor proletario de las carrera de San Silvestre, de la carne de gallina de los romanos zambulléndose en el Tíber.

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jeudi 28 décembre 2006

Se levantó y « andó »

Entonces hoy es 28 de diciembre y corresponde celebrar a los Santos inocentes.  Inocentes fuimos todos creyendo que nos libraríamos de Pinochet, cuando menos entre Pascua y Año nuevo. Pero hete aquí que el ex cacique manda carta de ultratumba.

El tono vociferante (el abuso de las mayúsculas y de los superlativos) y la sintaxis de ordeno y mando (el mal uso del subjuntivo), componen un florilegio de aquel discurso retrógrado que Rodrigo Lira dejó ejemplarmente ilustrado en su Oratorio fluvial y reaccionario: “No existe la verdad, la pura, la tonta, y por lo tanto la invento: miento y miento que algo queda ¿O es que hay mentiras más ciertas que éstas? Preste usted atención, que habla la reacción”. Este lenguaje, por cierto, no es privativo de Pinochet sino patrimonio del pinochetismo, de sus valedores y herederos. Pinochet se limitó a degradarlo, esperamos que definitivamente.

“Dictablanda” dice Pinochet que fue la suya. Que no nos dio más duro porque no quiso. Aunque merecido lo tendríamos por desagradecidos. Y en un tono marcadamente navideño agrega que le hubiese encantado “andar en las calles, saludando, consolando, ayudando”. Quien no abandonó en más de treinta años el auto blindado y la nutrida escolta quiere hacernos creer que se veía a sí mismo como un avatar del viejo pascuero de los barrios.

Hostiga leer tanta sandez. Hace tiempo que Pinochet perdió la batalla de las palabras y su nombre quedó para siempre registrado como sinónimo de felonía, cobardía y traición. Ser tratado de grandísimo Pinochet es un insulto en cualquier lugar del mundo civilizado y el empleo injustificado del calificativo es considerado degradante y ha sido objeto de fuertes multas. Contra eso el ex cacique ya no puede nada y su carta póstuma equivale a un aleteo implume.

Para volver a los Santos inocentes, resulta imposible no recordar que el crimen de Herodes, el de intentar impedir la llegada del Mesías mandando matar a todas las guaguas de la localidad, se aparenta con el método de tierra quemada usado por Pinochet para intentar salvarnos de nosotros mismos. Un método que consiste en mandar callar a las guaguas gritando, o suministrarles remedios para caballos. También la línea de defensa del paranoico rey hebreo fue compartida por Pinochet. Esta equivale a decir “soy inocente porque me limité a mandar matar, los otros son los culpables porque me obedecieron”. “Más vale matar la perra y se acaba la leva” le ordenó Pinochet a Carvajal el 11 de septiembre de 1973. Herodes mandó a Pilatos, Pilatos mandó a su gente.

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Se sabe que la fiesta de los inocentes es también la de los locos. Lo que se celebraba en la Edad media por estas fechas era la fiesta de los locos, una vieja tradición pagana que echaba mano, como el carnaval, a este principio: hoy está permitido lo que se prohíbe el resto del año. “Si no hiciese una locura una vez al año, me volvería loco” como escribió Vicente Huidobro. Viendo que las celebraciones solían pasarse de rosca, la Iglesia hizo lo de tantas veces y fusionó la fiesta pagana con una celebración cristiana y dejó a todos contentos.

La prensa suele sumarse, a su manera, a las festividades, publicando noticias tiradas de los pelos, las que, a menudo, suelen ser más previsibles que graciosas y traer las tintas cargadas, como para ayudar al receptor a descubrir la engañifa. Ha habido algunas excepciones: hace unos cuantos años, un primero de abril (día de los locos en el norte de Europa),la BBC anunció que el famoso himno nacional británico God save the Queen sería remplazado por el himno europeo, cuya letra original está en lengua alemana. En Francia, un periódico anunció en otra ocasión que para evitar los deslizamientos de terreno bajo la torre Eiffel se iniciaban las obras para cambiar el sentido al curso del río Sena.

Mi mujer cuenta con más gracia que la mía una visita suya al manicomio. En el patio vio sentada apaciblemente una señora y se acercó a conversar con ella. La señora le contó algunos detalles de su vida en ese lugar, de la comida, que no era gran cosa, y así. Luego la señora le preguntó a mi mujer si ella era católica, si ya había ido a una misa y si ya había visto el momento en que el cura abre los brazos y comienza un rezo que dice: “Padre nuestro que estás en los cielos”.

“Bueno, ese rezo lo inventé yo”, concluyó la señora.

Inocente es el que no daña. Todos queremos parecer inocentes pero no pasar por inocentes, por ingenuos, por pasados por agua tibia o por la cola del pavo. La inocencia por estos días es un valor ambiguo. En esta materia, como en otras, Nicanor Parra da en el clavo, con rotunda inocencia: “Sea pobre y sea honrado, amigo. Pero no sea huevón”.

De inocentes y de locos todos tenemos un poco. Pinochet no era ni lo uno ni lo otro, pero se hizo el loco y el menoscabado para escapar a la justicia y en cuanto se sintió a salvo, ¡milagro!, se levantó y “andó”.


La Nación de Santiago de Chile, 28 de diciembre de 2006. PDF

 

PS: Le doy a Pinochet más espacio del que merece. En mi infancia, en mi pueblo, se hacían inocentadas, pero sólo hasta el mediodía. Todavía veo al primo Narciso corriendo desde su casa a la panadería a recibir una llamada desde España. Una llamada entonces no se recibía cada dos por tres, menos aún una llamada ultramarina. En el corredor de la panadería el teléfono colgaba del muro, como el de la Abuela Pata.  Del otro lado de la línea apenas se oía el eco de su propio jadeo. La inocentada terminaba en grandes carcajadas, en palmetazos en las piernas propias y en los omóplatos ajenos.

Tal pitanza (chanza) resulta difícilmente transferible a la era de Skype. Abundan en internet, sin embargo, los sitios donde se encargan pitanzas por dos euros. La del gásfiter (plomero) que anuncia su llegada para cambiar el alcantarillado es muy solicitada. También la llamada del sexshop avisando que el cónyuge dejó una cuenta impaga.

El humor, arena movediza. Cuando se ríe, un emigrante rodeado de locales suele quedarse solo en una isla incongruente en medio del mar de los silencios. O, si no le ve la gracia al chiste, naufragar en la mar de la tristeza mientras a su alrededor la gente se « desatornilla » de la risa . ¿De qué te ríes? ¿De qué no te ríes?

 

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lundi 25 décembre 2006

¿La tonta o la pirula?

De cómo Ramiro se adentra por Peumo podría subtitularse este relato de Jorge Bravo, ¿La tonta o la pirula?, que, en la línea de sus Peumas de Andrés, instala el pueblo de Peumo ante los ojos del lector, es decir en el centro del mundo conocido.

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samedi 23 décembre 2006

Soneto del fútbol belga

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Bélgica-Luxemburgo, 1° de marzo de 2006

para KVDB


Los albos luxemburgueses
Los encarnados belgueses
La nieve caída espesa
Es belgo-luxemburguesa

Animado está el partido
El termómetro ha fundido
Tantos tantos anotados
Menos uno por cada lado

Las defensas se atrincheran
Atacan las delanteras
¿Algo hay que la nieve esconde?

Los técnicos vociferan
Da el árbitro pitadera
¿La pelota estará dónde?

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jeudi 21 décembre 2006

Tintín y los flamencos

Este miércoles 13, en pleno horario estelar, el programa de la televisión nacional belga de habla francesa se ve interrumpido por una noticia urgente: el Parlamento flamenco declara unilateralmente la separación del país y el Rey se refugia en la ex colonia del Congo. Los telespectadores contemplan boquiabiertos las imágenes de pasajeros obligados a descender de los trenes en la hasta entonces frontera lingüística y a mostrar sus documentos de identidad. Bélgica desaparece como nación.

Hay que recordar que Bélgica es un país pequeño pero densamente poblado, situado estratégicamente en el corazón de Europa. En su forma actual, se trata de una monarquía constitucional establecida hace ya casi 200 años sobre la base de dos comunidades. Al norte, los flamencos, de lengua holandesa, en tanto que al sur, los valones, quienes se precian de sostener la frontera norte del mundo latino, y hablan francés. Valones y flamencos coexisten en un mismo Estado merced a un complejo entramado institucional, cuya capital es Bruselas, sede de las instituciones europeas. No son pocos los flamencos que quisieran acabar con Bélgica y alcanzar mayor soberanía en el marco europeo. 2007 se prevé como el año de todos los peligros para la unidad del país.

Una ola de emoción sacude al país. Los celulares arden, la audiencia del canal se dispara, su sitio internet colapsa, pequeños grupos se dirigen al palacio con banderas a proclamar su adhesión a la unidad de la nación. Mucha gente se muestra perpleja, indignada, pasada a llevar.

El lector adivinará lo que los telespectadores, aturdidos por la emoción, tardaron en hacer. Bien arropada por la verosimilitud concedida por el formato del noticiario de televisión, la noticia resulta ser falsa de cabo a rabo. Fue necesario, sin embargo, explicitarlo numerosas veces para sacar a la audiencia del engaño, tal como ocurrió en 1938, cuando Orson Welles lanzó por la radio su famoso programa sobre la lluvia de meteoritos seguida por la invasión de marcianos que desató el pánico en Nueva York.

El propósito de los periodistas del canal belga era hacer reflexionar a la ciudadanía sobre una situación que puede ocurrir en un futuro más o menos próximo y mostrar que la suerte del país está en manos de los ciudadanos tanto como en las de los políticos. El efecto conseguido, es, sin embargo, paradójico, porque la atención se ha puesto más en los periodistas mismos y en sus métodos profesionales antes que en el contenido de la emisión, la eventualidad de la desintegración del país.

Para estos efectos la televisión belga dice haber acuñado un nuevo género periodístico, llamado pomposamente “documental de ficción”. El nuevo periodismo, si mal no recuerdo, proponía utilizar recursos de la ficción para dar cuenta de la realidad y acercarla a las audiencias. Este neo-nuevo periodismo, en cambio, se permite confundir alegremente realidad con ficción, a la manera como los publicistas suben a las dueñas de casa sobre un nuevo modelo de aspiradora y las despiden a los espacios siderales.

Y es que un dejo de narcisismo periodístico más o menos inconsciente asomaba por las pantallas. El llamado cuarto poder -la prensa- parece necesitar probar cada cierto tiempo la fuerza de sus bien torneados bíceps. Los periodistas recogen la actualidad, la filtran, le dan una forma y la presentan. Anticiparla es una tentación latente. La fórmula convenida dice que los periodistas están detrás de la noticia. Últimamente a algunos se les ve con cierta frecuencia por delante.

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No en balde Tintín, el superhéroe belga por antonomasia, es el enviado especial de su periódico a plantarle cara a la realidad, donde quiera que ésta se tuerza, en Rusia, el Congo o la Cuba castrista. Superman, por su parte, se llama Clark Kent y trabaja como periodista para The Daily Planet. De la redacción a la reacción hay un paso y no sólo en las historietas. Hay quien cree que estos periodistas belgas abusaron de la kryptonita.

En fin, es fin de año y los medios hacen lo que pueden por llamar la atención de la gente que se distrae y piensa en otra cosa. El hombre del año para Time somos nosotros, usted y yo, you en su lenguaje. Entre todos le hemos arrebatado el trofeo a unos pesos pesadísimos como son los presidentes de Irán, Mahmud Ahmadineyad, de China, Hu Jintao, y de Corea del Norte, Kim Jong Il. Y esto porque usamos internet y estamos apurando por esa vía la llegada de la nueva era global de la información. Se ve que ya somos muchos y nos multiplicamos a la velocidad del cable. Un sitio como Youtube, sin ir más lejos, recibe cien millones de visitas al día.

La revista Wired, por su parte, se muestra escéptica o, cuando menos, irónica frente a esta nueva democracia de los píxeles. Recordando el adagio que dice que si le entregas un millón de máquinas de escribir a un millón de monos, uno de ellos acabará por escribir el Quijote, Wired sostiene que si le entregas un millón de computadores y de cámaras de video a un millón de individuos, el resultado se llamará Youtube.

La Nación de Santiago de Chile, 21 de diciembre de 2006. PDF

PS: Título alternativo: Sobredosis de kryptonita.

No vi en directo el programa aludido. Lo vi más tarde en el sitio de la televisión flamenca, VRT. Mi compañero de celda en el hospital veía en ese mismo momento una película de Jean-Claude Van Damme, en RTL. Tuve buen cuidado de atrincherarme debajo de las mantas pero aun así los cadáveres salpicaban.

Este texto está escrito para un público austral. De estar dirigido a un lector belga cabría decir otras lindezas, sobre todo tras ver a la progresía local levantarse todos a una para defender el ambiguo procedimiento. Me parece que esa reacción adolece de una forma inconsciente de añoranza por el tercer mundo, la misma que los lleva a venerar a Chávez. Se trata de un sentimiento hostigoso pero comprensible en un país donde la política se reduce a menudo a negociar los presupuestos.

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dimanche 17 décembre 2006

Llegó llegó el nuevo test de la chilenidad

1. Un blog afirma que el autor de esta foto no se atreve a firmarla. ¿Verdadero o falso?

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2. ¿Qué le falló al Colo Colo frente al Toluca: la táctica, el músculo, la cachativa?

3. ¿Quién escribió "Los cuatro puntos cardinales son tres: el sur y el norte": Neruda, Huidobro, Parra?

Respuestas

1. No lo sé y me gustaría saberlo.
2. Frente al Toluca no le falló nada. En cambio, frente al Pachuca (1-2 en la final de Copa Sudaméricana), le falló todo.
3. Parece un verso de Parra y así lo escribió el ministro de Hacienda, Andrés Velasco. Es de Huidobro. Está en el prefacio de
Altazor. El mérito de haber detectado el gazapatón ministerial es de Gonzalo Martner. Imposible no quedar transmitiendo con Huidobro: "Mis miradas son un alambre en el horizonte para el descanso de las golondrinas".

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samedi 16 décembre 2006

La gente solitaria, Eleanor Rigby

El hospital puede estar en el primer mundo, o ser un hospital de primera en el tercero, y funcionar relativamente bien, pero el dolor estará ahí, bajo analgesia, pero estará. El dolor humano, polimorfo y perverso. Y es al dolor al que presenta cara el hospital, al dolor que menoscaba y al que lleva a la muerte.

Pasé unos pocos pero largos días en el hospital. Sólo lo abandoné ayer, y me traje cicatrices y recuerdos. De una mano reconfortando, de los diálogos con camilleros, enfemeras y médicos, y con el vecino de la habitación, un obrero jubilado, para quien, desde el momento en que nos conocimos y hasta que nos despidimos siempre fuimos "nosotros". Y qué tanto más duro debe de ser el dolor para quien no tiene consigo a quien que yo por suerte tengo, la luz de la mirada. La gente solitaria, Eleanor Rigby.

Como en esa escena presenciada sin querer, desde la pasividad del paciente: una mujer mayor frente a la ventanilla de un servicio pidiendo que le adelanten la cita con un médico porque los dolores le resultan insoportables. La secretaria le informa que hará lo que pueda pero le recomienda contactar entretanto con su médico de cabecera para que le recete unos analgésicos. "En mi caso, responde la mujer, los medicamentos producen el efecto contrario. Soy conocida por eso".

Es difícil imaginar peor enfermedad que ésa, que el remedio no produzca ya efectos secundarios sino derechamente efectos contrarios. Que no alivie el dolor sino que lo aumente. Y creer ser, además, conocido por eso. Qué tristeza.

Una tristeza de hospital, que se queda adherida como ese olor que aún desprendo.

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vendredi 15 décembre 2006

Astrología para caballeros

Pepe es de la generación que leyó a Mario Bunge y aprendió del filósofo argentino que la ciencia es una e indivisible. Dios, en una palabra. Bunge se preocupa por delimitar aguas con las que llama seudociencias, entre las cuales cuenta nada menos que al sicoanálisis y a la homeopatía. Es de suponer que no le ha quedado tiempo para despacharse con la astrología, o la dará por pan comido.

También hay que decir que Pepe vive en una ciudad que tiene una universidad al medio, en donde las ciencias duras y las ciencias suaves están separadas por la línea del tren. La astrología no está todavía ni a un lado ni a otro, pero al paso con que gana terreno en la atención de los caballeros (la atención de las señoras ya la tiene captada desde hace varios decanatos), el día que decidan construir la facultad de astrología van a tener que preguntarle a los astros de qué lado ponerla.

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Ciencia o no, dura o suave, lo cierto es que Pepe le debe a la astrología buena parte de su audiencia. En cuanto se encuentra en una concurrida mesa en que todos los comensales hablan al mismo tiempo del tema de la semana, la muerte del feo Pinchote, Pepe echa mano a un embeleco infalible para conseguir que lo escuchen:

“Es que era sagitario”.

A continuación siente como la concurrencia cesa cualquier conversación y lo enfoca con ojos ávidos, hasta que un compungido señor lo interpela: “A ver, según tú, ¿cómo es un sagitario?” (El señor es sagitario, sin ir más lejos).

 “Bueno, alguien que carece de sutileza, suele ser avasallador, tiene el ego hipertrofiado y siempre mete la pata”. Por lo demás, agrega Pepe, un sagitario que muere en sagitario, como acaba de ocurrirle al feo Pinchote, no avanza ni un palmo en el camino de la evolución. Se queda repitiendo, astrológicamente hablando.

En seguida se abre el turno de preguntas de las virgo, de los escorpiones y de las virgo (las virgo suelen ser súper insistentes), y así sucesivamente. Todos quieren saber cómo son, incluidos los caballeros. Cuando le han dado la vuelta al horóscopo, corresponde preguntar cuál sería el signo del pueblo chileno. “Piscis con ascendente en Géminis”, no duda en responder. “Por varias razones. Primero lo bueno: el pueblo chileno es perceptivo, ligero, bromista. Lo regular: es hablantín, sacador de vuelta, tramoyista. Y lo malo, por último: en una palabra como en dos, es hipócrita”. La concurrencia se queda de una pieza. “Gracias”, concluye un caballero.

Pepe tiene repertorio, porque antes se ganaba la vida como autor de la sección más leída del diario, el horóscopo. Se divertía enormemente escribiendo las predicciones, donde auguraba a los lectores, a punta de imperativos categóricos, salud, dinero y amor. Hasta que, como suele ocurrir en estos casos, comenzó a aburrirse y pasó a predecir malformaciones, descubiertos bancarios y adulterios. Cuando lo despidieron, fue a una astróloga clínica a mirarse los astros. El problema lo tiene usted en Plutón, le dijo la astróloga y le recetó polvo de estrellas con miel de coquitos. Algunos años después, los astrónomos, científicos serios, lectores de Mario Bunge, hicieron desaparecer a Plutón de los espacios siderales. Sin embargo, a Pepe aún no le pagan el finiquito.

Hablando de esto, el polvo de estrellas es barato y abundante. Parece poesía sureña, pero está científicamente comprobado que el polvo de estrellas está en todas partes, sobre todo debajo de las camas y encima del televisor, basta pasar el dedo para comprobarlo, porque los astros tienen tendencia a perder polvo y nosotros a recogerlo. Descrito por los astrónomos, el universo parece un lugar inhabitable: está lleno de polvo, gases y hoyos negros. Un retrete, en suma.

Y ya es curioso que las personas debamos ir a escudriñar entre los astros, tan lejos, nuestras verdades más pedestres. Descrito por los astrólogos, en cambio, el universo resulta bastante más divertido, porque los astros suelen ser casquivanos y algo esquivos. Como dioses griegos. Humanos pero inalcanzables. Como quisieran ser, inútilmente, modelos y futbolistas. Será por eso que, hoy por hoy, la astrología se ha convertido en tema de conversación para caballeros. Y el día menos pensado se convierte en ciencia.

Bueno, a lo que iba, Pepe es acuario. Eso sí, con ascendente en tauro. Un embutido de ángel y bestia, como diría Parra.

  

La Nación de Santiago de Chile, 14 de diciembre de 2006.  PDF

PS: Hay que decir que nadie elige el lugar ni el día en que nace, ni sus astros tutelares, ni menos aun jugar en el mismo equipo zoodiacal que el feo Pinchote. Por lo demás, albricias, el feo Pinchote ya no juega.

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dimanche 10 décembre 2006

Pinochet has died

El primer medio en darnos la noticia ha sido la BBC:

"Former Chilean leader Augusto Pinochet has died aged 91, local military hospital says".

Que lo llamase líder ya me gustó bastante menos.

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