Acre

La salvaguarda de los pueblos aislados pasa, paradójicamente, por mantener su aislamiento, por no entrar en contacto con ellos. Hay que proteger sus espacios y, para todo lo demás, dejarlos en paz, sostiene Meirelles. Mientras nos apunten con sus flechas quiere decir que están bien. El día que las bajen, es que están perdidos, concluye. La experiencia muestra que el contacto con los blancos, o con otros indios aculturados, trae consigo la desaparición de su forma de vida, cuando no derechamente de su vida, por la vía rápida del contagio de enfermedades, o la más lenta del desarraigo y el alcoholismo.

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logocl 5 de junio de 2008 PDF