Fin de ano, lluvia de listas. 'Persona del año' llama Time a la cara que pone en su tapa por estas fechas. Como en su edición precedente puso a Assange amordazado, para no repetir cobertura ha decidido consagrar ésta a Zuckerberg, que viene siendo algo así como un Assange de derecha. Otro resultado daba el voto popular abierto por Time, pero una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa.

De todas las listas que hasta ahora han sido, mi favorita es la de Van Dale, que consagra la palabra del año en Flandes. Consta de tres palabras (es una lista escueta, lo que potencia su capacidad de penetración).

La palabra ganadora es tentsletje. Traducir tentsletje al castellano es una hazaña similar a traducir arrebol o azahar al holandés. Allá vamos: Muchacha que acoge en su tienda, durante los festivales veraniegos, a uno o a varios visitantes, para solaz de todas las partes involucradas. Más o menos eso. Una vez más, el traductor automático nos da un rapapolvo: Chica en un prado festival con diferentes hombres tienen relaciones sexuales en su tienda.

La segunda y la tercera palabra del año son pedopriester y ontdopen. La primera se entiende en seguida y la segunda significa desbautizarse, borrarse de la lista del club de Benedictus (a quien le estará dedicado el podio) y, eventualmente, cambiar la imagen del pedopriester de turno por una radiante tentsletje.

La mayoría de las listas sólo sirven para animar la sobremesa. Esta, en cambio, proporciona una radiografía, qué digo, ¡una resonancia magnética! súper detallada del origen y destino del pueblo flamenco.

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