Eme me reprochaba este martes que hablase a menudo de mi tío y muy raramente de mi tía. Espera a que la veas, la dije. El retrato se lo hizo un fotógrafo sevillano que tenía buen ojo y buena mano para eso, pero es que mi tía es inmejorable. Mírala cómo me conmina: Bonum est prestolari cum silentio salutare Dei (Buena cosa es esperar de Dios la salvación en silencio). O, dicho de otra manera, a ver si cierras el pico. Y cómo añade el gesto a la palabra, cruz en ristre. A callar, lo que se dice a callar, todavía no llego. Pero lo del laconismo se lo debo, todo hay que decirlo.

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Velázquez, La venerable madre Jerónima de la Fuente