dimanche 30 octobre 2011

Una sala llena de Tintines

Spielberg secuestra a Tintín, como Zeus secuestró a Ganimedes. A cacharrazos.

El padre de la criatura no se opone porque está muerto y su albacea no se opone porque es un vivo. Con todo, me temo que de estar vivo el padre de la criatura tampoco se hubiese opuesto. Como tampoco está claro que el padre de Ganimedes se opusiese a Zeus. Spielberg y Zeus son relativamente irresistibles. Salvo para mi tío Pepe, que no había visto ninguna del maestro de Ohio (del Oyó, como dicen los franceses), hasta anoche tarde.

Tintín, el filme de Spielberg, le hizo reír, y la idea de envolver a los seres en movimiento es llamativa. Las narices de los personajes salen favorecidas con el resultado, las de Tintín, de Haddock y de la Castafiore. No todas, no las de Milú, ni las de Hernández y Fernández.

Pero lo marearon los cacharrazos, me cuenta, el océano y el desierto, la inmensidad que no se está nunca quieta. Le hizo gracia, en cambio, le tomó cariño al viejo carterista, se identificaría con él. De joven, mi tío se parecía a Tintín pero ahora se parece a Haddock.

Otra curiosidad pero no mucho, la sala estaba llena de Tintines.

T

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samedi 29 octobre 2011

Autorretrato con gato

Los personajes que circulan por los Diarios de Iñaki Uriarte son bilbaínos mayormente. Pienso en ellos y en cómo habrán corrido a verse existir sobre el papel, por debajo de esas equis y esas zetas con que Uriarte los nomina. ¿Entonces ése soy yo? Qué extrañeza de saberse objeto de impresiones. También pienso en aquél que está en el otro extremo, el que nunca se enterará de nada: «Este hombre con el que me cruzo por la Gran Vía y yo jugábamos juntos de pequeños en la hierba de Central Park. Él no lo sabe».

La breve cita basta para ponerlo en evidencia: en sus Diarios, Iñaki Uriarte ha dado con el tono. Es el tono del monólogo, afirma él, del diálogo consigo mismo. Un monólogo que, en cualquier caso, nunca me excluye a mí, lector, que siempre me resulta inteligible. Esta cualidad pasa probablemente por la manera como Uriarte pule su prosa, como Spinoza pulía sus cristales. 

Además de los equis y los zetas, unos cuantos personajes conocidos asoman también por las páginas de este segundo volumen. La reina y la princesa, sin ir más lejos. Y un torero vasco de renombre, José María Recondo. Los escritores, en cambio, son legión. «Si se trata de un escritor, no me bastan sus obras. Me gusta saber cómo es o cómo fue la persona. Al fin y al cabo, la literatura es eso. Narrar la historia de alguien que no es lo que parecería si sólo se conocieran sus obras, su apariencia. Lo que hace el literato con sus personajes, lo hago yo con los escritores».

Lo que hace Uriarte consigo mismo, por su parte, es ejercer magistralmente el arte del autorretrato: «La bestia que llevo dentro es pacífica, soñadora, fuerte. El ángel que la cabalga es mucho más tortuoso, endeble, aguafiestas». 

Y esto: «Una de las cosas que más me gustaría es ser más inteligente. Si pudiera llamar a alguien como el técnico que me ha ofrecido hoy instalar más memoria en el ordenador, y me preguntara: ¿qué prefiere, que le ponga a usted un poco más de inteligencia en el cerebro, o un poco más de felicidad?, dudaría un momento. Eso me pasaría porque me falta inteligencia». Sospecho que hay más de una figura retórica contenida ahí. No sé qué nombre llevará eso de demostrar algo afirmando lo contrario. 

En cuanto al lector, para volver a uno, supongo que experimento algo semejante a lo que siente Bloom, el crítico, al leer a Píndaro: eso de llegar a creer que uno ha creado aquello que sólo ha leído. Tanto como sentir lo opuesto, la certeza de que esa harina no la he hecho uno, o nunca tan fina.

Dicho esto, se desprende que los elogios sobran. También porque ya están de sobra emitidos. Como emitido está también un primer y hasta ahora único escupitajo en la escudilla, según la expresión de Lihn. Es lo que tiene el reconocimiento, que despierta envidias. Sobre la envidia ha escrito el propio Uriarte: «Creo que no he envidiado mucho ni me han envidiado nada». Pero eso sería antes de publicar los dos primeros tomos de sus Diarios

La ilustración del primer volumen muestra una voluta de humo de tabaco. La del segundo, al gato. Yo soy el lector y me pregunto ya cuál será el icono del tercer volumen. 

IU

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vendredi 21 octobre 2011

Las fieras

Terry Thompson vivía en Ohio -en el Oyó, como dicen los franceses- junto con sus fieras. Nada raro en Norteamérica, donde mi libertad es también la de mis vecinos. Hace unas semanas, su mujer lo dejó por otro y el martes Thompson decidió suicidarse. No sin antes liberar a sus regalones. Dieciocho tigres de Bengala, veinte leones, diez osos, unos cuantos lobos y un pobrecito mono. 

El sheriff de la localidad se armó de rifles y de impaciencia y organizó el safari. Uno a uno fueron cayendo las fieras, unas bajo las ruedas de los coches, otras bajo las balas del sheriff. El único que se mantiene en sitio desconocido es el pobrecito mono. Alcancé a alegrarme por él hasta que oí decir que probablemente se lo comieron los leones. Escaparse y correr por las autopistas abre el apetito.

Los trinos que ha sacado el affaire corren también por las autopistas de la Red. Que si los derechos de los animales, los de los vecinos, los del sheriff. Mejor nos llevábamos con los búfalos.

O

El informe de ABC News.

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mercredi 19 octobre 2011

El nombre

En Domicilio conyugal, de Truffaut, representó a Marie, una prostituta politizada (los tres primeros minutos del vídeo). Fue una de las firmantes del Manifeste des 343 salopes. Un accidente de tráfico la dejó tetraplégica. En los noventa, se instaló a vivir en un islote en el norte de Kenia, frente al mar. Allí la raptaron sus verdugos, que acaban de ejecutarla en Somalia. Se llamaba Marie Dedieu (María de Dios) y era parisina.

El sino del nombre. Con razón las niñas indias que llevan por nombre Nakushi (No deseada) quieren cambiárselo.

M

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vendredi 14 octobre 2011

Los primos

Otro 12 de octubre. En Bruselas se inaugura la Europalia, consagrada esta vez a Brasil. Clovis Rossi, que a su vez inaugura blog en EP (y en portugués), cuenta de la presión que ejercen los organizadores para que desde Brasil envíen indios. En estas materias, aparte del librito de Todorov, la mejor réplica es la del pintor Murúa: Indien toi-même.

Hablando de blogs, el Wall Street Journal despide al director su edición europea después de que The Guardian denunciara que el WSJ compra su propio tiraje para aumentar ventas. Tras pasar a manos de Murdoch, el WSJ se ha convertido así en el diario ideal. En un blog, o sea. Tú te lo guisas, tú te lo comes. Todo muy Murdoch, quien lee sus diarios con varias semanas de anticipación.

Por otra parte, resulta que Bojan y Messi son primos. El jardinero de unos conocidos de Uriarte en Neguri es primo de Evo Morales. Y mi vecino del tren es primo de la Mary Poppins. Todos somos primos, sostiene mi tío. Es la ley de hierro de la antropología. Todos somos primos, menos él y yo, que somos tío y sobrino.

Y hablando de la parentela, este diálogo entre los hijos de Ségolène Royal y François Hollande a la hora de ir a votar en las primarias del PS francés: ¿Tú por quién vas a votar, por el papá o por la mamá?

Ah, sí, y los sondeos, menudo tonteo. De éste no sorprende el resultado, sorprende el sondeo: Cerca de la mitad de los belgas no rechaza en bloque al nazismo.

C

Photo de Arthur Ikishima

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lundi 10 octobre 2011

El anarquista moderado (2)

A

Foto de Víctor Ruiz
(D'après R. A. Plaza.)

 

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samedi 8 octobre 2011

Porque hoy es sábado

El lector de noticias comienza por probárselas, a ver cómo le quedan. Jobs murió a los 56 años. Tomas Transtroëmer, flamante Nobel de literatura, sufrió a los 60 un ictus que lo dejó hemipléjico y afásico. Para quienes nacieron en los años cincuenta, no digamos ya para quien nació en febrero del 55, estas novedades echan como una sombra negra sobre el periódico. La negra sombra que cantaba Luz.

Otra cosa es el consumo religioso de las necrológicas. Esa frasecilla de Jobs que pone a la feligresía mundial de rodillas: Encontrad lo que amáis. No la entendía del todo hasta que unas estadísticas, benditas ellas, vinieron a aclararme su sentido. Como decía Picasso, yo no busco: encuentro.

Pero no era de esto de lo que quería decir algo. Ni tampoco sobre FS, que advierte a quienes creíamos que la vida era broma que estábamos profundamente equivocados. Ni siquiera sobre Bélgica, que por fin se da una alegría. Lo mío hoy sábado va de animales. Aclaro que no soy animalista, no me alcanza el tiempo para todo. Pero en sus Diarios, Uriarte recuerda una idea de otro diario, el Diario de un mal año, de Coetzee: los animales son nuestros prisioneros de guerra, de esa guerra que perdieron cuando los humanos inventamos las armas de fuego. Y viendo a un rebaño pacer, le da la razón. 

En Chile, por estos días, mucha gente cree estar a punto de echar abajo el modelo de educación superior, que es carísima y malísima simultáneamente. Y lo que se yergue frente a ella para impedir que culmine el derribo es la policía montada. La emprenden entonces contra el jinete y también contra el caballo. Lautaro, joven libertador de América, tuvo que convertirse en mozo de caballerizas de Valdivia para entender que los conquistadores no eran centauros. Intentó explicárselo a los suyos pero no está claro que lo consiguiera, o no del todo. Unos cuantos siglos más tarde la cuestión no está resuelta. ¿Es legítimo arrearle una también al caballo?

C

Circulan por la Red las imágenes de la paliza que le dieron unos capuchas a un policía en el cementerio de Santiago. ¡En el cementerio! ¡Muerte sí, funerales no!, escribía Nicanor en el glorioso año del 69. Y Rodrigo: En los subterráneos de la psique colectiva, todo el mundo a la muerte grita Viva. La serie de fotos culmina con una del caballo policial ensangrentado, y es la que causa más estupor. Tanto como que, en el pie de foto, al caballo se le llama caballar. Roberto Merino llamaba la atención sobre esto: en las páginas de sucesos a los caballos se les llama caballares. Llevar registro de la realidad consiste también en eso, en la actualización del bestiario del Reyno. Caballares, perros, guanacos, zorrillos, pingüinos, jotes, buitres.  

Pero hoy es sábado y mañana domingo: no hay nada como el tiempo para pasar, cantaba Vinicius.

Fotografía de Kena Lorenzini.

mardi 4 octobre 2011

El anarquista moderado

En su entrevista con El Comercio, Iñaki Uriarte, flamante premio Euskadi de ensayo, recuerda lo que había apuntado la policía franquista en la ficha de Savater: anarquista moderado. Lo que me lleva a recordar el distingo que introducía Parra refiriéndose a Paz: No es lo mismo ser un surrealista diplomático que un diplomático surrealista.

A saber qué dirá la ficha policial de Uriarte, quien, por cierto, está convertido en un trending topic en Twitter. Véase lo que cuenta al respecto un tal Pérez. O, como diría Austin, cómo hacer cosas con las palabras.

A todo esto, las fichas policiales de literatos ¿son literatura? Los Archivos franceses exponen por estas fechas una serie de fichas policiales del pasado siglo. Mann, Hitler (le Mussolini allemand), Dalí. Sobre la ficha de Cocteau se lee: Poète, anarchiste, homosexuel à Paris. Una cosa es ser homosexual y otra, por lo visto, ser homosexual en París. Loca perdida, querrá decir.

F

Savater, caricatura de...

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lundi 3 octobre 2011

El confesor

Mi tía me cuenta una historia de cuando el propietario de la hacienda donde ella vivía, Don Salvador, era poderoso y pío. En ese orden. A los oídos de Don Salvador había llegado el rumor de que uno de sus trabajadores le robaba.  Don Salvador ya no durmió tranquilo hasta dar con la manera de descubrirlo y echarlo. Por ese entonces pasaba por la hacienda la misión que recorría los campos bautizando, confesando y casando. A don Salvador se le iluminó la vela, se vistió de cura y se metió en el confesionario, donde confesó a los trabajadores y al propio ladrón contrito. La penitencia fue severa y consistió en la expulsión fulgurante del trabajador manilargo.

Andando los años Don Salvador enfermó, se sintió muy desvalido y vio en este pecado la causa de sus males, un castigo de Dios. Embarcó a Europa y en Roma pidió audiencia con el Papa, quien lo escuchó en confesión y le impuso como penitencia la exigencia de que tomara los votos de pobreza. Don Salvador repartió la hacienda entre sus hijos y cedió unos terrenos a dos congregaciones, una de curas para que construyeran una escuela para niños, y otra de monjas para que construyeran una escuela para niñas. Mi tía lo recuerda entrando y saliendo de la iglesia, apoyado en su bastón, con ropa de buena calidad pero raída.

Atención a los pecados y atención al confesor. Uno de los confesores que oficiaba tiempo atrás en el propio San Pedro, en el Vaticano, era un impostor y fue desenmascarado por la Guardia suiza. La historia de Don Salvador no parece ser tan rara. Luis Buñuel cuenta en sus memorias cuánta gracia le hacía salir a dar una vuelta en sotana por Madrid.

Bu_uel

Por lo visto, no sólo en sotana.

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samedi 1 octobre 2011

El remolino

Siempre hay alguna nimiedad que viene a perturbar la paz del hombre. Te subes a la hamaca pensando en la siesta y la vecina echa a andar la segadora. O el gato remueve su retrete. Primavera con una esquina rota se llamaba un libro de versos. Pero el antídoto contra una nimiedad es otra pequeñez. Para celebrar al anticiclón inesperado y a estas tardes de sol de otoño y luna nueva alguien ha izado un remolino de colores en el seringuero. Apenas se mueve pero avisa ya de la saudade que un día tendremos de este día.

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