lundi 26 décembre 2011

Los pormenores

Diario de Chile (8)

Hace treinta años, tal día como hoy, tal mediodía como éste, se mató Rodrigo Lira. Como se sabe, Lira esperó el día y la hora de su nacimiento, su cumpleaños número 32, para abrirse las venas y dejarse ir. 

En Los Malditos, una colección de perfiles de escritores regrupados bajo tan bendito rótulo, el perfil de Lira lo compuso Óscar Contardo, a quien le conté mis pormenores sobre ese 26 de diciembre de 1981. Son estos:

En los días previos, le había encargado una traducción para La Bicicleta. Me dijo que esperaba que esa pega lo sacaría del pozo en el que se sentía. El día en cuestión, y como era su cumpleaños, compré una docena de chilenitos y me fui a su casa a saludarlo, a media tarde. Hacía muchísimo calor. Hice como siempre, fui por detrás del edificio y silbé hacia el balcón la melodía ritual, el inicio de los Cuadros de una exposición, de Mussorgsky. Pero no se asomó, como hacía, para intercambiar un gesto de reconocimiento antes de ir a abrir la puerta. Entré al edificio entonces y golpeé a la puerta. Desde dentro, escuché ruidos y a una voz formular una frase ininteligible. Supongo que sería uno de sus hermanos. Salí a la calle y me di cuenta de que en la esquina había una pareja de carabineros. A todo esto, yo seguía con mi paquete de chilenitos en la mano, un paquete de papel blanco amarrado con blanca pitilla.

En la última novela de Javier Marías, Los Enamoramientos, un personaje muere justo el día en que cumplía años, como Lira. ‘El mundo deja entrar y hace salir a las personas demasiado en desorden para que alguien nazca y muera en la misma fecha’, dice alguien. ‘No tiene el menor sentido, precisamente por parecer que lo tiene’.

El funeral fue en una iglesia de calle Manuel Montt y el entierro en el Cementerio general de Santiago. Frente a la tumba, según su voluntad, la familia plantó un ilang-ilang. Unos días más tarde, sus padres nos invitaron a Roberto Merino y a mí a su casa y nos obsequiaron con un par de libros suyos como recuerdo. En mi caso, un tratado de tipografía y El pensamiento salvaje, de Lévi-Strauss.

L

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samedi 24 décembre 2011

La pascua

Diario de Chile (7)

A la Nochebuena y a la Navidad en Chile las llamamos la Pascua. Y la fiesta abarca e integra desde San Nicolás hasta los Reyes Magos. Hace calor, estamos en verano, pero la gente no renuncia a los pinos nevados, ni a los trineos, ni a los renos, ni siquiera a los frutos del acebo y al muérdago florido. La Navidad vino de Europa, la reformateó Norteamérica y esta noche la celebramos. Feliz pascua, decimos.

De la profusión de imágenes navideñas en circulación quiero decir algo sobre un par de ellas. La foto de un viejo pascuero (un San Nicolás) reducido por tres policías, tomada hace un par de días en el centro de Santiago en la que se llamó la Última manifestación del año. Tanto el pascuero como los policías se vistieron para aparecer en los diarios y lo consiguieron. 

La segunda es una caricatura sobre la escena del pesebre. Es una niña!, exclama el bueno de San José.

La idea es buena pero no nueva. Nicanor Parra ya la puso en unos versos de una serie que llamó Pichanga. No hay otro lugar en la Red donde lo encuentren. Es un regalo de pascua.

Entonces fue cuando le preguntaron / Si se acordaba de Nuestro Señor Jesucristo. / Las preguntas de ustedes respondió el Padre Eterno / Por más viejo que sea / ¿Cómo podría haberlo olvidado? / No se olvida tan fácilmente a un hijo único. / ¿Y no le hubiera gustado tener una niñita? / Y al Padre Eterno se le llenaron los ojos de lágrimas.

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El villancico

Diario de Chile (6)

El Niño mira a la Virgen
La Virgen a San José
San José que mira al Niño
Y se sonríen los tres.

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jeudi 22 décembre 2011

El taxista

Diario de Chile (5)

El tráfico está tan denso en Santiago que en los trayectos cortos queda tiempo para pegar la hebra con el taxista. Su abuelo desembarcó de un submarino en el puerto de Buenos Aires. Era alemán y estábamos en 1945, al fin de la Segunda Guerra. O sea.

Nuestro taxista nació en Santiago, de donde se ha movido sólo una vez para viajar a Hamburgo a conocer a su familia teutona. Luego, a través de Facebook ha ido tomando contacto con otros primos cercanos y lejanos repartidos por el mundo.

De su estadía en Alemania recuerda haber visto a mendigos y borrachines en torno a las estaciones de trenes. En contra de la idea que él se hacía de Alemania, el país perfecto. En los trenes, en cambio, la mayoría de la gente leía libros. Al revés de lo que pasa en Chile, donde borrachines hay por todos lados y lo único que lee la gente es el horóscopo.

Llego a mi destino, nos despedimos y el taxi se pierde en la densidad del tráfico. Me doy cuenta entonces de que me he dejado olvidado el bolso en el taxi. Dentro del bolso está este ordenador, el moleskine, el pasaporte. Scheiße!

No tengo su teléfono ni su matrícula. Apenas conozco su apellido, el pasado de su abuelo. Espero unos largos minutos sobre la acera. Ya no recuerdo ni siquiera el color del coche.

De pronto suena una bocina. El taxista levanta el bolso con la mano, como si se tratase de un trofeo.

Y tiene razón, es un trofeo. 

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Óleo de Stephen Wiltshire

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mercredi 21 décembre 2011

El sol quieto

Diario de Chile (5)

Por estos días la gente anda preocupada de sus cosas, y con justa razón. El sol, por su parte, está como detenido y la luz redobla en intensidad, y es tan viva que los sentidos están alumbrados desde temprano hasta tarde. Y viceversa. Aquí ha caído mucha luz, me decía años atrás un amigo en pleno cenit de su misticismo andino, y le deba risa a él decirlo y a mí oírselo decir.

Tanta luz hace de nosotros unos seres vagamente oscurantistas, como comprueba quien enciende la televisión o se entinta los dedos con el diario, o incluso se detiene mínimamente a escuchar las conversaciones en el Transantiago. La luz es un bien escaso, mientras que la niebla alcanza para todos, escribía tiempo atrás mi tío gallego. Estaba en Santiago, pero de Compostela. Durante el solsticio, pero de invierno.

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Óleo de Stuart Buchanan

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lundi 19 décembre 2011

Los pájaros

Diario de Chile (4)

Sólo cuando no hay nadie en varios kilómetros a la redonda los pájaros dejan que uno se les acerque. 

Las aproximaciones a los pájaros son múltiples. La hitchcockiana, la ornitológica (la de Oreste Plath y la de mi vieja Emma -la de los ingleses en general), la de los hijos de Gabriel Valdés. La gastronómica, la ornamental.

La mía consiste en alejarme de la gente. No tardan en aparecer los pájaros. Ayer, en la playa de Pichidangui, pilpilenes, pollitos y perdices de mar. Chorlitos, que no son muy sesudos pero sí muy gregarios. Y muy graciosos. El mito cuenta que cuando un cazador le da a uno el resto de la bandada baja a ver qué pasa, con lo que caen todos. Contradiciendo a Marx, que decía que el hombre es el único animal que se vuelve cuando un congénere cae herido.

Lo que me recuerda un viejo verso de Marcelo Charlín: A veces se abre un hoyo grande como un cielo por donde cae un pájaro herido. 

Lo cierto es que estos pájaros de los que hablo gozan de estupenda salud gracias a una dieta rica en omegas tres. Antes había visto una nutria, una estupenda nadadora. Esto fue en las rocas que circundan la caleta. Probablemente sean los pescadores quienes la han aguachado. En seguida asomó un muchachón con piercing y comenzó a lanzarle palos y piedras. La nutria lo miró con perplejidad. De más está decir que inmediatamente tomé partido por la nutria.

Ahora estoy en Santiago. Desde esta balconada veo a los obreros levantar un edificio en cuyo ático han izado la bandera de la U, en la que se pavonea un chuncho.

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vendredi 16 décembre 2011

Los años

Diario de Chile (3)

Le pregunto a mi amigo E, que tuvo la suerte de cenar con ellos, que cómo están los veteranos del 71. (Esa cena que debió llamarse 'Los veteranos del 71 vuelven a los 17'). ¿Que cómo estamos? En avanzado estado de descomposición, me advierte. Uno de ellos, M, se da tiempo para recordar, sin embargo, que en esta materia la última palabra la tiene Leonardo, según contaba un libro que leímos en la escuela primaria y todos olvidamos menos él. Le preguntaban al maestro toscano qué edad tenía. Tengo quince años, respondió. Porque hay dos maneras de contar los años, y yo cuento los que me quedan por vivir.

De los años hablan a su manera un grupo de añosas señoras durante una cura de rejuvenecimiento en un recinto termal. Las oigo contar que, según Jodorowsky, así como la edad de un árbol se lee en los anillos del tronco, la edad del ser humano se cuenta en las arrugas del ano.

No me extraña. Yo era cliente de Jodo en Twitter pero lo abandoné. Su capacidad para emitir boutades y paradojos es muy superior a mi capacidad para encajarlos. No le resto méritos, claro que no. Que estas matronas se expresen de esa suerte es santo y seña de que vamos avanzando. Añosos somos, pero ya no nos arrugamos a la hora de decir culo en público.

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PS/ Por otra parte leo que un estudio de la Universidad de Milán habría dado con el misterio de la sonrisa de la Jocosa: mientras Leonardo la pintaba, el maestro le exhibía la diuca (contraviniendo el palíndromo de Maturana: A la diuca, cúidala). // Cómo quieren las ancianas que respetemos sus canas si las pintan de tonos subidos, decía Lira.

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mardi 13 décembre 2011

La rubia

Diario de Chile (2)

A recorrer me dediqué esta tarde las solitarias calles de mi aldea

De solitarias no tienen nada, por ellas se mueve bastante gente, joven mayormente. Lo de aldea tampoco conviene, llamémosla ciudad emergente y todos contentos.

El pueblo tiene muchas cualidades y un par de defectos: el 8.8 y la rubia, ambos enemigos del adobe y de la teja. Digamos que el 8.8 atacó por abajo, por las fundaciones, mientras que la rubia ataca por encima, por la fachada. El 8.8 es estructural y la rubia superficial.

La prosperidad del pueblo descansa en la agricultura, que ahora se llama agroindustria. En el negocio del pollo y el de la fruta. Los productores de pollo se coluden y fijan el precio para su provecho. De la fruta no sé mucho más, salvo que la carretera la lleva al puerto y el contenedor al mercado exterior. Y que está muy buena, dulcísima.

La rubia es el edil del pueblo, pero no se ajusta al palíndromo (la edil ideal). El proyecto edilicio de la rubia consiste naturalmente en teñir al pueblo de rubio. En enchularlo, o sea, en convertirlo en el soporte publicitario para el proyecto de la propia rubia, su reelección.

Para lograrlo, la rubia ha llegado a teñir de rubio el busto de la fundadora del pueblo, que hace apenas un siglo y medio donó dos cuadras cuadradas para que se levantase la iglesia, el teatro, la escuela, la cárcel, el club social. A los que no tardó en sumarse la pulpería de mi tío Pepe.

A la rubia la reeligen cada cuatro años, porque se gana el voto de los ancianos sacándolos a pasear. Es de profesión animadora de televisión, sólo que para su desdicha las cámaras no la siguen cada vez que pone un pie en la calle central del pueblo.

El sistema electoral en Chile presenta la peor combinación posible: inscripción voluntaria y voto obligatorio. Lo que hace que sólo voten las personas mayores. A los partidos consolidados no les conviene cambiar el sistema electoral, y no lo cambiarán, en circunstancias que el buen sentido indica que lo lógico sería la combinación contraria, que la inscripción fuese automática y el voto voluntario.

Los hijos dilectos del pueblo repartidos por el mundo, mi tío y yo mismo, sin ir más lejos, reclamamos el voto contra la rubia.

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vendredi 9 décembre 2011

La palmera

Diario de Chile

Cuando voy a dejar la oficina me doy cuenta de que el zygocactus está floreciendo. Florecerá para nadie. Da un poco de pena imaginar esos colores vivos en la soledad del despacho. Pero es una pena extemporánea y no hay quien la contemple.

En el avión me pregunto si no habrá gente en segunda clase que, pudiendo viajar en primera, decide invertir la diferencia en proyectos de utilidad pública. Y viceversa, si habrá entre los de la primera alguno que está pagando con recursos públicos la diferencia entre la estrechez y la holgura. La crisis es lo que tiene, que hace desconfiar de los duques. 

Espero eso sí que en primera clase no echen por las pantallas esos programas de cámara indiscreta. Qué vulgaridad. No lo digo por las situaciones, sino por las risotadas.

Ya en tierra todo son buenas noticias. No hace ni frío ni calor y, a pesar de que Piñera sigue subido a la palmera, el país y el paisaje siguen donde mismo. 

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mardi 6 décembre 2011

Voy y vuelvo

Voy camino de Santiago.

Saludos.

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