Diario de Chile (10 + 1)

Asociar los términos Parra y Chile es un ejercicio probablemente ocioso. Todo lo que Parra ha escrito está asociado de antemano a Chile, al habla chilena y, por consecuencia, al espíritu de Chile, que, de existir y de estar en alguna parte, estará en la antipoesía. Incluso cuando Parra traduce poesía rusa o inglesa se está refiriendo a Chile, así se refiera al Olimpo o a los quintos infiernos.

Sin embargo, no debe de haber otro autor en Chile más cosmopolita que Parra, que ha aguzado su brújula en los cuatro puntos cardinales a la búsqueda de Lao Tsé y de Cervantes, de Shakespeare, Nietszche, el Martín Fierro y las Páginas Amarillas.

Por eso mismo precisamente, cuando Parra escribe la palabra Chile hay que prestar particularmente atención a lo que sigue. Lo hace a menudo. Memorable es el poema con ese título que cierra la Obra gruesa, uno de aquellos que varias generaciones de nativos nos sabemos de memoria.

A fines del 2o11 se publicó el segundo tomo de las Obras completas y algo +, consistente trabajo editado por Ignacio Echevarría y Niall Binns, que reúne el conjunto de la obra parriana entre 1975 y 2006. El volumen se cierra con las Obras públicas, expuestas ese último año en Santiago. Como se recordará, en ese sonado evento Parra colgó la imagen de los presidentes de la República en el propio palacio de Gobierno bajo el título de El pago de Chile.

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De los textos contenidos en Obras públicas, que son lo último publicado por el poeta de Las Cruces, reproduzco aquí aquellos en que Parra dice explícitamente Chile. Y algo +:

 

NADA DE QUE ADMIRARSE / Estamos en Chile / La puñalada siempre por la espalda.

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NADA DE QUE ADMIRARSE / Estamos en Chile /La ley se acata pero no se cumple.

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-MAMÁ / yo sé que usted me desprecia / -Qué tiene eso de particular / en Chile todos nos despreciamos mutuamente.

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TU NO ERES NADA / tú no eres mapuche ni español.