ENTONCES FUE CUANDO LE PREGUNTARON
Si se acordaba de Nuestro Señor Jesucristo.
Las preguntas de ustedes, contestó el Padre Eterno
Por más viejo que esté, ¿cómo no me voy a acordar?
Un hijo único no se olvida tan fácilmente.
¿Y no le hubiera gustado tener una niñita?
Y al Padre Eterno se le llenaron los ojos de lágrimas.