Esperando su último libro, The Childhood of Jesus, releo Diario de un mal año, de JM Coetzee. Se me agolpan los términos que quisiera dedicarle, tanto así que al final no digo nada.

O apenas esto, que se trata de un ensayo, que su autor llama Opiniones contundentes, y a la vez de una novela, con tres personajes, intriga y desenlace, que yo llamo La novela de Anya, y ambos textos están contenidos en un formato de diario, tal como señala su título.

Para ilustrar la relación entre Anya y el autor (el  señor C, o Juan, como lo llaman Anya y su novio), escojo dos extractos. El primero da cuenta de las impresiones del autor cuando conoce a la joven Anya, al inicio de la historia. En el segundo, la voz de la joven cierra el libro.

«Mientras la miraba me invadió un dolor, un dolor metafísico, que no traté de reprimir. Y de una manera intuitiva ella lo supo, supo que al viejo sentado en una silla de plástico en el rincón le ocurría algo personal, algo relacionado con la edad, el pesar y la tristeza de las cosas. Algo que a ella no le gustaba en particular, que no quería recordar, aunque era un tributo a ella, a su belleza y frescura, así como a la brevedad de su vestido. De haber procedido de otro hombre, de haber tenido un significado más sencillo y directo, podría haber estado más dispuesta a aceptarlo de buen grado; pero viniendo de un viejo su significado era demasiado difuso y melancólico para un bonito día en el que tienes prisa por terminar las tareas».

«Volaré a Sidney. Haré eso. Le sostendré la mano. No puedo irme con usted, le diré, va contra las reglas. No puedo irme con usted pero le sostendré la mano hasta que llegue a la puerta. En la puerta podrá soltarme y sonreírme para demostrar que es un chico valiente y subir a bordo de la barca o lo que sea que deba hacer. Le sostendré la mano hasta la misma puerta, estaré orgullosa de hacerlo. Y luego haré la limpieza».

Como se ve, se trata de La Muerte y la doncella. Sólo que, a diferencia de la obra de Schubert, en este Diario de un mal año no es de la muerte de la joven de lo que se trata, sino de la muerte del narrador.

JMC