Un poco de luz y el paisaje se vuelve habitable. Un rayo de sol y el ramaje de los árboles resulta ser verde, pardo y ocre, y a un costado del camino asoma un faisán. Se suceden los días oscuros, hasta que se abre paso la luz y se refleja sobre el plumaje del faisán.

La luz deja ver también la floración del avellano. Y avisa que la primavera ya está aquí aunque tarde en llegar.

PMoyenne