Abren las flores del ciruelo a vista y paciencia. En casos así cantamos una canción chilena:

Son los amores como el ciruelo: no esperan la primavera para brotar.

Y para mantener la ilusión le cambiamos la letra:

Serán los amores como el manzano y esperarán hasta el verano para brotar.

Nunca había habido 20 grados en Maeterlinck un 9 de marzo. Hoy fue nunca.