Voy camino de G C.

Anoche la luna salió puntualmente a medianoche. Nunca había visto asomar la luna en el momento justo del cambio de año. Detrás de ella vinieron los fuegos artificiales aficionados. Una novedad este año, unos farolillos rojos que surcan el cielo perdiéndose a lo lejos, como si fuesen drones. O aviones.

Poco más. Unos niños que asoman a las ventanas en piyama y la sombra de la madre que los manda de vuelta a la cama. Después de los fuegos, las calles del pueblo quedaron tranquilas como cualquier noche de invierno. 

Comienza un año más. Que sea bueno para todos.

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