Gran Canaria

Extremo occidental de la Tierra conocida, a las Islas Afortunadas sólo llegaban los héroes tras haber vencido las trampas que les tendía el dios del mar Nereo. Por nuestra parte, nosotros llegamos en Ryanair. En la antigüedad sólo llegaban también hasta aquí las almas en busca del eterno reposo, tal como hacen los jubilados en el presente.  

Entre los héroes que nos precedieron, el más notorio es Hércules, a quien le fue ordenado coger tres manzanas de oro del jardín de las Hespérides, las hijas de Atlas, el que sostiene el cielo. El jardín de las Hespérides, se entiende, es este desde donde escribo, nombre mítico estas islas eternamente primaverales, como Campos o Jardines Elíseos.

El árbol que daba tres manzanas de oro puntualmente al incio de cada nuevo año estaba al cuidado del dragón Ladón, que echaba fuego por sus cien bocas para alejar a los importunos. Hércules le atestó un tal mazazo que las gotas de sangre del dragón salpicaron las siete islas del archipiélago y de cada una de esas gotas de sangre creció un drago, al árbol emblemático de las Canarias.

Source: Externe

Hay quien dice, nunca falta, que el fuego, más que de las cien bocas del dragón, salía de la boca del volcán Teide, el punto más alto de Iberia, al que presentamos nuestros respetos desde la ventanilla del avión. Y claro que un volcán en erupción o un dragón iracundo serán un espectáculo comparables a los fuegos de artificio del año nuevo en Bruselas, anulados por amenaza terrorista, o a los fuegos aficionados de mi pueblo, puntuales en su celebración modesta. Maneras todas, como estas líneas, de desear un feliz año nuevo.