dimanche 19 mars 2017

Voy y vuelvo

Días de idas y venidas.

Mi castellano favorito me ha traído ésta, que espero leer en la larga travesía. Este último tiempo había estado releyendo Infancia y Juventud. Tanto así que se me escapó esta publicación y me la encuentro ahora ya traducida. 

Segundas partes nunca fueron buenas, cita con coña Coetzee al Quijote en el epígrafe. Es verdad que es la primera vez —descontanto los dos primeros tomos de la autobiografía, a los que me refiero— que un libro suyo prolonga explícitamente el precedente. Al anterior, La infancia de Jesús, cierta crítica adicta al énfasis lo vapuleó. 

Releyendo Juventud me decía que tal vez será una característica de los grandes ser capaces de mirarse a sí mismos sin condescendencia. En él, Coetzee se presenta como un pusilánime que merced a unos vaivenes se codea un día en Cambridge con los más brillantes matemáticos en el empeño por crear los ordenadores que vendrían pocos años más tarde a cambiar el signo de los tiempos. Cualquier mediocre con un papel infinitamente más pequeño que el suyo contará más tarde la importancia de su participación en esa hazaña. Coetzee, en cambio, en su empeño por mirarse de cerca se permite hacer lo contrario y disminuirse. 

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dimanche 12 mars 2017

La resurrección

El Reino, y 10

El Reino son muchas historias. 

La historia de Marcos el evangelista que, según Carrère, podría ser el hijo de la mujer en cuya casa Cristo se reúne con sus discípulos la noche de su arrestación y presencia la llegada de los soldados a detener a Jesus, y es el único que no huye y los sigue a buena distancia hasta que lo descubren y le tiran de la capa que lo cubre, y huye desnudo y vuelve a su casa y se duerme y al dia siguiente no sabe si lo que vio lo vivio o lo soñó.

La historia del hijo pródigo, que sólo está en el evangelio de Lucas, como varias otras que serían, según sugiere Carrère, un aporte personal del evangelista griego. Tal como la cuenta Carrère, el énfasis recae sobre el hermano bien portado del hijo pródigo, el que nunca había fallado en su lealtad al padre y acaba por no entender las larguezas de éste con el hijo disipado al que acoge con banquetes y bailes, y se reconcome por ello, como se reconcomió Caín por parecidas razones.

La historia de la comunidad de griegos convertidos por Pablo por la vía de la promesa de la resurrección y, cuando muere el primero de esos conversos, lo velan impacientes por verlo resucitar. Y, en contra de lo esperable, a pesar de que el muerto no resucita no pierden la fe. Tal vez al alba que siguió a ese largo velatorio comenzó a caer el Imperio romano.

Tantas historias son las que cuenta El Reino que otro que intentó contarlas,  George Stevens, a la hora de titular su película la llamó «La más grande historia jamás contada». Carrère, por su parte, fue a buscar en Lucas el atajo que necesitaba para poder seguir contando historias, para mantenerse vivo como narrador.

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