Se entera el lector del periódico de que los terroristas de Ripoll practicaban la yihad en tanto que tafkires. Que mostraban una cara porque escondían la otra. Que eran hijos idealizados por sus madres mientras encerraban bajo llave a sus propias mujeres.

Que escribían en los muros de Facebook letras de rap como ésta: «Soy un pirata, no quiero ni tu oro ni tu plata, lo que quiero es lo que tienes entre pata y pata», letras que eran también puro disimulo porque sí querían el oro y la plata y la sonrisa de la cajera.

«Éramos los moros y las chicas no querían salir con nosotros», afirma el primo de turno. Pero, cómo iban a querer salir con ellos las chicas del pueblo si se veía a la legua que iban a encerrarlas bajo cuatro llaves en cuanto se hicieran con el manojo. Si daban asco aun antes de pasar al acto.