Iba de noche en autobús al sur. Se echó encima la chaqueta para dormir un rato. Cuando despertó sintió un poco de frío. Le habían robado la chaqueta.

Se lo recordé días atrás, hablando del año que vivió en Chile. Ese robo no fue nada, me dijo. Espera a que te cuente éste. Mi novia se iba de viaje y fui a despedirla a la Estación central de Santiago. Nos abrazamos al pie del vagón. Sabiendo cómo las gastan, tuvimos buen cuidado de poner la maleta entre sus piernas y las mías. El abrazo fue intenso y emocionado. Cuando nos separamos la maleta había desaparecido.

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