Al inicio de El Graduado le preguntan al protagonista, un muchacho veinteañero que acaba de terminar la carrera y está de vuelta en la casa de sus padres para celebrarlo, cómo ve su futuro, la típica pregunta que hacen los padres, los tíos y los amigos de los padres en esos casos. Y el veinteañero responde: «Diferente».

No sé si el diálogo está en la novela o es un aporte del filme, pero lo cierto es que unas cuantas vidas y toda una época se cuelan en esa respuesta. No creo que a mucha gente se le ocurriera responder eso antes y, en cambio, a cuántos no se nos vino luego a la cabeza esa respuesta y nos creímos muy originales formulándola.

Viendo esa escena pensé que cuando pretendemos ser todos iguales inevitablemente resultamos diferentes. Y al contrario cuando creemos ser todos diferentes resulta que somos todos iguales. Disculpas por la formulación atolondrada.

La película, por lo demás, muy bien, estupendamente.