mardi 28 décembre 2010

La radio

Días atrás desperté en la habitación de un hotel. Había una gran pantalla oscura y plana, contrariamente a los ventanales que mostraban el paisaje nevado. La encendí.

Y lo que apareció en la tele fue el estudio de grabación de una radio, captado desde arriba. Los mismos personajes que escucho a veces en casa estaban ahora visibles. Se les puede ver hablar, gesticular, levantarse del asiento, salir del estudio y dar paso al siguiente. Los mira uno, pero ellos no te miran. Trabajan para ti, pero hacían como si tú no existieses. Qué alivio. Por primera vez frente a las noticias de la pantalla el receptor está fuera del famoso eje Y-Y (traducido al español como eje 0-0) del locutor que te mira a los ojos, te habla directamente y sostiene tu mirada.

Visto así, qué pesadez la del dispositivo del teledario. Cuánta intromisión. Y qué ligereza la de esa radio vista desde la claraboya. Supongo que el invento ya está patentado. Pero yo me desayunaba, antes del desayuno.

Por cierto, desde que volví a casa no he vuelto a encender la tele para ver la radio. Tampoco hay que exagerar.

Posté par Josepepe à 23:43 - - Commentaires [0] - Permalien [#]
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