vendredi 5 septembre 2014

Azí zoy yo

Nicanor Parra cumple cien años. J'ai cent ans, qui dit mieux, cantaba el otro.

Me pregunto qué añade a su figura alcanzar esa edad improbable, asomarse así por la cima de la piràmide demográfica. No le falta singularidad a Parra, ni a la hora de escribir, ni a la de contar.

Una de las páginas que le dedica la prensa recuerda que Parra escribió una tesis sobre Descartes en 1940. Su publicación era un requisito para conseguir una plaza como profesor y está dedicada a su maestro en el Internado Barros Arana, Amador Alcayaga. Parra se mueve con soltura en varios terrenos, ensayo, traducciòn, discurso, plástica. Por otra parte, Descartes conviene perfectamente como título de un libro suyo, descartes en el sentido de textos dejados de lado un momento y recuperados luego. Como Cachureos o Sobras de arte.

Hay quien sostiene que si Parra ha vivido cien años ha sido para compensar el medio siglo escaso que vivió su hermana Violeta. Puede ser. En materia de poder ser, Parra se las trae y se las lleva. Una vez lo llamaron del diario La Tercera. Querían entrevistarlo para una sección llamada Así soy yo. Respondió que encantado, que cero problema. A condición de que la sección pasara a llamarse Azí zoy yo. La señora o señorita le dijo que esperara un momentito, que iba a preguntarle al jefe y lo volvía a llamar en seguida.

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vendredi 29 août 2014

La lechuza

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Tres días recorriendo el bosque ardenés y uno puede autorizarse una que otra observación naturalista, a lo Goëthe. La naturaleza está muy bien, y mejora domesticada. Lo mejor del bosque es el castillo, y del castillo el show del cetrero, y de éste, la fuga de la lechuza Stella, que a la carne de pollo que le tiende el domesticador prefire los cielos cubiertos de la Lorena belga y se despide del público espectador moviendo el plumaje.

Otro artista muy aplaudido por niños y abueletes es un buitre africano. Darwin consideraba al buitre un pájaro asqueroso. Tal vez lo sea, pero es un excelente basurero que, de paso, ayuda a detectar la faena de los furtivos: el tiempo que les toma a estos quitar el marfil de un elefante o de un rinoceronte, y los buitres ya están girando en el cielo, alertando a las fuerzas de orden. Para quitarse los buitres de encima, los furtivos envenenan con pesticida la carcasa de las presas. 

Imagen desoladora la de una carcasa de paquidermo rodeada de una docena de buitres muertos. Al otro extremo de la estampa, otro domesticador que llama la atención es éste, que consigue injertar cuarenta variedades de frutales en un mismo pie. Tampoco se necesita que los fresnos y los abetos del bosque ardenés se conviertan de golpe en un mostrador de fruta; al contrario, la fruta se acumula en Europa a causa del oso ruso.

Llevaba unos libritos para leer en la Gauma y, como suele ser en estos casos, acabé leyendo los libritos que encontré allí donde iba. Un Simenon, de 1967, La Mudanza. Un buen Simenon es como una serie; buena o mala, siempre está cosida con hilo negro.

También me enteré de esta polémica: Antoine Compagnon afirma que un obrero trabaja mejor si lee a Proust. Julien Suaudeau le responde que los obreros están cansados al cabo de un día de dura la labor y sólo les apetece beber cerveza fría viendo la tele. En esas circunstancias, leer a Proust no es un consuelo razonable. Y si las élites arrogantes no se enteran, acabarán con la Le Pen en el Elíseo en 2017.

Bueno, bueno. A ver si la culpa va a ser de Proust, por levantarse temprano.

Para volver a la lechuza, el pàjaro presenta sìmbolos contrastados, de lector sabido, de mal agüero. Como el buitre africano ahora, es vìctima de la acumulaciòn de pesticidas en la cadena alimentaria, como explica la canciòn esa de la Fiera de l'est. En francés, chouette (lechuza) es sinònimo de simpàtico. En español, en cambio, un lechuzo es un mal bicho, uno «que anda en comisiones, y se envía a los lugares a ejecutar los despachos de apremios y otros semejantes».

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jeudi 21 août 2014

Un romanzetto romano

Los padres mueren en un accidente y la pareja de hijos adolescentes (19 y 17, màs o menos) quedan solos en Roma. Huérfanos, a cargo de ellos mismos, contando sólo con el vago soporte de una asistente social. Poco a poco abandonan los estudios, ella hace pinitos en una peluquería, él en un gimnasio, se van dejando manipular por un par de amigotes mayores y a punto están de delinquir.

Es la historia que cuenta Roberto Bolaño en Una novelita lumpen y retoma Alicia Scherson en su filme Il Futuro. Bianca, la muchacha, frecuenta la casa de Maciste, del actor que encarnó a Maciste en los años sesenta, con quien vive su iniciaciòn sexual. Bolaño a la edad de los protagonistas debe de haber visto los peplum de Maciste -algunos filmados por Jesús Franco- en algùn rotativo de Santiago de Chile o de Ciudad de México, e imaginado vagamente esta historia, la última que publicó mientras vivía. La película hace sitio a los fantasmas que las imàgenes despliegan o despiertan y funciona como puesta en imágenes precisamente. Rodada en italiano e inglés, hay un único momento en que los muchachos echan mano a su español materno -son chilenos- para hablar entre ellos, en un diálogo clave de su nueva vida.

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dimanche 17 août 2014

Gerona, 1978

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-¿Me guardarías un secreto?

-Si no eres capaz de guardarlo tú, ¿por qué voy a guardarlo yo?

El inspector Cuenca recuerda este diálogo de novela en Las leyes de la frontera, de Javier Cercas, una historia de charnegos que va del tardofranquismo al presente, con la verdad escurridiza como vértice: ¿Quién entregó al Zarco, un delincuente juvenil en la Gerona de 1978? ¿El Gafitas, su compinche, reconvertido luego en exitoso picapleitos? ¿O Tere, novia o hermana del Zarco?

Un relato sobre la base de tres puntos de vista orquestados por el narrador, que dosifica el suspenso, no rehúye los golpes de efecto y cuenta una verdad que no se puede decir sólo con la verdad, según el propio autor.

Tal vez sólo quepa reprochar a Cercas que aparezca en la foto de la contratapa tan enfoscado que casi se asemeja a Arcadi Espada.

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lundi 11 août 2014

Fin del mundo con jardín y arroyo

El fin del mundo, End der Welt, no está lejos. Se puede subir en funicular desde el lago de Biena, dos estaciones, quinientos metros de desnivel, y luego andar veinte minutos. End der Welt no tiene mucho que mostrar, unos campos deportivos a cielo abierto y un restaurant, cerrado por vacaciones.

Al otro extremo del lago de Biena está la isla Saint-Pierre, istmo más que isla, donde Rousseau, viejo ya y descreido, escribió las famosas Rêveries du promeneur solitaire. Ese nombre le dieron también al camino que bordea el lago o laguna que recoge el agua de lluvia del pueblo donde vivo.

Biena es conocida por ser la cuna de la relojería. La reforma protestante dio un impulso a esta fabricación, parece, porque dejó súbitamente sin trabajo a muchos orfebres, que de hacedores de crucifijos se reconvirtieron en relojeros. De Biena es el reloj que llevo, que era de mi padre.

Hay quien teme ahora que esa industria relojera deslocalice su producción hacia otras plazas en Europa del este. Biena es la ciudad más pobre de Suiza, me dice un bernés. En los clubes de ricos siempre habrá un miembro más pobre pero no es seguro que se note desde fuera. Como sea, en la iglesia de San Benito, en la ciudad vieja, el aprendiz de organista hace sus gamas una mañana cualquiera entre semana y el resultado parece un concierto de categoría. O será el espíritu de las vacaciones el que hace que todo parezca un peldaño por encima, el propio veraneante incluido, sin ir más lejos. Biena, por otra parte, es la avanzadilla del habla germana hacia el oeste, y de la francesa hacia el este. La ciudad estuvo bajo el dominio del príncipe-obispo de Basilea desde el s.XI hasta la Revolución francesa, y fue francesa durante 17 años, antes de integrarse a la Confederación suiza.

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Más podría decirse de estos lugares pero es bueno no excederse. El bernés Paul Klee advertía hace cien años: Se yerra intentando expresarse con más medios que la naturaleza, cuando cabría intentar hacerlo con menos. Lo decía en relación a los cuadritos que pintaba, como el que ilustra esta página, Jardín junto al arroyo.

Bueno, sí, cabría añadir que al cabo del viaje la Ardena estaba bonica, toda florecida de adelfillas.

Y sobre lo que dice S abajo, ordenaba la maleta y del bolsillo perro del pantalón cayó un franco. Creía haber gastado yo hasta el último, y no. La economía siempre te da una oportunidad.

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samedi 2 août 2014

Voy y vuelvo

Eso. Saludos.

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vendredi 1 août 2014

El hombre de la foto

Esta foto del cerro Santa Lucía, en el centro de Santiago de Chile, hace un siglo y medio.

El hombre de la foto me hace pensar en el hombre de Tiananmén, el que detenía a los tanques. Nuestro hombre del Santa Lucía hace frente a lo que viene, al tiempo que pondrá en lo alto del cerro un cañón, una bandera y un castillo donde se celebran matrimonios.

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lundi 28 juillet 2014

La buena, la mala y la fea

Más cine.

Las mejores intenciones, la vida de Ingmar Bergman desde que sus padres se conocen hasta que el cineasta nace. Suena raro esto de contar la vida de alguien antes de nacer, pero el resultado se consigue contando la historia de la familia. No sería simple ser el hijo de un pastor luterano iconoclasta en el norte sueco y convertirse en un gran hacedor de imágenes. Bergman escribió el guión y el filme lo dirigió el danés Bille August. El relato es lineal y su factura impecable. Las palmas de oro que se llevó en Cannes 1992 -a la mejor película y a la mejor actriz, Pernilla August, en el papel de la madre de Bergman-, parecen muy merecidas dos décadas más tarde.

Otra cosa acontecerá dentro de veinte años, creo yo, con La Gran belleza, el filme de Pablo Sorrentino, muy premiado en 2013. La propia encargada de la mediateca de mi pueblo me tendió el DVD diciendo: grand film. Y no creo que una película tan fatua aguante bien el paso del tiempo. Confieso, eso sí, que aguanté sin moverme del asiento las dos largas horas que dura, no me dormí, ni me ahogué en bostezos. Porque el filme está hecho sobre la base de una estética publicitaria y abunda en guiños culturetas, fellinismos y allenismos comprendidos. Tiene, así, todo para atrapar la atención. Y le sobra pretensión, por lo que derrocha kitsch. Le doy la razón al amigo Sámuel que hace unos meses la calificó de mejunje infumable.

Esas eran la buena y la mala. La fea es Post mortem, de Pablo Larraín. Que es, también, a su manera, buena y mala. La autopsia de Allende la firman dos médicos conocidos y una tercera persona, un tal Mario Cornejo. La pregunta del filme entonces es ésta: quién es Mario Cornejo, el funcionario de la morgue que transcribe los resultados de las autopsias. Post mortem nos lo presenta enamorado de su vecina, una bailarina del Bim Bam Bum, un cabaret del centro de Santiago. Los diálogos entre Mario y la vedette son tal vez lo mejor del filme, en el registro del cine que hacía por entonces Raúl Ruiz. Hay unas cuantas imágenes que suenan justas, también. Pero no es difícil entender que cadáveres acumulados y autopsias en cadena compongan un cuadro inevitablemente feo.

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lundi 21 juillet 2014

La vejez no es para cobardes

Temporada de cine en Maeterlinck.

Ilo Ilo, de Anthony Chen. Una familia china en Singapur aloja a una criada filipina. ¿Por qué vía se enteraría uno de la vida en Singapur? A pesar del desarrollo, parece incómoda la vida de la gente en aquella isla, al menos de la gente sobreexigida que aparece en la pantalla. No parece soplar aire por allí, salvo en el cementerio, adonde la familia lleva, a la tumba del abuelo, un pollo cocinado que habían criado en el balcón. 

En Quartet, de Dustin Hoffman, la historia transcurre en una casa de reposo para músicos jubilados en la campiña inglesa. Se trata de una comedia bien llevada, con el atractivo añadido de la música y el bel canto. A la divisa de esos divos seniles supongo que tendré que referirme a menudo en el futuro, si lo hay: la vejez no es para cobardes.

De la Kermesse heroïque, de Jacques Feyder, un clásico del cine francés de los años treinta, cuya historia se sitúa en Flandes durante la ocupación española, creía recordar que a los españoles los pintaban propiamente como a unos salvajes. Y ni tanto así. Son los hombres, en general, y los flamencos de Boom, en particular, quienes quedan como chalecos de mono (salvo el joven Bruegel, que anda en la luna). Las mujeres, en cambio, resultan ser valientes y emprendedoras. Emprendedorazas.

Lo mejor, con todo, asoma por la pantalla grande. Boyhood, de Richard Linklater, me atrapa por el título (el coetzismo) y me retiene por las formas: un crío actor filmado durante doce años, desde los seis hasta los 18. Salgo de la sala pensando que los yanquis son como todo el mundo, marcianos.

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mercredi 16 juillet 2014

La aspiradora

He oído decir que hay gente así como la señora que cuentas, que practican yoga de manera discreta. Pueden ir en el autobús a tu lado y no te enteras. O pueden estar limpiando la oficina. Como esa amiga tuya, ruandesa, sobreviviente del genocidio, que para llorar se escudaba en el ruido de la aspiradora. El yoga, después de todo, consiste en exhalar, aspirar y mover el cuerpo.

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