lundi 6 février 2012

El corsé

Albert Nobbs está siempre muy concentrado en su trabajo como camarero en un hotel de Dublín. Como lo hace bien, consigue ganarse unos peniques que cuenta y atesora debajo de la cama, en espera de abrir un día un expendio de tabaco, de casarse incluso. Por lo demás, es un gran despistado. Se llama Albert pero es mujer, una mujer que despista para poder hacer ese trabajo de hombre y sobrevivir en la Irlanda victoriana.

Alicorto llama al fime un crítico, manoseado. No comparto. La historia es literaria, está tomada de una novella de George Moore, llevada al teatro hace treinta años por la propia Close y convertida en guión para cine por Istvan Szabo y John Banville. Todo eso se nota. Hay densidad en el personaje, no es la historia de un travestismo de exhibición sino lo contrario, es la historia de aquello que Albert Nobbs guarda celosamente bajo el corsé.

El corsé, justamente, prodiga las mejores escenas del filme. Como cuando Albert debe aflojarlo para librarse de una pulga, o cuando el señor Page hace otro tanto para confiarse a Albert, o cuando ambos se contratrasvisten y se van de paseo a orillas del mar y van tan incómodos que parecen hombres disfrazados de mujeres.

 

PS/ La mejor escena de ese género es la de Zumurrud, en Las mil y una noches (33' y 34').

PS2/ Anoche no había nadie en el cine. Era la última función y hacía un frío que pelaba. Es la primera vez que he estado en un cine completamente vacío. Está bien. No hay que apagar el móvil y se puede comentar la película en voz alta. No lo hicimos, sin embargo. Albert Nobbs se ganó la atención debida.

Posté par Josepepe à 12:21 - Commentaires [0] - Permalien [#]
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