mercredi 21 octobre 2009

El caramelo

Según el marcador electrónico, a las cinco de la tarde despega un avión de Aerolíneas Argentinas. Alfaro se apersona en el mostrador donde la empleada le informa que hay cupo sobradamente y le ofrece un caramelo.

—Me facilita su pasaporte, le solicita.

El caramelo se le pega a Alfaro en los dientes mientras escarba en sus bolsillos. Ahí está todavía el pasaporte encuadernado y dentro de él hay unos cuantos billetes.

-¿No lleva equipaje?, le pregunta, extrañada.

-Sólo un bolso de mano, responde.

En la tienda de recuerdos compra un bolso que lleva estampado por una cara 'Los argentinos somos derechos y humanos' y por la otra 'Las Malvinas son argentinas'. Compra también un ejemplar de la revista El Gráfico, en cuya portada se estira felinamente Hugo Gatti, y lo mete dentro del bolso vacío.

Durante la espera en la sala de embarque procura no mirar a nadie, no emitir señales. Cuando por fin sube al avión le parece que tiene todavía los dientes atrapados por el caramelo.

Bienvenido a bordo, le sonríe la azafata. Sentado junto a la ventanilla en un rango de asientos vacíos, al fondo del avión, mira, tras el despegue, las formas de la ciudad y las crestas de la sierra.

La azafata le aporta una bandeja con comida, le pregunta qué quiere para beber. Elige vino tinto de Mendoza. El vino es puro terciopelo negro y le lustra las entrañas.

El avión penetra la capa de nubes, Alfaro cierra los ojos y besa a la azafata en la boca.

Posté par Josepepe à 14:06 - Commentaires [0] - Permalien [#]
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