vendredi 6 mars 2015

Un anciano

Hablando de gente así, veo pasar a un anciano que arrastra los pies por las calles del pueblo. Es el mismo que hace treinta años puso una bomba en un supermercado para cargársela a sus enemigos politicos, enemigos a los que sólo conocía por fichas e informes. La puso mal la bomba y lo atrapó la policía, y lo dejó en ridículo frente a los suyos, porque él también era uniformado, y de más grado que sus arrestadores. Un pariente suyo no se quejaba de que hubiese puesto la bomba sino de que no le hubiese avisado a él, que vivia en el barrio del supermercado. En los primeros meses de la dictadura había dado muerte a unos cuantos de muy mala manera. A una muchacha uruguaya la enterraron en el desierto, decapitada. Tras el chasco de la bomba, le dio por la religión y pasaba largas horas rezando en la iglesia. Por ese tiempo fue procesado por la justicia y su defensa consistió en negar e inculpar a otros, que a su vez lo inculpaban a él. Ahora sólo sale de la casa para ir al supermercado. Arrastrando los pies.

Source: Externe

Posté par Josepepe à 17:39 - Commentaires [0] - Permalien [#]
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