jeudi 5 novembre 2009
Las condolencias
Un familiar llama a mi tío para decirle que ha muerto accidentalmente la hija de L. Por la emoción, mi tío entiende que ha muerto L y transmite en esos términos la noticia al resto de la extensa familia. Así, los familiares van llegando uno a uno a al funeral de L, pero se encuentran con L en la puerta de la iglesia. Le dan el pésame como pueden. Peor lo tienen los que llegan tarde, en plena misa funeraria. Ven al cura oficiando, al ataúd en el centro y a L en primera fila.
jeudi 29 octobre 2009
Tres vidas de santos y un relato de Kafka
Ayer Pepe tenía cita con el dentista. En el camino, en vez de doblar a la derecha lo hizo a la izquierda y entró a la librería Punto y coma, de la que salió con el último libro de Eduardo Mendoza, Tres vidas de santos. Desde entonces, las ocupaciones habituales, comer, dormir, atender a quienes le hablan, le parecen enojosas interrupciones.
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Por fin la ciencia comienza a comprender que tendrá que descansar en un relato si quiere captar la realidad. Científicos de la Universidad de Santa Bárbara, en California, formaron dos grupos siguiendo su costumbre. Al primero le dieron a leer Un médico rural, de Kafka, relato kafkiano donde los haya. Al segundo le dieron a leer otra historia cualquiera. Luego hicieron con ambos una serie de mediciones. Los primeros, los que leyeron a Kafka, se mostraron mucho más aptos para encontrar correlaciones entre elementos, para ordenar la realidad a través de unas secuencias lógicas.
mardi 27 octobre 2009
Los curas

Mi amigo Enrique me envía esta pieza, que él llama arqueológica. Por mi parte, no sé cómo llamarla.
Son los curas que nos educaron. Eran escolapios. Navarros. Salvo uno que era vasco, de un pueblo fronterizo con Navarra, y otro que era riojano, de un pueblo fronterizo con Navarra, y el tercero, el más joven entonces, que era chileno, de un pueblo fronterizo con Navarra. Todos buenos para los garbanzos, el frontón y la pedagogía de choque.
No vamos a hablar mal de estos santos varones, menos ahora que ya no pueden defenderse. No vamos a contar las historias que se nos agolpan en la memoria viéndoles las caras, las sotanas, las manos. Bueno, una historia, por no dejar.
Contaban que uno de ellos, en una vida anterior, viajaba entre la Península y América y en una noche de borrasca su barco naufragó en pleno Atlántico. El muchacho que era entonces echó sus últimas fuerzas intentando llegar hasta las costas canarias y, cuando ya no pudo más, le ofreció su alma a Dios y a San José de Calasanz.
Así fue como vivió largos años como escolapio en ese colegio del sur del mundo. Yo lo conocí ya anciano, cuando se acercaba a las madres jóvenes que iban a buscar a sus hijos pequeños y las miraba con ojos de ahogado.
dimanche 25 octobre 2009
La cola del mono
El pequeño mono me mira...
¡Quisiera decirme
Algo que se le olvida!
Días atrás Montano colgó este haiku del mejicano Tablada, que me recordó la frase del profesor B. en Fresas salvajes: 'Hay algo que quiero decirme y no quiero escuchar'.
El profesor B. habla de los sueños y Pepe piensa en el mono. Cuando era joven soñó que andaba un mono por la habitación, de la que pronto salía. Abría la ventana y allí estaba el mono, en la acera, mirándole y riéndosele. Lo comentó con una amiga, quien le hizo esta interpretación express: Tú tienes un problema y el problema se ríe de ti. Ajá.
Si te quedas solo en el desierto, los guijarros te serán proyectivos, los astros, lo que haya a mano, los dedos de la mano. Si te quedas solo en la selva, en la selva de las imágenes, quiero decir, todo te será proyectivo y sobre todo el mono. El mono es el ser proyectivo por antonomasia.
Pepe le imita, sin éxito.
lundi 19 octobre 2009
Veinte años
En el tren, una matrona se sienta frente a mi tío y lo saluda.
-Te acuerdas de mí, le pregunta, estudiamos juntos hace veinte años.
-Qué tal, responde éste, se te ve muy bien.
-Veinte años, quién lo diría.
En la siguiente estación, la mujer se levanta.
-Será hasta dentro de veinte años, se despide cortésmente.
mercredi 14 octobre 2009
La luz
La primera mitad del día
La luz le enceguecía
La segunda mitad del día
La luz crepusculaba
La tercera mitad del día
La luz no le despierta.
mercredi 7 octobre 2009
La nitroglicerina
La nueva arma de Bin Laden son los supositorios. En la botica Sana-Sana los supositorios eran de glicerina. En la botica de Ossama son de nitroglicerina. Va a ser que el cura Hasbún tenía razón y habrá que cuidarse del terrorismo anal.
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Nueve de cada diez personas interrogadas responden que sí se dan cuenta cuando alguien las está mirando por la espalda. La gente cree que de los ojos salen flechas, pero no, de los ojos no 'sale' nada, dice el científico, en los ojos rebota la luz, y la luz puede llegar a quemar.
Mi tío Pepe sostiene una teoría a este respecto. Los ojos son 'asomos' del cerebro (interfaces, cámaras-pantalla), así como las uñas son asomos del sistema óseo y la lengua es una víscera freudiana, perversa y polimorfa.
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Cuando yo era niño mi tío me contaba esta historia: Pepe es joven y quiere dar la vuelta al mundo. Pero se casa pronto y debe renunciar a la aventura. Una vez que enviuda, despliega sobre su casa un millar de globos (como los de cura brasilero) y se echa a volar rumbo a América. Pronto descubre que lleva a bordo un polizón, que no es otro que su sobrino, un niño gordito que toca la trompeta. Y así sucesivamente. Pues bien, ahora resulta que esa historia la dan en los cines y se llama Up. La iría a ver cuanto antes, el problema es que el cine de mi pueblo es ahora una iglesia evangélica.
lundi 21 septembre 2009
Encuentro en la Da Vincistraat
Días atrás mi tío iba buscando una dirección. Como no daba con ella, se detuvo a preguntar a dos militares que estaban de plantón. Uno llevaba uniforme azul, el otro verde. ¿La calle Murillo?, preguntó. ¡Murillostraat!, exclamó el militar de verde, e hizo un gesto que daba a entender que la calle Murillo estaba al otro extremo de la ciudad. Pero no era el caso, porque estaban en la Da Vincistraat casi esquina con la Rembrandtstraat, o sea que la calle Murillo no podía quedar lejos.
Cuando el militar de verde iba a completar su respuesta, se detuvo una limusina delante de ellos de la que se extrajo la figura de un hombre alto y delgado. Era, Pepe lo reconoció enseguida, PDC, el ministro de la defensa. El militar de azul avisó desde su móvil hacia el interior de la llegada del ministro. En cuanto éste puso un pie en la acera, su mano izquierda fue hasta el bolsillo de la chaqueta desde donde extrajo una blackberry de bien proporcionado tamaño, le echó una rápida ojeada a la pantalla y en seguida estiró la mano derecha primero al militar de azul, luego al de verde y por último a mi tío Pepe.
El ministro no parecía venir de su despacho, sino más bien estar recién salido de la ducha y de una cuidada sesión de composición de su tenida laboral en la privacidad de su dressing. Llevaba pantalón marengo, chaqueta azul, camisa celeste y corbata a listas rojas y blancas, un conjunto de muy buen corte y mejor confección, evaluado en varios miles a ojo de buen tendero. Mención aparte merecen los zapatos, de color beis, tono que, por descombinar levemente con los colores de la ropa, resaltaba aun más la calidad del cuero y la excelente factura del calzado, Berluti más que probablemente.
Por cierto, el ministro olía estupendamente.
Mi tío se quedó a la espera de que el ministro ingresase en la Academia militar, que ese era el edificio frente a cuya puerta lateral se encontraban, creyendo que una vez cumplido ese trámite recibiría la indicación del militar de verde sobre el camino a seguir para llegar a su destino. Los cuatro hombres esperaron unos largos segundos en la calzada a que asomara por la puerta el militar que debería conducir al ministro por los pasillos de la Academia hasta el despacho o salón donde tendría lugar la reunión o ceremonia que lo había traído hasta allí. Cuando éste apareció y franqueó la puerta al ministro, el militar de azul los siguió y, para pasmo de mi tío, también el de verde.
Así quedó mi tío, aspirando el último efluvio del perfume del ministro, solo sobre la acera. El militar de verde no le había dedicado ni un mísero gesto de despedida. Lo había, como se dice técnicamente, lisa y llanamente escotomizado.
De vuelta en casa Pepe puso el telediario con la esperanza de encontrar en las informaciones la conclusión del encuentro en la Da Vincistraat. Qué hacía el ministro allí tan de punta en blanco. Pero no hubo en la tele ni rastro del ministro ni ese día ni el siguiente. Por lo visto, la reunión o ceremonia a la que asistía no tenía nada de particular. Así parece que son los ministros siempre. Por la prensa consiguió enterarse de que la actividad principal del ministro de la defensa durante la semana fue anunciar la disminución de 97 millones de euros sobre un presupuesto anual de 2.700.
vendredi 11 septembre 2009
El sosias
Ahora mi tío Pepe es jovencito y llega a una fiesta y la madre del festejado lo toma en sus brazos y lo cubre de besos llamándolo Mauricio, el mejor amigo de infancia de su hijo, que marchó al extranjero y está de regreso por obra y gracia de su parecido con Pepe. Como éste y su pandilla han paladeado momentos antes un refresco de guaraná, la comicidad de la situación no pasa desapercibida.
Años más tarde a Pepe lo aborda en la calle una mujer africana y lo saluda en inglés. Después de dos o tres frases desconcertantes, Pepe comprende que la mujer lo toma por otro y ese otro es nada menos que un luchador de catch as can que sobresale en las pantallas de la televisión británica. Pos vaya. Pepe va a sacarla del equívoco pero finalmente lo que saca es la lapicera para firmarle un autógrafo.
Me cuenta todo esto mientras me muestra las fotos de Alison Jackson sobre sosias de famosetes. En qué nos parecemos tú y yo a la nieve.
vendredi 14 août 2009
Salud, dinero y amor
Las tres palabras más frecuentes en los discursos de Obama como Presidente:
América: 2 929 veces.
Economía: 1 657.
Salud: 1 653.
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Pepe me cuenta un sueño. Llaman sus hijos a la puerta de una casa en la que ya no viven. Se alegra Pepe cuando sus hijos regresan, antes de la escuela y ahora de más lejos.

