jeudi 30 juillet 2009
Paisaje con hoja roja
Qué gran país, exclama Pepe. Todo es grande aquí, los paisajes, las distancias, los porcentajes, los camiones, los bosques, los lagos, las porciones en los restoranes. Los canadienses recientes, eso sí, mayormente de origen asiático, son más bien pequeños. Pero ya verás cómo irán creciendo.
Miramos Toronto desde la isla. ‘Canadá tiene muy poca historia y demasiada geografía’, repiten los canadienses, pero el tiempo los va desmintiendo. Cada día hay más historia y algo menos de geografía. El viento lima la cresta de los montes, el agua anega la tierra firme y, como dejó escrito el muchacho sobre el muro, ‘el bosque precede al hombre pero lo sigue el desierto’.
Ahora vemos caer el agua por las cataratas del Niágara. ‘La segunda decepción de la novia’, llamó Oscar Wilde a este tradicional destino para viaje de luna de miel. Imposible no pensar en lo que pueden juntos el tiempo y el agua. Time is as weak as water (El tiempo es tan feble como el agua), dice la canción. Febles son, pero juntos desplazan las cataratas varios kilómetros en unos cuantos siglos. Mientras resistimos a la tentación de lanzarnos cataratas abajo, Pepe me cuenta historias de gente que no la resistió.
Paisajes como éste los pintores del llamado Grupo de los Siete decidieron pintar ‘a la canadiense’. Para hacerlo se internaron en los bosques y acabaron descubriendo nuevos lagos. A los de agua transparente los bautizaron con nombres de pintores que admiraban y a los de agua turbia con nombres de críticos que los denigraban.
En Ottawa nos mezclamos con el gentío durante la fiesta nacional del día primero de julio, al pie de los edificios sede de las instituciones. Son canadienses recientes y se cubren con la hoja roja sobre fondo blanco. Celebran la ‘idea’ de Canadá, tienen la cara del mundo y componen una olla podrida que no huele mal.
A dos pasos de allí, del otro lado del río, comienza Quebec, donde la fiesta pasa desapercibida. La mitad menos uno de la población quebequesa votó, en el referéndum de 1995, por la separación de Quebec del resto de Canadá. Observo de reojo a mi tío, a quien estos asuntillos se la traen floja. O bien lo ponen de los nervios.
La emigración campo-ciudad durante el siglo pasado fue poblando Montreal de descendientes de los colonos franceses. Que, en cuanto se fueron haciendo un lugar en la urbe cosmopolita y ganaron poder, impusieron su lengua. Y, para mantener su sitial, no vacilan en traducir hasta las señales de la circulación: donde ponía stop, léase arrêt. El resultado es que hoy se habla francés en una gran ciudad de América del Norte sitiada por el inglés. So, voilà.
La fauna urbana se dispersa y vuelve a reunirse en torno a los escenarios del Festival de jazz. Es la hora de la cena y todo el mundo se lleva algo a la boca. Hemos de escoger entre comida libanesa, etíope y cochinchínica. Me pregunto qué comían los canadienses antes de la llegada de los extranjeros. Pepa sostiene que antes de la llegada de los extranjeros no existía Canadá. Pero ya los primeros canadienses apreciaban la comida foránea, particularmente el misionero a la olla.
dimanche 17 mai 2009
Todo placer proviene del cuerpo desvestido
Releo la Elegía XIX de Donne. La imagen de la mujer 'como libro de estampas para indoctos' me recuerda un verso de una canción de Caetano Veloso: 'como encadernação vistosa feita para iletrados'. ¿Será un plagiario CV? Me pongo a buscar y me doy cuenta de que no hay tal plagio: la canción es un extracto de la versión de la Elegía hecha por Augusto de Campos, como se cuenta aquí >. Ahora soy también de los que saben.
vendredi 15 mai 2009
Antes de acostarse (en, es, pt)
Elegy XIX To His Mistress Going to Bed
Come, Madam, come, all rest my powers defy,
Until I labor, I in labor lie.
The foe oft-times having the foe in sight,
Is tir'd with standing though he never fight.
Off with that girdle, like heaven's Zone glittering,
But a far fairer world encompassing.
Unpin that spangled breastplate which you wear,
That th'eyes of busy fools may be stopt there.
Unlace your self, for that harmonious chime,
Tells me from you, that now it is bed time.
Off with that happy busk, which I envie,
That still can be, and still can stand so nigh.
Your gown going off, such beautious state reveals,
As when from flow'ry meads th'hills shadow steals.
Off with that wiry Coronet and show
The hairy diadem which on you doth grow:
Now off with those shoes, and then softly tread
In this, love's hallow'd temple, this soft bed.
In such white robes, heaven's Angels us'd to be
Receiv'd by men: thou Angel bringst with thee?
A heaven like Mahomet's Paradice, and though
Ill spirits walk in white, we eas'ly know,
By this these Angels from an evil sprite,
Those set our hairs, but these our flesh upright.
License my roving hands, and let them go,
Behind, before, above, between, below.
O my America! my new-found-land,
My kingdom, safeliest when with one man man'd,
My mine of precious stones: my emperie,
How blest am I in this discovering thee!
To enter in these bonds, is to be free;
Then where my hand is set, my seal shall be.
Full nakedness! All joys are due to thee,
As souls unbodied, bodies uncloth'd must be,
To taste whole joyes. Gems which you women use
Are like Atlanta's balls, cast in mens views,
That when a fool's eye lighteth on a gem,
His earthly soul may covet theirs, not them:
Like pictures or like books gay coverings made
For lay-men, are all women thus array'd.
Themselves are mystick books, which only wee
(Whom their imputed grace will dignify)
Must see rever'd. Then since that I may know;
As liberally, as to a midwife show
Thyself: cast all, yea, this white linen hence,
There is no penance due to innocence.
To teach thee I am naked first; why than,
What needst thou have more covering then a man?
John Donne
1699
Elegía XIX: Antes de acostarse
Ven, ven, todo reposo mi fuerza desafía.
Reposar es mi fuerza pues tendido me esfuerzo:
No es enemigo el enemigo
Hasta que no lo ciñe nuestro mortal abrazo.
Tu ceñidor desciñe, meridiano
Que un mundo más hermoso que el del cielo
Aprisiona en su luz; desprende
El prendedor de estrellas que llevas en el pecho
Por detener ojos entrometidos;
Desenlaza tu ser, campanas armoniosas
Nos dicen, sin decirlo, que es hora de acostarse.
Ese feliz corpiño que yo envidio,
Pegado a ti como si fuese vivo:
¡Fuera! Fuera el vestido, surjan valles salvajes
Entre las sombras de tus montes, fuera el tocado,
Caiga tu pelo, tu diadema,
Descálzate y camina sin miedo hasta la cama.
También de blancas ropas revestidos los ángeles
El cielo al hombre muestran, mas tú, blanca, contigo
A un cielo mahometano me conduces.
Verdad que los espectros van de blanco
Pero por ti distingo al buen del mal espíritu:
Uno hiela la sangre, tú la enciendes.
Deja correr mis manos vagabundas
Atrás, arriba, enfrente, abajo y entre,
Mi América encontrada: Terranova,
Reino sólo por mí poblado,
Mi venero precioso, mi dominio.
Goces, descubrimientos,
Mi libertad alcanzo entre tus lazos;
Lo que toco, mis manos lo han sellado.
La plena desnudez es goce entero:
Para gozar la gloria las almas desencarnan,
Los cuerpos se desvisten.
Las joyas que te cubren
Son como las pelotas de Atalanta:
Brillan, roban la vista de los tontos.
La mujer es secreta:
Apariencia pintada,
Como libro de estampas para indoctos
Que esconde un texto místico, tan sólo
Revelado a los ojos que traspasan
Adornos y atavíos.
Quiero saber quién eres tú: descúbrete,
Sé natural como en el parto,
Más allá de la pena y la inocencia
Deja caer esa camisa blanca,
Mirame, ven, ¿qué mejor manta
Para tu desnudez, que yo, desnudo?
Traducción de Octavio Paz
Elegia: Indo para o leito
Vem, Dama, vem, que eu desafio a paz;
Até que eu lute, em luta o corpo jaz.
Como o inimigo diante do inimigo,
Canso-me de esperar se nunca brigo.
Solta esse cinto sideral que vela,
Céu cintilante, uma área ainda mais bela.
Desata esse corpete constelado,
Feito para deter o olhar ousado.
Entrega-te ao torpor que se derrama
De ti a mim, dizendo: hora da cama.
Tira o espartilho, quero descoberto
O que ele guarda, quieto, tão de perto.
O corpo que de tuas saias sai
É um campo em flor quando a sombra se esvai.
Arranca essa grinalda armada e deixa
Que cresça o diadema da madeixa.
Tira os sapatos e entra sem receio
Nesse templo de amor que é o nosso leito.
Os anjos mostram-se num branco véu
Aos homens. Tu, meu anjo, és como o céu
De Maomé. E se no branco têm contigo
Semelhança os espíritos, distingo:
O que o meu anjo branco põe não é
O cabelo mas sim a carne em pé.
Deixa que a minha mão errante adentre
Atrás, na frente, em cima, em baixo, entre.
Minha América! Minha terra à vista,
Reino de paz, se um homem só a conquista,
Minha mina preciosa, meu Império,
Feliz de quem penetre o teu mistério!
Liberto-me ficando teu escravo;
Onde cai minha mão, meu selo gravo.
Nudez total! Todo o prazer provém
De um corpo (como a alma sem corpo) sem
Vestes. As jóias que a mulher ostenta
São como as bolas de ouro de Atalanta:
O olho do tolo que uma gema inflama
Ilude-se com ela e perde a dama.
Como encadernação vistosa, feita
Para iletrados, a mulher se enfeita;
Mas ela é um livro místico e somente
A alguns (a que tal graça se consente)
É dado lê-la. Eu sou um que sabe;
Como se diante da parteira, abre-
Te: atira, sim, o linho branco fora,
Nem penitência nem decência agora.
Para ensinar-te eu me desnudo antes:
A coberta de um homem te é bastante.
Versión de Augusto de Campos
Elegia
Deixa que minha mão errante adentre
Atrás, na frente, em cima, embaixo, entre
Minha América, minha terra à vista
Reino de paz, se um homem só a conquista
Minha mina preciosa, meu império
Feliz de quem penetre o teu mistério
Liberto-me ficando teu escravo
Onde cai minha mão meu selo gravo
Nudez total: todo prazer provém do corpo
(Como a alma sem corpo) sem vestes.
Como encadernação vistosa,
Feita para iletrados, a mulher se enfeita
Mas ela é um livro místico e somente
A alguns a que tal graça se consente
É dado lê-la.
Eu sou um que sabe.
jeudi 9 avril 2009
Jueves santo
A verdadeira história da rosa pequenina >
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La ciudad, un día de estos (pulse sobre el triángulo en el dibujo) >
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Ah, look at all the lonely people >
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jeudi 22 janvier 2009
El culto mamario
Cuenta José Antonio Montano que, en la serie Roma, cuando muere César, una mujer le acerca una teta para devolverlo a la vida. Se trataría, según Al59, de un ritual de origen egipcio en el que el difunto se convierte en hijo adoptivo de Isis. Y ya se sabe que con Egipto César Augusto tuvo un lío.
El caso es que la teta que nutre a César moribundo lleva de una teta a otra, como era de esperar, y me hace acordar de un par de ellas. La primera me la contó mi tío Pepe, de cuando él trabajaba como dependiente de una zapatería. Llegaron dos gitanas a curiosear entre los zapatos y Pepe, que ya estaba escarmentado con ellas, las puso en la puerta. Airada, una de las gitanas se sacó un pecho y lo bautizó con un chorro de leche en la cara.
La segunda la he visto yo. Se rinde en la Patagonia culto a una mujer que llaman la Difunta Correa. Está mujer habría muerto en un accidente caminero pero su criatura habría sobrevivido prendida a su seno. La gente, los camioneros principalmente, le rinden culto como a una virgen y dejan en el lugar botellas de agua para calmar la sed de la Difunta.
Sobre la Difunta, Montano apunta, con razón, que la madre muerta alimentando al bebé con su leche aún viva resulta ser lo contrario de la teta póstuma de César: en el caso de la Difunta, la muerta es la amamantadora, y el vivo el amamantado.
En fin, irán apareciendo nuevas variantes del culto mamario. A ver si éste se convierte en secta y beneficia de un anatema.
Por lo pronto, aquí está el himno, su estribillo. Vaca profana, según Veloso. En portugués y español.
'Dona das divinas tetas
Derrama o leite bom na minha cara
E o leite mal na cara dos caretas'
'Vaca de divinas tetas
La buena leche toda en mi garganta
La mala leche para los puretas'.
dimanche 7 décembre 2008
A cajuina cristalina em Teresina
vendredi 28 novembre 2008
Yo (sin ir más lejos)
'Mi ego y yo'
(En la portada de la revista Psychologies).
Caetano Veloso cantó en la ceremonia de los Oscars. 'No le di mucha importancia a cantar para millones de personas, dice. Yo no estaba entre ellas'.
Cuando las películas de Woody Allen eran unánimemente elogiadas, a mí no me gustaban, afirma también. Ahora que han perdido público me gustan. Y recuerda esta oneliner del neoyorkino: 'Por qué hablar mal de la masturbación, si es la única relación sexual que uno puede tener con quien realmente ama'.
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Esta foto de un manifestante tailandés:
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Todo en este esquema de la evolución es prehistórico, sobre todo el modelo del computador:
samedi 22 novembre 2008
Flores y penas
Leyendo el blog de CV, me entero de que el poeta Glauco Mattoso, a quien cita CV en Língua ('Adoro nomes / Nomes de nomes / Como Scarlet Moon de Chevalier, Glauco Mattoso e Arrigo Barnabé / e Maria da Fé), se llama 'en lo civil' Pedro Silva. El glaucoma lo llevó a la ceguera y Glauco Mattoso lo convirtió en su nombre de pluma. Es lo que Atahualpa llama hacer flores de sus penas.
Libros
Avant de quitter la petite grotte, Julien alluma du feu et brûla avec soin tout ce qu'il avait écrit.
LIVROS
CV
Tropeçavas nos astros desastrada
Quase não tínhamos livros em casa
E a cidade não tinha livraria
Mas os livros que em nossa vida entraram
São como a radiação de um corpo negro
Apontando pra a expansão do Universo
Porque a frase, o conceito, o enredo, o verso
(E, sem dúvida, sobretudo o verso)
É o que pode lançar mundos no mundo.
Tropeçavas nos astros desastrada
Sem saber que a ventura e a desventura
Dessa estrada que vai do nada ao nada
São livros e o luar contra a cultura.
Os livros são objetos transcendentes
Mas podemos amá-los do amor táctil
Que votamos aos maços de cigarro
Domá-los, cultivá-los em aquários
Em estantes, gaiolas, em fogueiras
Ou lançá-los pra fora das janelas
(Talvez isso nos livre de lançarmo-nos)
Ou o que é muito pior por odiarmo-los
Podemos simplesmente escrever um:
Encher de vãs palavras muitas páginas
E de mais confusão as prateleiras.
Tropeçavas nos astros desastrada
Mas pra mim foste a estrela entre as estrelas.
lundi 28 juillet 2008
Llamadas telefónicas
No recuerdo cómo conseguí el número de teléfono de Jorge Amado estando yo en Bahía. Lo cierto es que lo llamé para pedirle una entrevista. Respondió un señor con una voz particularmente bronca, quien me dijo que don Jorge estaba en el extranjero. Entendí en seguida que se trataba del propio Amado y le llevé la corriente intentando ganar su simpatía. Amado era una persona extremadamente simpática incluso cuando asumía el personaje del encargado de alejar a los intrusos. En un momento de la conversación intentó pronunciar algunas palabras en español lo que me hizo ver que tenía ganada la partida. Pronto admitió ser el propio Amado, me contó que se encontraba absorto intentando terminar su novela Tocaia grande, que no daba entrevistas pero que haría una excepción y me citó a su casa de Itapoã para una conversación de media hora. Finalmente pasé la tarde entera, deliciosa por lo demás, hablando con él y su mujer, Zelia Gattai, en la terraza frente al mar. Al anochecer, João, el hijo de ambos, me llevó de regreso a Salvador. La entrevista está publicada en La Bicicleta, en un ejemplar que no tengo conmigo. Hay un lector de la revista que firma Mayoneso y que va publicando en un blog uno a uno los números de La Bicicleta. Habrá que esperar a que publique ése para releer la entrevista que está dedicada principalmente a la relación de Amado con Neruda.
Sí recuerdo cómo conseguí el número de teléfono de Caetano Veloso. De paso por la ciudad, éste había alquilado un auto (um fusquinha preto), había salido a cenar con unos amigos y se lo habían robado ipso facto. De esto me enteré por un suelto publicado en el diario local en el que se pedía ayuda para localizar el coche y se dejaba un número de teléfono. Me respondió una mujer, seguramente la empleada doméstica, quien me puso con un intermediario. A pesar de que el portugués que hablaba yo por ese entonces era correcto, éste, en cuanto advirtió mi acento extranjero, se pasó al inglés. Você está falando sem vontade, recuerdo haberle dicho. Pude haber insistido o haber intentado más tarde pero me dije, como el zorro, que las uvas estaban verdes. En cuanto llegué a Bahia me había comprado el cassette de su disco Uns, que acababa de ser publicado, y escuchaba con fruición esas canciones. Me gustaba particularmente Peter Gast. De haberlo entrevistado le hubiese preguntado seguramente por Gast, de quien yo ignoraba todo entonces y que fue, según me entero ahora, secretario de Nietzsche. Lo vi cantar a Caetano en el Castro Alves de Salvador y, después, lo he visto dos o tres veces en Bruselas, pero nunca le he oído cantar en vivo esa canción (como tampoco O homem velho, otra que me gusta mucho). De estos y otros asuntos sin gran importancia me voy acordando mientras descubro este blog, Obra em progresso, con canciones inéditas y viejas canciones dedicadas a Obama ('Sou um mulato nato, democrático no sentido lato do litoral'), a Ronaldo ('Três travestis'), la polémica con Castro e ainda mais...
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Escribiendo este mensaje se me ocurre crear una nueva categoría para este ya viejo blog. Y buscando una imagen de fusquinha, descubro este blog tan ingenuo como divertido, Gererê.



