samedi 5 octobre 2013

Venecia sin mí

«Le rendez-vous le plus vulgaire des gens de goût» la llama Debray en su Contre Venise, y la mete en la misma ceste de la compra del adocenado gusto burgués, junto al Himno a la alegría, Las bodas de Caná y Las flores del mal.

(Pase por los dos primeros. En cuanto a Carlitos, ça se discute.)

Lo cierto es que Venecia está para ser adulada (y para ser pintada, agregaba Henry James), lo que no se priva de hacer Debray, para luego injuriarla mejor, tal como hace Rimbaud con la belleza (J'ai assis la Beauté sur mes genoux. - Et je l'ai trouvée amère. - Et je l'ai injuriée).

Para completar la faena, Debray la compara con Nápoles, su antípoda, el extremo opuesto de la misma bota: Quite a los visitantes de Nápoles y Nápoles sigue siendo la misma. Quite a los espectadores de Venecia y Venecia se desploma como una prima donna obligada a exhibirse en un teatro vacío.

Debía estar por estas días en Venecia. Como no ha podido ser, bienvenidas son las guías antiturísticas. Es otoño y las uvas están verdes para el zorro.

C

Óleo de Canaletto

Posté par Josepepe à 13:31 - Commentaires [5] - Permalien [#]
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