dimanche 3 mai 2009
Otra historia china
Ignoro qué connotaciones tiene el sintagma 'historias chinas'. Hace pensar tal vez en cuentos refinados, o bien tirados de los pelos. Como éste, que leí tiempo atrás en un manual del doctor Lenz y reproduzco de memoria. Algo en él (la cerda) conecta con la actualidad.
Este es un perro tan corto de patas que en el período del celo no consigue aparearse, puesto que todas las perras le quedan grandes. Mal lo pasa mal el perrillo pero no ceja en su intento. Hasta que se encuentra con una cerda que acepta sus avances. Cuando los aldeanos descuben el apareamiento, no tardan en lapidar al perrillo. Luego se sientan a pensar en qué hacer con la cerda. Como es un animal útil y caro, deciden que vale la pena conservarla, purificándola. Para lo cual le dan de beber aceite de soja y la hacen sangrar de una oreja.
jeudi 26 février 2009
Chimérica
O
Chinusa, o los Estados Uchinos. Niall Ferguson y Moritz Schularick explican la crisis por la
relación simbiótica que se ha ido estableciendo entre las economías
china y norteamericana en las últimas décadas. En conjunto, ambos
países representan algo más de un décimo de la superficie del planeta,
un cuarto de su población, un tercio del PIB mundial y la mitad del
crecimiento económico. China produce, cobra barato por lo que vende y
gran parte de lo que gana lo ahorra. Norteamérica hace el resto, es
decir que consume y se endeuda. La crisis estaba cantada, pero la
milonga que sonaba era otra.
Para algunos, tratándose de la crisis la variable independiente estaría
en la ventaja que China obtiene de su creciente excedente exterior,
excedente que es simétrico en relación al creciente déficit
norteamericano. La receta con que la administración Bush creyó hacer
frente a este desajuste consistió en estimular el consumo a través del
crédito barato. Ya sabemos cómo terminó el invento.
No es que sepa mucho de esto, me limito a repetir lo que he leído. Según The Economist, para comerse un BigMac en Chicago un trabajador necesita desembolsar el equivalente a 12 minutos de su salario, mientras que un trabajador de Pekín necesita 'aún' el equivalente a 44 minutos del suyo. En cuántos años más el trabajador pekinés trabajará menos que el de Chicago no lo sé y no creo que llegue a verlo mi tío Pepe. Sólo dejo sembrada la inquietud, como decía Julio Martínez.
(La ilustración no cabe dentro del cuerpo del mensaje.)
mercredi 25 février 2009
Un buey sobre mi lengua
Cuenta Christian Salmon que David Foster Wallace imaginaba
que en el futuro los años serían auspiciados por las empresas: el año
del coche, el año del sujetador, el año del preservativo. A ver cuál
sería la marca que se atreviese a auspiciar este annus que ya es horribilis porque así se lo anuncia.
Los
chinos aciertan asociando cada año con un animal. No llevan su
razonamiento, sin embargo, hasta el rabo, y esto es que deberían,
andando el año, adjetivar a la bestia. 2008 fue el año de la Rata, la
que abandonó el barco, la que trajo la peste, la que se cebó con los
pies de los viejos y los lactantes. La Rata que pasó su rabo pelado
por el cuello de la doncella. 2009 será el año del Buey en el tejado, del Buey castrado, del
Buey redundante, del Buey sobre mi lengua. Pero en 2010, oímos, esto se compone. 2010, el
año del Tigre.
mardi 10 février 2009
Febrero, martes
Hay un adagio que dice que el césped es más verde en el jardín de al lado. Y otro según el cual la gente que está contenta no se mueve de su sitio.
vendredi 15 août 2008
Halterofilia y otras perversiones
Muy bien está que las autoridades olímpicas combatan la trampa. Peor está que la admitan allí donde la cometen a gran escala (tautología; todo en el Olimpo es a gran escala) los organizadores. (No somos competentes en esa materia, dirán, ya lo sé). Así, el tandem de niñas que emocionó al mundo: una cantaba y escondía la carita, la otra la ponía por bonita. Así también los niños que representaron, en la misma ceremonia, a las 56 etnias que componen la China resultaron pertenecer todos a la etnia han.
vendredi 26 janvier 2007
Tres historias chinas
«
Todo comenzó cuando el padre entró en una granja para hacer una entrega de bombonas, acompañado por su hijo, y un perro asustó al niño con sus ladridos. El niño comenzó a proferir gritos de terror que, a su vez, asustaron a los pollos del gallinero cercano, donde las aves se pisotearon unas a otras y muchas de ellas murieron aplastadas. El juzgado local ha dictaminado que el grito del niño fue el único "sonido anormal" que pudo causar el tumulto aviar, apoyado por declaraciones de testigos que confirmaron el fuerte llanto del pequeño y su cercanía a una ventana que daba al gallinero. Los veterinarios, además, habían dictaminado que los pollos muertos no habían sufrido ninguna intoxicación, ni padecían gripe aviar o alguna otra enfermedad mortal ».

En este despacho de la agencia Efe, el encadenamiento causal del perro-que-asustó-al-niño-que-mató-a-los-pollos recuerda la canción ésa, Alla fiera del'est per due soldi un topolino mio padre comprò. También recuerda a la Castafiore
quebrando con sus altos los cristales de Moulinsart. Todo lo cual puede
parecer jocoso pero, intentado saber qué clase de diario es el Nanjin Morning Post, me entero de la triste historia
de unos jóvenes campesinos que van a celebrar el año nuevo a la ciudad
y acaban durmiendo, de tan pobres que son, en la tumba de una princesa
de la dinastía Ming. Más vale no averiguar de qué murió la princesa.

