dimanche 31 mars 2013

¿Bonsái?...

Bonsái, de Alejandro Zambra, está en el penúltimo lugar de la biblioteca de esta casa desde que decidí ordenarla alfabéticamente. Después de él, sólo está Nana, de Zola. Leí Bonsái tiempo atrás y anoche vi la película. Una novela tiene cien mil palabras y un guión de cine diez veces menos. El paso de uno al otro depende de la ley del embudo. De un embudo que funciona al revés en este caso, porque la novela de Zambra no llega a las cien páginas (es un bonsái) y la película de Cristián Jiménez dura lo que la mayoría de los largometrajes, una hora y media.

Sobre la voz que da título al libro compuse una vez un palíndromo: ¿Bonsái?... Ya, snob. Curioso porque, como se trata de una historia de literatos, la acusación de snobismo no anda lejos e incluso en uno de los diálogos los protagonistas, que leen a Proust diciendo que lo releen, se autoinculpan de ese pecado venial. Pero no. No suele haber snobismo en el primer amor. Los amores juveniles, que es de lo que trata Bonsái, están siempre entre lo sublime y lo ridículo. A esa edad, hay que ser ridículo para ser sublime. Y al revés.


Posté par Josepepe à 00:47 - Commentaires [1] - Permalien [#]
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