samedi 1 août 2009

Viejos cuentos de mi tío Pepe

Dos salteadores se evaden de una prisión a punta de dinamitazos. La prisión se encuentra en el centro exacto del Hexágono francés. Los truanes deben alcanzar la frontera más próxima para consumar su fuga. ¿Suiza, Italia, Mónaco, España, Luxemburgo, Bélgica? Será Bélgica. Lo sospeché desde un principio.

Dos submarinos nucleares se dan de narices bajo el agua. Un submarino cuando avanza desplaza volúmenes de agua hacia adelante. Cuando se detiene, los desplaza hacia atrás. ¿Dónde va a parar la energía que libera el choque? A ninguna parte, allí donde se baña precisamente un viejecillo por última vez.

Dos cacharros espaciales chocan en los espacios siderales, que son sin embargo espaciosos. ¿Dónde va a parar el polvo que disipan? Sobre los muebles, debajo de las camas. Entretanto, el galán, empresario, artista, futbolista o príncipe, recorre con su comitiva las calles del pueblo. Mi caballo, explica, sólo come polvo, del que se acumula bajo las camas. ¿Tendría la gentileza de ir a mirar bajo las camas si lo hay? En todas las casas le juntan una buena porción. Salvo en la última casa de la calle, donde trabaja la doncella. No hay polvo aquí, Monseñor, príncipe, futbolista, actor o empresario. La muchacha limpia muy bien.

Dejemos por ahora a la doncella sin atributos. Puede ser una presentadora de la televisión, una trabajadora inmigrante, puede incluso ser un princeso. Al fin y al cabo, estamos en democracia.

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La Bella durmiente y el príncipe despierto >

Posté par Josepepe à 15:12 - Commentaires [0] - Permalien [#]
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