dimanche 29 janvier 2012

San José y el niño camino de Montreal

Al inicio de Une vie meilleure, el filme de Cédric Kahn, un cocinero y una camarera jóvenes se embarcan en el proyecto de abrir un restorán a orillas de un lago en las afueras de París. Hacia la mitad del filme, cuando el proyecto hace agua y la mujer se desembarca, al hombre queda al cuidado de las deudas y del hijo de la mujer. Al final, el hombre le dice al niño: Cuando yo era pequeño y tenía miedo, cerraba los ojos y trataba de imaginar cómo sería después de que el miedo pasara. Y de hecho me daba cuenta de que siempre era mejor después.

Así resumida, Une vie meilleure es otra vuelta de tuerca de la historia de Marco, el niño que viaja a América tras los pasos de su madre, en este caso a Montreal, el Eldorado francés, para no decir nada de la Sagrada Familia. Es también una novela balzaciana, a lo César Birotteau, donde el dinero es la llave de la puerta de la celda y la usura la puerta de la prisión. Y un filme de guerra casi, como se estila hoy por hoy, trepidante como una incursión en territorio enemigo. 

Es sobre todo una historia que encarna Guillaume Canet, el actor. Su personaje pierde en la aventura, sin decir una palabra sobre eso, la juventud, la omnipotencia juvenil, y gana... no está muy claro lo que gana, la sobrevivencia tal vez, el acordarse a sí mismo ese derecho elemental, sobrevivir. Y también confirma lo que todos sabemos ya, que los San José pueden ser los peores padres pero también los mejores.

Kahn, el autor del filme, carga las tintas para hacer de su comedia un drama de nuestros días. Canet, el actor, saca adelante ese desperfecto llevándoselo todo por delante. Chapeau, compadre.

Posté par Josepepe à 16:42 - Commentaires [0] - Permalien [#]
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