vendredi 11 avril 2014

El marino

Tan cansino y tan mezquino el rollo nacionalista. En ese terreno, el hombre superior navega sobre los vaivenes sin marearse ni moverse de las certezas del marino.

CM

Posté par Josepepe à 11:24 - Commentaires [0] - Permalien [#]
Tags : , ,


lundi 28 septembre 2009

Dos días en Marburg

Que es una ciudad del centro de Alemania, con jardín botánico y universidad, en la que estudiaron Ortega y Gasset, Hannah Arendt, los hermanos Grimm y mi murciano favorito. Como las guerras no lo han arruinado, un paseo por el casco viejo de Marburg representa un viaje desde el medievo al presente, con una larga escala en tiempos del romanticismo alemán (pero todo romanticismo es alemán).

Las autopistas alemanas están impecables y perpetuamente en reparaciones, lo que explica que por ellas se vaya simultáneamente muy rápido y algo lento, y sea mejor orientarse en ese laberinto con un GPS, que es el karaoké de la autopista.

Ayer domingo se celebraban elecciones legislativas en Alemania y, aparte los carteles con la cara de la gigante Angela y el puesto callejero del Partido Pirata, éstas pasaban casi desapercibidas para el visitante. Tal como sus resultados.

El otoño, en cambio, sí que es notorio, sobre todo para quien llega desde el oeste (el otoño anida al este). O sea que hace en Marburg por ahora un tiempo para perderse en los bosques que la rodean y en el dédalo de sus calles y escaleras de piedra, y recuperar fuerzas en un Biergarten tomándose un Auflauf, el platillo local, con una Altbier, y ya con las fuerzas recuperadas trincar un Zwiebelkuchen, una tarta de cebolla.

Y mirar cómo se mueve la gente, que recuerda a otra gente. Ese anciano recuerda a Hesse, esa muchacha a Bettina, un amor de Goethe, tal como la describe Kundera en La Inmortalidad. La bella, el anciano, la inmortalidad, todas las presencias parecen ser ideas y todas las ideas parecen ser alemanas.

DSC04214

vendredi 1 août 2008

El desvío a Santiago

Este blog se llama Camino de Santiago. Ahora resulta que Cees Nooteboom, cuyos libros voy leyendo con admiración, publicó uno cuyo título supera la idea de camino: El desvío a Santiago. Los libros de Nooteboom son admirables desde el título: Las montañas de Holanda. Ayer por la mañana me pasé por la librería 'hispana' de Bruselas, que se llama Punto y coma, para comprar un ejemplar del Desvío a Santiago. Salí también con uno del Pomponio Flato, de Mendoza. Y, de regreso en Lovaina, como era día de recogida de papeles, me hice con un ejemplar de una guía 100% práctica, completa y actual para trabajar en Windows. En Bruselas, un centenar de indocumentados reclaman del Gobierno papeles para poder trabajar. El Gobierno no sabe/no contesta, está de vacaciones, por lo que un puñado de entre ellos se ha encaramado a varias grúas para hacer visible su reclamo. Como el tío de Fellini en Amarcord, aquel que pedía a gritos desde lo alto de un árbol una donna.

__________________

Hoy es primero de agosto, temible día en las carreteras donde se cruzan los que vuelven desde julio con los que parten hacia agosto. Este lunes fue mi primer día de vacaciones. Tengo para las vacaciones un par de proyectos, pintar una habitación, escribir un manual de instrucciones. Pero el lunes me di vacaciones dentro de las vacaciones. Siesta en la hamaca, paseo por el campo. Sin embargo, o por eso mismo, acabó siendo un día híperproductivo. Andando por el campo se me ocurrió la idea de un relato, que ya escribí y cuyo resultado está por debajo de lo imaginado, pero ahí queda. También, con la naturaleza subida a los sentidos, escuché la cuarta de Mahler y me propuse, con la ayuda de los germanófilos de casa, traducir el Lied. A dos arbustos que han crecido espontáneamente en el jardín los pude reconocer, a la vista de sendos ejemplares crecidos en el campo. Y recordé los paseos que daban los protagonistas de los primeros relatos de Hesse, Peter Camezind, Hans Gieberath, Knut, que yo leía cuando joven. También recordé cómo, una tarde en una típica sesión de cine-club, durante una interrupción provocada por la inepcia del encargado de la proyección, un muchacho sentado delante de mí le contaba a otro muchacho sentado detrás de mí que prefería la lectura de Sartre a la de Hesse porque, en este último, había siempre un contenido homosexual latente. El caso es que a Hesse y a Sartre los leía yo por aquel entonces, a Hesse en un ejemplar de las Obras completas publicado por Aguilar, y a Sartre en los libros publicados por Losada que iba comprando uno tras otro en las librerías de la calle San Diego. El filme que veíamos era el de Fellini. Como el encargado confundía y desordenaba los rollos, lo que terminamos viendo no fue el sino una especie de veinticinco para las cuatro o a razón de catorce siete la media, como dice mi tío Pepe, a quien también le gustan mucho los paseos por el campo.

Posté par Josepepe à 12:48 - - Commentaires [0] - Permalien [#]
Tags : , , , , ,