dimanche 9 mars 2014

El ciruelo

Abren las flores del ciruelo a vista y paciencia. En casos así cantamos una canción chilena:

Son los amores como el ciruelo: no esperan la primavera para brotar.

Y para mantener la ilusión le cambiamos la letra:

Serán los amores como el manzano y esperarán hasta el verano para brotar.

Nunca había habido 20 grados en Maeterlinck un 9 de marzo. Hoy fue nunca.

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samedi 18 mai 2013

Chilean Holly

Tiempo que no voy camino de Santiago. Lo noto porque asocio cosas con otras, que no vienen al caso. Por ejemplo, leo una novela en que el protagonista quinceañero aprieta en su bolsillo el cortaplumas cuando alguien se acerca, y me da por acordarme de otro que hacía otro tanto cuando comenzaba a salir de noche por las calles de Santiago. STP, decía Lira: sorteas tantos peligros.

El quinceañero de la novela es muy listo, un as de la esquemática, y sin embargo carece de habilidades sociales: va por ahí diciendo las cosas por su nombre, porque no soporta la ambigüedad. Mal negocio ése: lo explícito y lo implícito pueden combinarse a distintas dosis, pero no pueden dejar de combinarse.

El librito me lo he leído para pensar en otra cosa, siguiendo la recomendación de Ian McEwan, y también porque me lo regaló la Mac. Trata de lo mismo de siempre, del niño que va de los Apeninos a los Andes, en este caso from Swindon to London, en busca de su madre, pero tiene un interés añadido a su humor inglés y su suspense a lo Conan Doyle, y es que presenta unas cuantas fórmulas, irresistibles para los que somos de letras. Esta se me ha quedado: para que las cosas funcionen se requieren tres condiciones: que las cosas se copien a sí mismas (mímesis 1); que las cosas se repliquen con un pequeño error (mímesis 2); y que esa error se transmita a las copias venideras (mímesis 3).

D

Pero, bueno, cosas con otras, lo que iba a decir, antes de irme por las ramas, es que me entero por el Atlas de Gay de que hay en Chile un arbusto que se llama Desfontainea spinosa. Flores rojas como copihues y hojas de acebo, por lo que en inglés se le llama Chilean Holly. Me pregunto quién le habrá dado esos nombres tan guapos, disculpen que los repita: Desfontainea spinosa, Chilean Holly.

Otro de sus nombres comunes es borrachero, basta mirarlo para marearse, aunque también puede uno hacerse con sus hojas un té. Los mapuches, que se daban coraje antes del combate bebiendo chamico, lo llaman chapico. Los chibchas, por su parte, «daban chicha fermentada con semillas de brugmansia a las mujeres y los esclavos de sus jefes muertos para provocarles estupor antes de ser enterrados vivos junto a sus esposos o amos». Pero los chibchas no eran chilenos, como Alexis, sino colombianos como Radamel. Y esto lo digo para que se me entienda.

Así que, como dificulto que encuentre un ejemplar de Chilean Holly chez Oh! Green, creo que tendré que ponerme una vez más camino de Santiago.

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samedi 11 mai 2013

El día de las lilas

El momento del año en que maduran las lilas. En el jardín de Materlín las hay blancas y lilas. El color de las lilas blancas se pasa varios pueblos del blanco, mientras que el de las lilas lilas se acerca al añil, al azul paquete de vela, al azul da seda azul do papel que envolve a maça. Este año el día de las lilas ha llegado este once de mayo. Como siempre, hago unas par de fotos por mera manía de registrador, porque sé que la sensación que se desprende de las lilas esta tarde, esa carga de húmedo perfume, no cabe en una foto. Debería ser capaz de pintarlas, me digo a veces. Pintar obliga a mirar mucho, antes y después. Y de eso se trata, supongo, de mirar y de sentir demoradamente. El lilero no tiene mucha gracia fuera del momento de la floración. El fruto es más bien feo, el follaje es oscuro e inexpresivo y el ramaje -el porte- es algo desgarbado. Tampoco valen las lilas para los floreros, donde se marchitan en seguida. Toda la gracia de la que es capaz, el lilero la pone en el momento de la floración. Que es éste, el de esta tarde, ahora mismo.

L

Lilas au soleil, óleo de Claude Monet

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mardi 13 novembre 2007

Corazón contento

Hace un tiempo me pidieron que escribiera un texto sobre la comida chilena para un librito que se publica cada otoño en Bélgica y cuya venta sirve para financiar proyectos de desarrollo. Empecé describiendo el aperitivo y ya no paré hasta los postres. Está en francés, y es la única gracia que tiene.

Limones

Pintura de Claudio Urzúa

Un repas chilien se doit de commencer par un apéritif. Le repas est un rite de convivialité, l'apéritif en est l'introït : on y mange et on y boit comme on y cause, de manière discontinue, à l'instar de ce picadillo -ces petits morceaux de toutes sortes de nourritures : de grosses olives noires d'Azapa, du quesillo, du petit fromage frais, des sopaipillas, ces beignets de potiron que l'on peut tremper dans le pebre, sauce piquante aux oignons, piments et tomates- et à l’image de la jarre de borgoña, avec des dés de pêche ou de chérimoya noyés dans du vin jeune.

C'est en mangeant que les convives voient la faim venir. Et si par malheur le repas devait être interrompu (un tremblement de terre, un coup d'État, on ne sait jamais) au moins on ne se quitterait pas à jeun.

L’apéritif pourrait se prolonger indéfiniment, mais il faut passer à table. La table est installée à l'ombre du parrón, la vigne disposée en gloriette derrière la maison. Le menu est chilien à souhait : empanadas (pas besoin de traduire), pastel de choclo (tarte au maïs) avec salade chilienne (oignons-tomates), et comme dessert mote con huesillos (pêches au blé).

Les empanadas sont devenues emblématiques de la cuisine chilienne. Faciles à transporter, à chauffer et à consommer, à elles seules elles représentent un repas complet : de la viande, des œufs, des oignons, des olives, des raisins secs, le tout enveloppé de pâte croustillante.

Lorsque le paysan s'en va pour une longue journée de labeur, c'est une empanada qu'il amène, un solide empanada qui peut même contenir un gros morceau de poulet, l'os compris. Sur la frange côtière, l'empanada est garnie de fruits de mer. Sur les zincs des bistrots, elle se mange petite, fourrée de fromage, frite. Quoi qu'il en soit, elle est belle à voir et bonne à sentir. On la coupera en deux pour la tempérer et pour mieux la tenir en main. Encore un atout : elle ne salit pas les couverts.

Le plat de résistance, le pastel de choclo, est composé de trois couches successives disposées dans un plat en terre cuite : un pino de viande hachée avec oignons, olives, œufs cuits et raisins secs (tout comme la garniture des empanadas), puis des morceaux de poulet et ensuite une bonne couche de pâte de maïs tendre. Certains goinfres ne s'en contenteront pas et saupoudreront une couche supplémentaire de sucre. C'est la couche de trop, diront d’autres, d'autant plus qu'il y a la salade chilienne en accompagnement et même des piments verts dénoyautés pour pimenter l'humeur. La salade chilienne est aussi simple qu'elle est bonne : des ronds de tomates mélangés à des ronds d'oignons, parfumés au basilic ou à l'origan.

Jadis, personne ne mangeait du maïs en hiver à part la volaille. Le choclo ne pouvait être consommé qu'en été puisque ce mot quechua désigne le maïs tendre. A présent, les conserves et autres surgelés permettent d'en prendre à toutes les saisons. Au Chili, on en fait une grande consommation.

Le vin chilien est là pour égayer ce repas. C'est bien connu, au XIX siècle des cépages français se sont bien implantés dans les vallées centrales du Chili, entre cordillère et océan, au point qu'on a même dû les faire revenir dans l'Hexagone pour remplacer ceux qu'une épidémie de phylloxéra avait décimés. Un cabernet sauvignon de Santa Ana de Talagante accompagne au mieux les empanadas et la tarte de maïs, un chardonnay de Rancagua fait des merveilles à l'heure du dessert.

Celui-ci est des plus simples. Mote con huesillos : pêches desséchées (le toit de la maison était l'endroit idéal pour les dessécher en été) bouillies avec des grains de blé. Ce mets est aussi difficile à décrire qu'il est bon à combattre la soif, la suffocation voire la déprime.

Une tasse de thé, pour finir, une tisane peut-être. Des herbes du bord de l'eau, bonnes pour le cœur et les boyaux, de la menthe, du pazote, de la verveine. Des herbes de la cordillère, bonnes pour désencombrer le foie, du boldo, du bailahuén… Ou même una agüita perra, une humble tasse d'eau bouillie, rien de mieux si elle est bien servie. Allez, c'était bon, guatita llena, corazón contento : c'est bien pour que le cœur soit content que l'on remplit le ventre.

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dimanche 15 octobre 2006

La caída del órgano llamado hoja

Gloria Montenegro, profesora de botánica, puntualiza que:

« Las plantas tienen:

1) Pigmentos clorofílicos (que le dan el color verde a los tejidos y, por supuesto, a la hoja), ubicados en los plastidios de las células parenquimáticas de las hojas.

2) Pigmentos antocianos (responsables de los colores rojo y morado de las flores), disueltos en el jugo vacuolar de las mismas células.

Cuando las hojas tienen pigmentos antocianos en las vacuolas de las células parenquimáticas del mesófilo de las hojas, el color queda en evidencia cuando la clorofila que los enmascaraba se descompone o desintegra con la vejez del órgano llamado hoja. Por lo tanto, el color azul o rojizo de las hojas aparece fundamentalmente cuando la clorofila ya no está ».

¿Capisce? O sea que, tarde o temprano, morados nos pondremos todos. Y será en otoño. Saludos a todos, precisamente. Y abundante clorofila.

Roble_en_Lovaina

Roble en Lovaina

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