samedi 27 juillet 2013

Hablar de política

(Saldos de Cangas de Onís)

Cada vez escribo menos de política. No lo hago por dos motivos. El primero es el principal, porque no me pagan por hacerlo. El segundo es secundario, porque no tengo nada que decir. Nada nuevo, quiero decir, nada propio. Y no estoy yo para ir por ahí repitiendo lo que ya se sabe, lo muy redicho. Otra cosa, claro, es cuando me piden mi opinión. Ahí sí la doy, sin más, aun sabiendo que puede no ser ni tan mía, ni tan nueva. Me refiero a avanzar argumentos sin que me lo pidan sobre asuntos de actualidad, sobre la gestión del Estado, sobre la guerra de las Termopilas.

Digo esto porque días atrás, en Cangas, saludé a un señor al que conocía de niño. Eras hablantín, me recordó, y muy de derechas.

Para existir, sobre todo para existir para y entre los adultos, un niño como yo debía emitir opiniones. La realidad por ese entonces estaba muy politizada. Y las opiniones de mi medio, las que estaban a mi alcance, eran opiniones de derecha. No es que no conociera yo las opiniones de izquierda, no. Las conocía en tanto que dianas a las que darle y platos con los que podía aprender a mejorar la puntería.

De manera que cuando niño emitía opiniones de derecha. Luego, algunos de esos proyectiles comenzaron a rebotarme. Cambié de lecturas, comencé a frecuentar izquierdistas que se comían a las guaguas con buenos modales, y así fue como quise cambiar de hemisferio, destruir los puentes, quemar las naves y dejarme crecer los bigotes.

J

Óleo de José de Ribera

Posté par Josepepe à 13:22 - Commentaires [2] - Permalien [#]
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