samedi 26 décembre 2009
Rojo y verde
Otro 26 de diciembre, doble aniversario de Lira. En memoria de quien voy a preparar un plato japonés que aprendí de él. Consta de cuatro capas en la olla: cebolla sofrita, repollo verde, repollo rojo y longanizas cocidas. Que aproveche.
samedi 19 décembre 2009
La Navidad
Roberto cuenta que cuando Macedonio se sentía solo salía a comprar pan rallado para alimentar a las baratas que le daban compañía. Lira era por el estilo. Una vez encontró un arbolillo arrancado de raíz y se lo llevó a su casa, lo plantó en medio del escritorio y lo fue decorando con los desechos que recogía en las inmediaciones, latas, papeles, piltrafas. Pronto fue la Navidad y el cumpleaños de Lira (que nació y murió un 26 de diciembre) y el Año Nuevo, que celebramos a la sombra de aquel árbol seco.
samedi 1 novembre 2008
Aquí hay tomate
lundi 20 octobre 2008
Chez Pushkin
Esta escena en el café Pushkin, en la Avenida Grecia de Santiago de Chile, junto al viejo Instituto Pedagógico, allá por 1980. Impedidos de escuchar a José Donoso, de paso por Chile, al interior de las aulas, nos trasladamos al ahumado recinto del Pushkin. Habla Donoso y escucha atentamente un grupo de estudiantes entre los cuales, apoyado en el pilar y con la mano derecha sobre la eterna visera, Rodrigo Lira. En un momento y sin venir mayormente a cuento, un efebo evoca a Georg Trakl. Donoso, sensible a la poesía expresionista tanto como a la presencia efébica, exclama: 'Ah sí, Trakl, por cierto. ¿
lundi 22 septembre 2008
Chamico
A lo que cuenta Roberto Merino en esta entrevista (Chamico) cabría tal vez agregar que bebiendo decocción de estramonio los mapuches se animaban para cargar contra los peninsulares en tiempos de La Araucana. También, que los chamanes araucanos daban a los jóvenes de este brebaje para, observando sus reacciones, determinar cuál sería su futuro. Tampoco hay que olvidar que la yerba del diablo cura hemorroides y mata ratones. Aviso también que todavía tengo semillas de un abrojo que traje del Yemen. Se dan muy bien en terrenos que han sufrido perturbaciones.
vendredi 2 mai 2008
Rodrigo Lira rodeado de libros
Quien lea o relea a Rodrigo Lira verá asomar en una tela de fondo, citadas o sobreentendidas, sus lecturas.
lundi 26 décembre 2005
A la usanza del monte
Proyecto de obras completas, Rodrigo Lira, Editorial Universitaria, 2003
Si sale la cuenta, este 26 de diciembre de 2005 se cumplen 24 años de la muerte de Rodrigo Lira. Aparte lo cual, la referencia a la fecha no tiene ninguna importancia. O apenas en cuanto pretexto para evocar este libro, Proyecto de obras completas. La historia del libro, o lo que sabemos de ella y de él, la dejamos para otro aniversario. Ahora se trata de comentar uno de sus textos, Paseo de las flores.
La literatura del romanticismo está llena de jardines y de rosas. De ofrendas florales como prueba y demanda de amor. Gertrude Stein acabó de una vez con todas esas redundancias con su famoso epígrafe A rose is a rose is a rose que, como todo buen mantra, mandaba callar. Tanto callóse, que la literatura moderna carece por completo no ya de rosas y jardines (salvo tal vez el de los Finzi Contini, de Bassani, y el Jardín de al lado, de Donoso), que por no haber vegetación en las prosa modernosa no hay siquiera "musguito en la piedra" (como sí lo hay en los versos de Violeta Parra, pero justamente porque ella no es modernosa sino que simplemente moderna).
Lira, que solía llevar cualquier discurso poético hasta su paroxismo, para evidenciar su ridícula condición, podía permitirse retomar una forma "pura" y recrearla.
Un joven se acerca a una joven. Para conquistarla le presenta un ramo de flores. Como Condorito hace con Yayita, que compone el ramo en el jardín de su casa de ella, el joven recoge las flores "de un cerro entre los cerros en su escarpada ladera", parajes de los que la tierra chilena abunda.
No es la amada ("cierta muchacha lejana") la que finalmente acepta las flores, sino su hermana menor. Enhorabuena que la había y que estaba del otro lado de la puerta. Ese es (a veces) el milagro del mundo. De haber sido la musa en persona, probablemente le lanzase al hablante lírico las flores a la cara. Era ése el karma de él y de ella.
El poema tiene final feliz, porque es breve (aun si las flores naturales "van recogiendo sus galas y se van secando tristes en el agua de la llave, en un florero"). Como el pensamiento salvaje (viola tricolor) de Lévi-Strauss, las flores dejan de serlo porque el hablante las coge y hace con ellas unos versos y las proyecta "de su puro ser a ser objeto al ser cortadas".
Se quejaba Cortázar de que el hombre occidental arranca ("sólo las ve al recoger unas cuantas") lo que el oriental contempla. Lira fue un adelantado de una improbable síntesis de ambos.



