vendredi 13 avril 2007

Lleve usted su propia flor

Ayer se fallaron en Santiago de Chile los premios Altazor a la mejor producción artística del 2006. Concurría  Declaración jurada, de Rodrigo Lira.  El premio fue a dar a otras manos. Lo celebramos entonces publicando este convite redactado por RL treinta años atrás, preciosamente conservado por Claudio Tardito.

declaracionju

Hace aproximadamente / 2 años/ en la ciudad de Santiago de Nueva Extremadura, Chile, planeta Tierra, fue expedido el siguiente Boletín "Durante el día consagrado a Venus, vigésimo de este mes de Junio, desde las veinte horas en adelante y los días consagrados a Saturno y el Sol, vigésimos primero y segundo del mismo mes desde las dieciséis horas en adelante rodrigo lira permanecerá dispuesto a, sino bien avituallado para Recibir a sus Amistades Dentro de las Paredes de un Departamento Propiedad de su Señora Madre ubicado en avenida Grecia en el número veintidós de un edificio que tiene a su vez el número 907 y del cual rodrigo lira entró a profitar, digo, que rodrigo entró a usufructuar desde el miércoles dieciocho de junio del año de Gracia (Sic) de 1975 Respetando el Toque de Queda, el Orden Público y las Buenas Costumbres se estaría celebrando en el lugar y ocasiones señaladas el Solsticio de Invierno, el fin del Otoño. La segunda fiesta estacional de 1975, el día más corto del año, la entrada del Sol en Cáncer, la inmortalidad del cangrejo. La inminencia de otra Luna llena -el Lunes, ayuno desde las 11.54- La próxima reapertura de salón y, last but not least, el hecho de que rodrigo lira disponga de un departamento. Lleve Ud. su propia flor. La función comienza cuando Ud. llega. Habrán locos, sabios, santos, genios, héroes, artistas para todas las animales el Papa, Lucho Beltrán y Carlos Salazar, Gurú Maharaj Ji, el Maharishi Mahesh, Serge ReYNaud de la FeRriere, I Chazo y toda la GCU (gente como uno) asistirán, al menos como cuerpos astrales. Por ese lugar pasó Atila: no crece allí la yerba No Se Admitirán Personas Extrañas Ebrios Vagos Ociosos Tarados Hipopótamas Palomas Feas Lolas Tontas Vírgenes Necias Gente Durmiendo Gansos Patos Gorriones ni Gatos (a excepción del gato Fritz) El que No Trabaja No Come (Cf. Epístolas de Sn. Pablo) ergo, no habrá comida id est, lleva tu colación" Otra: De un año en que para el sujeto en cuestión (SEC) parecía estar rigiendo la temática y la problemática de la casa XI del horóscopo (Amici benefacta) o como determinada gente prefiere expresar el SEC estaba "pegándose un año acuario" se ha pasado a otro en que el funcionamiento de la presencia general del SEC parece estar regido por la casa I (vita) o sea que como que el SEC estaría comenzando otra Rota otro ciclo ("año aries") (casi) todo (re)comienza algunas cosas que se pretendía se celebraran entonces correspondería celebrarlas el próximo martes 21; salón no se reabrió pero se construyó cierto templete en el Chaco (N.E. de Argentina) entre otras cosas pero el departamento (el depo) aún existe -a pesar de todo y de algunos- y el SEC aún existe en él -a pesar de todo, gracias al todo- Están creciendo, el depo al menos está quedando pulento pero hay pega -Trabajo- para rato y ahora tal vez haya comida, aunque los aportes nutricionales nunca están demasiado de más Vosotros sabréis si aparecéis El viernes 17 desde las 18 -fiesta del Sagrado Corazón, toque a las dos o/y el sábado 18 desde las 17- día de San Efrén, toque a las tres- u os buscáis otras maneras de aprovechar, o matar, o torturar vuestros valiosos tiempos. Stgo, Junio 9, 1977 P.D. Los OVNIS que quieran asistir deberán identificarse para ser admitidos.

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dimanche 11 mars 2007

Domingo, primavera

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Para publicar en la sección Cartas al director de un diario como El País es necesario firmar con nombre y apellidos y debe constar, además del domicilio, el teléfono, el documento de identidad o el pasaporte. Coexiste al lado de esta sección, una de las más leídas, y con igual jerarquía, un reciente Foro digital. Si en la sección Cartas se expresa don Juan Rubio Moreno y la señora Carmen Chumillas, en el Foro digital lo hacen Talia666, ammu y THE BIG G. Publicar una carta al director equivale a hacer un trámite en un ministerio. Escribir en el Foro digital, a participar en un juego de roles. ¿Cuánto puede durar la coexistencia de THE BIG G con doña Carmen Chumillas?

___________

« Le salieron pecas con la primavera, escribió Rodrigo Lira,  o esta última logró que al fin me percatara ».

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samedi 3 février 2007

Andá a cantarle a Gardel

MiDoMi se llama un sitio que permite dar con canciones que uno quiere recordar y no puede. Basta tararear o silbar la melodía en un micrófono y MiDoMi propone una lista de canciones (también las vende).

Decidido a probar suerte, silbo Cuadros para una exposición, contraseña que usaba para despertar a Rodrigo Lira, no en la versión original de Mussorgsky, ni en la versión de Ravel, sino en la de Emerson, Lake & Palme. MiDoMi me propone You are the Sunshine of my Life, de Stevie Wonder, I Shot the Sheriff, de Bob Marley y un largo etcétera.

Luego canto con mi mejor voz el Venceremos (al borde de las lágrimas) y me propone otra larga lista de éxitos fuera del tiesto, como Vivo per lei, de Andrea Bocelli y High Flying, Adored, con Madonna y Antonio Banderas.

Para acortar distancias entono por último Losing my religion, de REM, y el famoso MiDoMi va a la base de datos y vuelve con esto:

Found a Peanut

Countdown Kids

Five Little Monkeys

Golden Book.

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vendredi 2 février 2007

El apagón

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Como una forma
de presionar a las autoridades para que tomen medidas que frenen el cambio climático, un consorcio de asociaciones ambientalistas, la Alianza para el clima, llama este jueves 1 de febrero a apagar las luces entre las ocho menos cinco y las ocho de la noche. Mañana, 2 de febrero, un grupo de expertos congregado en París por las Naciones unidas presentará un nuevo informe determinando la amplitud del problema y las medidas para combatirlo.

Apagaremos las luces puntualmente. Hay un dibujo de Xavier Gorce que traduce, sin embargo, nuestro escepticismo relativo ante el alcance del gesto: en una usina química híper tóxica un par de empleados se felicita de la adopción del papel reciclado para los baños. Inchalá nos equivoquemos.

En el año 83 circuló en Santiago de Chile una llamada informal para protestar contra la dictadura. La respuesta inmediata y espontánea que concitó sorprendió a tirios y troyanos, la dictadura la primera, incluso a los propios convocantes, llamada que estuvo a la base de una dinámica social que acabaría con la dictadura cinco años más tarde.

Antes, hacia 1980, el Partido Comunista había lanzado una operación que bautizó como "planchatón", según la cual si éramos miles los que encendíamos las planchas, de manera simultánea y en un momento determinado, fundiríamos las resistencias de las centrales eléctricas y provocaríamos un apagón de grandes dimensiones. Esta delirante propuesta, que no prosperó, desde luego, le hacía muchísima gracia a Rodrigo Lira quien no dudó en integrarla en una de las proclamas del grupo Chamico.

No hay memoria de la fallida planchatón en la red. Google libra un único documento que la retiene y propone como alternativa de búsqueda la palabra plankton. Hay algo de planchatón al revés en la llamada a apagar de esta noche. Deseémosle la suerte de las protestas y no la de la planchatón.

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dimanche 14 janvier 2007

Cuatro esbozos de Rodrigo Lira

Emocionante y duro es enfrentarse de nuevo a los textos, a la figura de Rodrigo Lira y a la época que representan. Los años oscuros, oscurísimos, vuelven a la memoria y la inquietan. Se me ocurren estos esbozos, con trazos muy gruesos, de algunos recuerdos de Rodrigo. Sobre su total exactitud no tengo certeza.

Adolfo Estrella


Uno

Rodrigo Lira, vestido con esa extraña mezcla de militar, guerrillero y socio de club de críquet inglés, camina sobre los prados del Pedagógico, cerca de la glorieta y las bugambilias. Viene de hablar con los jardineros del lugar. Sus intenciones, me dice, son estudiar Paisajismo, opción que se le presenta mucho más atractiva que sus aburridos estudios de lingüística. Los jardineros lo miran desde la distancia.

Dos

Patio del Museo Benjamín Vicuña Mackena. Me cuenta que está entusiasmado con un gran proyecto: importar, desde Méjico, ojolotes, un anfibio cuyos ejemplares en estado larvario son de gran belleza y que, en su opinión, constituirían un gran atractivo en la fuente del museo. Describe pormenorizadamente el proceso de reproducción de los bichos y se ríe con esa risa tan propia y tan cercana al llanto.

Tres

En algún semisecreto escenario universitario, en la época emergente de la ACU. Nuestro taller Terrón debutaba en las lides declamatorias. Leo, empujado por un irresponsable narcisismo juvenil, un malísimo poema de manufactura personal. De repente, aparece un extraño personaje disfrazado de chino que, interrumpiendo violentamente mi patética puesta en escena, recita un poema con fonética oriental, es decir, cambiando erres por eles, y cuyo contenido, entre otras cosas, hacía juegos de palabras con ACU: 'acupuntula', etc. Es Rodrigo Lira y, en ese momento, lo odio profundamente. Ahora pienso que me salvó, providencialmente, de seguir haciendo el ridículo.

Cuatro

Verano del ochenta y uno. Camino por Avenida Grecia, por la vereda de los 'edificios rojos', cerca de la casa de mis padres. Rodrigo va hacia su departamento (Avda. Grecia 907, departamento 22) y me invita a pasar. El lugar, austero, oscuro, con algunos montones de libros por el suelo, tenía una taza de WC sobre la mesa del comedor. Le cuento de mi cercano viaje a España. Me pide que le envíe cómics españoles y me entrega una lista. Me comprometo a hacerlo. No lo recuerdo pero, probablemente, no haya cumplido con el compromiso. Unos meses después, en ese mismo lugar, decide dar por concluido su sufrimiento.

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vendredi 8 décembre 2006

Melancólico sarcasmo

Declaración jurada, Rodrigo Lira, Ediciones Universidad Diego Portales, 2006.

Artemio Echegoyen, La Nación, 8 de diciembre de 2006

En el prólogo de este libro, un tal Grínor Rojo confunde nombres y crea un animal quimérico literal, aunque ese acto fallido tiene la fortuna de siametizar a dos de los tres autores (Lira, de la Fuente, Merino) de uno de los textos incluidos en esta Declaración jurada de Rodrigo Lira (1949-1981), verbigracia, el poema San Diego ante nosotros, que describe esa calle hace veintiséis años, en pleno reinado del Padrastro de Chile.

Declaración jurada
, más allá del citado poema de gestión hexaquírica, consiste en textos de Rodrigo Lira que no supieron caber, por razones físicas o morales, en su póstumo Proyecto de obras completas (1984). De notable interés sicosocial resulta la narración Declaración jurada que da título a este nuevo volumen.

Poeta paródico y a la vez original, proclive a la subversión textual y a elaborar versos no optimistas con las formas estereotipadas, oficiales y formales del lenguaje de los documentos (por ejemplo, que otras gracias tenía también), Lira continúa ―según explica Rojo―, exacerba, y les da vueltas de tuerca en burlón homenaje, a las poéticas de Parra y Lihn.

Diremos también, a riesgo de concitar repudio, que Lira era un poeta (y/o prosista) « institucional ». ¿Heraldo de las instituciones? No, para nada. Pero sí obsesionado con las instituciones (la policía, las empresas, las élites de la paupérrima República de las Letras, los medios de prensa, los institutos culturales), en la medida en que ellas dibujan un mapa de la sociedad ―del universo― y acogen o rechazan al individuo, cuya identidad definiríase en relación a ellas.

Una lectura desprejuiciada de estos textos liraicos (líricos y prosaicos) puede iluminarnos. Acaso como Kafka, este desconcertante poeta de la Ñuñoa de los últimos 70 añoraba, sabiéndolo o no, una aceptación institucional, antropológicamente hablando, y ello reflejábase, paródicamente, en su escritura. Su obra era, entre otras cosas, una inútil revuelta contra la marginalidad que lo caracterizaba.

Sus textos a menudo interpelan a la « autoridad », llámese ésta director del Artes y Letras, el poder sin cara o, cada cosa en su contexto, otros poetas de algún modo « reconocidos », como Lihn y Zurita. Los interpela y se ríe de ellos con melancólico, y a la vez autodestructivo, sarcasmo. El poeta, lúcidamente, se sabe lucido: no será « acogido », y, si acaso, tan sólo post-mortem (como autor « de culto »), tras abandonarlo todo, con macabra y petroniana elegancia, en diciembre del 81.

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vendredi 29 septembre 2006

La cosa es al revés

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Tres familias de imágenes se aúnan en el video que Hernán Dinamarca ha dedicado a la vida y obra de Rodrigo Lira, Topología del pobre topo. Las primeras son imágenes documentales, fotos familiares de la infancia, el registro de una reunión de poetas, la alucinante secuencia de la participación de Lira en el programa Cuánto vale el show, en la primavera de 1981, un mes antes de su muerte. Las segundas son imágenes de la madre y del siquiatra de Lira hablando de su caso desde el presente. Las terceras son imágenes de la flora chilena, de un cuerpo desnudo de mujer frente al mar, que ilustran la lectura de algunos textos del poeta.

Las primeras imágenes son escasas y definitivas. No hay otras, no habrá otras. A pesar del interés y el empeño de Lira en la producción multimedia, el registro documental de sus prestaciones resultó ser mínimo, todo lo cual nos recuerda la pobreza material y el así llamado apagón cultural que campaban en el Chile de cuando Lira, aquél del corazón de la dictadura. Ver Cuánto vale el show veinte años más tarde es una experiencia abrumadora, comenzando por el lenguaje y los gestos del presentador, los jurados y el público adocenado del programa. Convertido para la circunstacia en el suicida Otelo, Lira acepta unos depreciados 2000 pesos que le tiende una jurado «únicamente por la actitud». ¿Qué hacía Lira en esa caverna? ¿Era el suyo un intento desesperado por romper el aislamiento? ¿Un palmo de narices al Miami nacional rampante desde una de sus cocinas? Ambas cosas, probablemente, y lanzar una última botella al charco, y gastar un postrer cartucho en gallinazos.

Las imágenes de la madre y del siquiatra del poeta resultan también elocuentes. Lira era un paciente incorregible, nos dice su siquiatra, tenía un resortito emocional roto. El lenguaje popular se vale de otras metáforas por el estilo para tales casos : un cable pelado, una teja corrida, un tornillo suelto. Lira se defendía: «Advierto que no soy un sicótico», prevenía, «a pesar de las etiquetas, vulgarmente llamadas diagnóstico, que me han aplicado especialistas con las manos esmaltadas en látex. Advierto que ni siquiera soy mucho más neurótico que el promedio de mis contemporáneos. Confieso, eso sí, que a veces tengo que tomarme los sesos a dos manos». La madre, por su parte, cuenta que se moría de vergüenza cuando Lira montaba uno de sus números, pero que se le ha ido pasando con el tiempo y con el reconocimiento que con parsimonia su hijo ha ido recibiendo post mortem.

Las imágenes que ilustran los textos son anecdóticas e inevitablemente arbitrarias. Buganvilias, nubes y espumas del mar de Chile. Aunque quitando tal vez de en medio las innumerables zonas equívocas —la erótica y la estética desde luego (la ausencia de prosodia, se lamentaba Lira), la política y la ética, forzosamente—, cupiera que lo único de veras compartido con Rodrigo Lira fueran la flora y el clima (los arcenegundos de la avenida Grecia, los temibles plátanos orientales de Macul, la polución irremediable, la humedad relativa del aire). La cosa es al revés, como diría Nicanor Parra: Creemos ser un país y la verdad es que somos apenas paisaje.

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jeudi 7 septembre 2006

Grecia 907

 

La inminente publicación de "Declaración jurada" (Ediciones Universidad Diego Portales) pone de manifiesto la capacidad del mítico poeta para literaturizar las declaraciones judiciales, los currículum laborales y el peculiar género de las cartas abiertas.



Roberto Merino

A mediados de 1981 - el año en que murió- , Rodrigo Lira estuvo empeñado en darles un orden a sus trabajos poéticos. Por un lado agrupó, bajo el título de "Marginalia", los textos de juventud que no alcanzaron a ser divulgados en revistas ni en presentaciones públicas y de cuyo destino literario no estaba muy seguro. En otro montón quedaron los poemas cuya selección fue la base del "Proyecto de obras completas", a estas alturas los más conocidos por los lectores.

Fuera de programa, sin embargo, han subsistido otros escritos suyos de naturaleza ocasional. Estos son, en su mayoría, los que conforman "Declaración jurada", este nuevo libro póstumo. Aparte de un poema angustioso ("Grecia 907") y de una aventura de escritura colectiva en la que nos embarcamos Lira, Antonio de la Fuente y yo en 1980 ("San Diego ante nosotros"), lo que nos muestra "Declaración jurada" es la inclinación del autor por literaturizar los formatos funcionales: el de las declaraciones judiciales, el de las cartas al director, el de las cartas abiertas ("relativamente abiertas", en su caso), el de los currículum de quienes buscan trabajo.

La intención de estos textos es evidentemente paródica, si bien están pensados para lograr propósitos definidos: en la carta al director de El Mercurio, Lira pretende rectificar un cúmulo de informaciones aparecidas en un artículo de Enrique Lafourcade sobre el panorama poético nacional del año 81; en la carta a Raúl Zurita, solicita de éste que le ceda su lugar en un recital a realizarse en el contexto del Segundo Encuentro de Arte Joven (1980); por medio de "Currículum vitae", en tanto, contestaba un aviso clasificado en que se ofrecía empleo en una agencia publicitaria. Por último, el trabajo que da título al libro "Declaración jurada" (1977) es a la vez la narración realista de un malentendido callejero y una forma de ponerse el parche ante las eventuales consecuencias que el episodio podría acarrearle en una época de omnipotencia policial.

Me da la impresión de que lo que resulta emocionante en estos textos es el modo en que se deslizan - por detrás del telón de fondo- las huellas de la vida: la del propio Lira y la del país en general. La cesantía, el agobio, la situación existencial de un tipo que se dedica a la poesía son los subtemas de estos constructos en los que Lira no abandona su permanente labor de bricoleur sobre la materia del lenguaje. Queda a su paso, como un sedimento, una imagen borrosa de la ciudad en la que todos rendimos por entonces nuestros huesos y nuestras energías.

Este sería, en principio, una especie de efecto poético ajeno por completo al que asociamos habitualmente a la lírica. Los textos delatan - por parte del autor- una necesidad que lo acompañó siempre: la de escribir y reescribir como fuera, al margen de las circunstancias pero con notoria atención a ellas. Son textos de emergencia, proyectados y realizados para exorcizar una realidad que siempre parecía ir a contrarritmo de los deseos.

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LiraDeclaracionJurada
Grecia 907 (1975)

De repente
no voy a aguantar más y emitiré un alarido
un alarido largo de varias horas
previamente habrá que tomar precauciones-
habré electrificado mi balcón
cerrado la puerta con llave
(se me olvidaba que he de instalar una reja
en la ventana del baño)
sembrado mis paredes con amuletos fabricados
en noches de viernes a sábado
de tal manera que los tanques
queden atascados a varios cientos de metros de distancia
los pilotos de los jocker panthers
no puedan controlar sus lúpings y se estrellen
justamente encima de los camiones de soldados
que justamente habrán chocado con los tanques
que estarán atascados en el asfalto
que empezará a derretirse
a los pocos minutos
del alarido que emitiré cuando
no aguante más.

De repente
no voy a aguantar más:
ya no bastará con las pajas mías de cada noche
con los pitos nuestros de cada día
y cuando ya no basten los opiáceos
los sicofármacos
los tranquilizantes mayores o menores
las botellas de vino cerveza pisco o agua mineral.

Previamente
me habré mesado los cabellos y las barbas
las cejas, las axilas, los vellos pubianos
me habré dado largos baños de tina y extensas duchas
y cuando todo eso ya no baste
emitiré un largo y potente alarido.

Entonces
las ventanas del edificio Diego Portales
estallarán en varios miles de pedazos
llorarán las guaguas las monjas las doncellas y los ancianos
los profesores deberán suspender las clases
los teléfonos comunicarán con números equivocados
pero no importará porque nadie podrá hablar por teléfono:
mi alarido impedirá que se escuche
lo que tenga que decir la gente que llame desde Mendoza
desde Arica San Vicente de Tagua Tagua o desde las Antípodas
preguntando qué pasa
qué es ese zumbido extraño
que parece provenir desde Santiago de Chile
Y la gente que pasa por la calle Ahumada
tendrá que correr a refugiarse en los agujeros del Metro
y los niños que cantan en los micros
cantarán más fuerte que nunca
quizá si por primera vez con alegría
al ver que las ventanas
primero se trizan
las trizaduras se extienden por las carrocerías de hojalata
y el techo cae sobre los pasajeros
sin causarles daño alguno y permitiéndoles respirar
pues mi alarido hará que el smog se disipe
es decir se concentre en las oficinas públicas
por donde entrará a través de las ventanas rotas (...)

(fragmento)

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dimanche 23 juillet 2006

San Diego y Santiago

'El postulante no es nada de tonto' es una afirmación tomada del curriculum vitae de Rodrigo Lira, redactado en 1981 y destinado a ser enviado a una serie de agencias de publicidad en busca de trabajo. Así titula Javier García en La Nación de Santiago de Chile una  nota que anuncia la próxima aparición de un segundo libro póstumo de Lira, tras las dos ediciones del Proyecto de obras completas. El libro, que será publicado por las Ediciones de la Universidad Diego Portales, tomará su nombre de Curriculum vitae o de Declaración jurada, dos textos de Lira que se mantenían hasta hoy inéditos.

Otro inédito que dará a conocer la publicación, San Diego ante nosotros, fue escrito a seis manos en 1980 por Rodrigo Lira, Roberto Merino y este escribidor. San Diego y Santiago son la misma palabra. San Diego es, además, una calle entrañable de un viejo barrio de Santiago de Chile. La calle del teatro-circo Caupolicán, del café Sena, la calle de los grandes Almacenes El Rey que rabió.

 

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lundi 26 décembre 2005

A la usanza del monte

Proyecto de obras completas, Rodrigo Lira,  Editorial Universitaria, 2003  

Si sale la cuenta, este 26 de diciembre de 2005 se cumplen 24 años de la muerte de Rodrigo Lira. Aparte lo cual, la referencia a la fecha no tiene ninguna importancia. O apenas en cuanto pretexto para evocar este libro, Proyecto de obras completas. La historia del libro, o lo que sabemos de él, la dejamos para otro aniversario. Ahora se trata de comentar uno de sus textos, Paseo de las flores.

La literatura del romanticismo está llena de jardines y de rosas. De ofrendas florales como prueba y demanda de amor. Gertrude Stein acabó de una vez con todas esas redundancias con su famoso epígrafe A rose is a rose is a rose que, como todo buen mantra, mandaba callar. Tanto callóse, que la literatura moderna carece por completo no ya de rosas y jardines (salvo tal vez el de los Finzi Contini, de Bassani, y el Jardín de al lado, de Donoso), que por no haber vegetación en las prosa modernosa no hay ni siquiera 'musguito en la piedra' (como sí lo hay en los versos de Violeta Parra, pero justamente porque ella no es modernosa sino simplemente moderna).

Lira, que solía llevar cualquier discurso poético hasta su paroxismo, para evidenciar su ridícula condición, podía permitirse retomar una forma pura y recrearla.

Un joven se acerca a una joven. Para conquistarla le presenta un ramo de flores. Como Condorito hace con Yayita, que compone el ramo en el jardín de su casa de ella, el joven recoge las flores 'de un cerro entre los cerros en su escarpada ladera', parajes de los que la tierra chilena abunda.

No es la amada ('cierta muchacha lejana') la que finalmente acepta las flores, sino su hermana menor. Enhorabuena que la había y que estaba del otro lado de la puerta. Ese es (a veces) el milagro del mundo. De haber sido la musa en persona, probablemente le lanzase al hablante lírico las flores a la cara. Era ése el karma de él y de ella.

El poema tiene final feliz, porque es breve (aun si las flores naturales 'van recogiendo sus galas y se van secando tristes en el agua de la llave, en un florero'). Como el pensamiento salvaje (viola tricolor) de Lévi-Strauss, las flores dejan de serlo porque el hablante las coge y hace con ellas unos versos y las proyecta 'de su puro ser a ser objeto al ser cortadas'.

Se quejaba Cortázar de que el hombre occidental arranca ('sólo las ve al recoger unas cuantas') lo que el oriental contempla. Lira fue un adelantado de una improbable síntesis.

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