dimanche 16 octobre 2016

El nombre

Un detalle sobre el flamante Nobel de literatura 2016, el nombre. Bob Dylan vino al mundo como Robert Zimmerman y se rebautizó a sí mismo como Bob Dylan. Lo de Bob por Robert se entiende a la primera. Y lo de Dylan fue por su escritor favorito, Dylan Thomas. Su primer paso hacia el Nobel fue ése, adoptar el nombre de un escritor consagrado.

Otro tanto hicieron años antes los dos Nobel chilenos, Lucila Godoy Alcayaga y Neftalí Reyes Basoalto. Godoy cambió su nombre por Gabriela Mistral, en imitación del Premio Nobel francés Frédéric Mistral, y Reyes por Pablo Neruda, por mor del escritor checo Jan Neruda. Y el francés Alexis Leger, que pasó a llamarse nada menos que Saint-John Perse, en imitación del poeta latino Aulo Persio Flaco...

Se conoce que sus nombres civiles fueron juzgados banales por estos ciudadanos, por lo que los remplazaron por otros bien sonantes, tomados de escritores consagrados, dando así un primer y significativo paso hacia el Olimpo literario. O sea que también en este aspecto, Dylan es menos heterodoxo de lo que parece. El desvío a Estocolmo lo llevaba ya en el nombre.

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Sobre nombres y premios, Nicanor Parra escribió esto:

Capture d’écran 2016-10-16 à 14 


samedi 22 novembre 2014

Matados de malos

Mi vecina convive con dos familias de mandarines y un canario. Cuando se va de viaje, soy yo quien les da el alpiste y les cambia el agua. Lo que más me gusta es verlos bañarse en el agua limpia. También riego las plantas y vacío el buzón. A lo que quiero llegar es justamente a eso, al buzón. Mi vecina tiene una editorial y la cantidad de manuscritos que encuentro en el buzón cansa de mirarla. Tira para atrás. Cuentos y más cuentos, todos parecidos, todos iguales. La editorial de mi vecina publica sólo unos pocos libros al año, la mayoría de esos manuscritos permanecerá en los limbos en calidad de nonatos.

Que yo hable aquí más de libros buenos que de libros malos, no quiere decir que no lea bodrios. A veces, obligado por las circunstancias. Otras no, o no tanto. Libros, como dirían en mi pueblo, matados de malos.

También puede ser matado de malo un libro firmado por una lumbrera. Por ejemplo, el libro póstumo de Carlos Fuentes, Personas. Un conjunto de semblanzas de sus compañeros de travesía, reza la contratapa. Buñuel, Mitterrand, Malraux, Sontag, Neruda, Cortázar. Qué bien suena todo. 

Y luego, mira. Pasen las imprecisiones: llamar a la ciudad natal de Neruda, Parral, «provincia de Parras» o, hablando de la independencia de Chile, confundir a Manuel Rodríguez con José Manuel Carrera... Un libro, por lo visto, parido con forceps editoriales.

«Pablo Neruda envió las carabelas de Colón de regreso a España. (...) Nos obligó a mirar dentro de las peluquerías y a temblar ante nuestros fantasmas en las vitrinas de las zapaterías. Nos sacó de los jardines de nuestros Versalles literarios y nos arrojó al fango de las alcantarillas urbanas y a la putrefacción de las selvas tropicales».

Todo así. El mundo debería reírse más, pero después de haber comido, como decía Mario Moreno.

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mardi 11 décembre 2012

Apareció la foto de Neruda

Meses atrás me refería aquí a un afiche de Ernest Pignon-Ernest sobre Neruda que estaba frente a mi casa de la calle Maruri en Santiago de Chile, y que los peatones arrancaban y recomponían, meaban y cubrían de flores.

Busqué la foto sin encontrarla y ahora apareció cuando no la buscaba. Aquí la dejo:

Neruda en Maruri.

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jeudi 17 mai 2012

El sexo de los ángeles

N

Ernest Pignon-Ernest estuvo en Chile en 1981, donde dirigió un taller cuyo resultado fue un retrato de Neruda serigrafiado. Yo vivía entonces en la calle Maruri, la misma donde el joven Neruda escribió su famoso Crepusculario. En un rincón de la calle, frente a la casa, los pignonistas pegaron un ejemplar del afiche de Neruda. No tardó alguien en arrancar a medias la imagen y otro en recomponerla a la noche siguiente, dibujando sobre el muro unos toscos trazos. Luego alguien más puso un ramo de flores al pie del afiche, ramo que otro pateó y otro más repuso. Y así sucesivamente.

Pignon-Ernest ha pegado sus carteles en muchos sitios [Rimbaud en París y en Charleville, Carabacho en Nápoles, Darwish en Palestina, Genet en Brest...]. Ahora que Banksy ha popularizado esas intervenciones urbanas cabe recordarlo. Me gusta el resultado que consigue Pignon y me parece que, en su caso, ponerlo en la calle no es arbitrario. Sus retratos son formalmente muy acabados, pero enmarcados y colgados en un museo resultarían algo banales. En la calle, en cambio, o más bien en ciertas calles, ganan sentido.

Aprecio, sobre todo, que haya dirimido de una vez la polémica de los sabios de Bizancio y desvelado el sexo de los ángeles sobre los muros de la catedral de Montauban. Sexo que, por cierto, unos penitentes emborronaron a lo tonto.

PS/ La foto del afiche en la calle Maruri la tengo... la tengo que buscar, quiero decir. Este blog es un archivo al aire libre, lo que he ido colgando en él se encuentra rápido, al contrario de lo que no he ido colgando en él.

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samedi 10 mars 2012

Para ser feliz domingo y lunes

He escrito antes sobre los poemas apócrifos que circulan exitosamente por la Red. Me pregunto ahora cómo funciona el asunto. Un poeta de tercera provincial perpreta unos versos, alguien se los adjudica a un Nobel o equivalente y la Red hace el resto. El texto se convierte en felicitación navideña, en hit, en máxima. El personal lo estaba necesitando y la mano invisible del mercado de las libres ocurrencias lo ha puesto a su alcance. 

Todos contentos, menos los consagrados en cuestión, o sus albaceas. Yo creo que a largo plazo tienen la batalla perdida, que el día menos pensado Instantes formará parte per secula seculorum de las obras completas de Borges. A lo más, llevará un añadido en minúsculas itálicas: atribuido a. La gente es lo que tiene, que es insistente.

Pero no quiero volver sobre eso sino comentar la nota con que la Fundación Neruda intenta separar aguas entre los textos de Neruda y los textos atribuidos a Neruda: « Si se leen los tres textos (atribuidos a Neruda) queda en evidencia que todos ellos tienen un tono edificante, prescriptivo, en los que se advierte algún parentesco con la literatura de autoayuda, extemporánea a la época de Neruda. Sin desmerecer estos poemas, la obra de Pablo Neruda está muy lejos de este tipo de poesía en el tono, el contenido, el lenguaje y las imágenes que crea ».

No sé, no sé. Toda literatura es de autoayuda, me parece a mí. El autor siempre está diciéndole al lector haz esto o no hagas esto otro. La autoayuda lo hace explícitamente, mientras que la literatura pone en marcha en el lector sus facultades de deducción e inferencia. Reléase la Biblia, los clásicos latinos y los novelistas rusos (hoy es domingo y el tiempo alcanza para todo). Incluso los malditos son performativos (intenta hacerlo como yo y ya verás cómo te va) y los dandys modernosos, ni qué decir (nadie puede hacerlo como yo, mírame las plumas). Toda ética es una mimética (cómo hacer: como yo, o bien arréglatelas como puedas).

Valga este desbarre como introducción a este poema de sire François-Marie Arouet, más conocido como Voltaire, que encontré en el retrete de la casa de un amigo junto al famoso Muere lentamente atribuido a Neruda. Desde entonces, cuando pienso en uno me acuerdo del otro. Lo cuelgo ahora aquí, a ver si se me pasa.

V

Ce qu'il faut pour être heureux

Il faut penser ; sans quoi l'homme devient,
Malgré son âme, un vrai cheval de somme.
Il faut aimer ; c'est ce qui nous soutient ;
Sans rien aimer il est triste d'être homme.

Il faut avoir douce société,
Des gens savants, instruits, sans suffisance,
Et de plaisirs grande variété,
Sans quoi les jours sont plus longs qu'on ne pense.

Il faut avoir un ami, qu'en tout temps,
Pour son bonheur, on écoute, on consulte,
Qui puisse rendre à notre âme en tumulte,
Les maux moins vifs et les plaisirs plus grands.

Il faut, le soir, un souper délectable
Où l'on soit libre, où l'on goûte à propos,
Les mets exquis, les bons vins, les bons mots
Et sans être ivre, il faut sortir de table.

Il faut, la nuit, tenir entre deux draps
Le tendre objet que notre coeur adore,
Le caresser, s'endormir dans ses bras,
Et le matin, recommencer encore.

Para ser feliz

Es preciso pensar, de otra manera el hombre se convierte, a pesar de su alma, en una bestia de carga. Es preciso amar, es lo que nos sostiene. Sin amor es triste ser hombre.

Es preciso hacer amigos, personas sabias, cultas, modestas. Y permitirse muchos placeres, de otra manera los días se hacen largos.

Es preciso tener un amigo a quien escuchar y consultar cada vez que sea necesario, para que disminuya los males e incremente el placer de nuestra alma tumultuosa.

Es preciso, de noche, una cena deliciosa en donde sentirse libre, donde se pruebe a gusto la buena comida, los buenos vinos, la conversación amena y, sin llegar a estar ebrio, levantarse de la mesa.

Es preciso, de noche, sostener entre las sábanas el dulce objeto que nuestro corazón adora, acariciarlo y dormirse en sus brazos, y recomenzar por la mañana.

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vendredi 9 janvier 2009

El mamífero venenoso

Se diría de él que es sólo un ratón particularmente feo, pero hay más. Se llama Alquimí paradójico, un nombre improbable. Hasta hace poco se dudaba también si ponerlo en la categoría de los animales existentes, junto al jutía y la tijereta, o en la de los inexistentes, junto al cordero de Dios y al pájaro de mal agüero. Un equipo de la Sociedad ornitológica de la Española acaba de 'cazarlo' especularmente en un parque natural que tiene el también improbable nombre de Los Haitises.

Almiqu_

No sólo por la cara y la mamancia se parece este ratón paradójico a locutores y voceros. También porque, como ellos, lleva el veneno en la saliva.

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Pobre Neruda. Llegó a escribir versos malos pero nunca tanto como éstos.

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jeudi 26 janvier 2006

Salame y flan de huevo

Circulan por la Red tres poemas renombrados, Instantes, de Borges, La Marioneta, de García Márquez, y Muere lentamente quien, de Neruda. Mi tío Pepe los recibió respectivamente como saludo navideño, para su cumpleaños y para el día de su santo (él se suele celebrar para San José castísimo y algunos años también para San José de Costa Rica).

Usted sabrá que esos poemas son falsos, le digo.

De falsa atribución, querrás decir, apócrifos, de autor oculto. Los tres poemas dicen más o menos lo mismo, a saber : ahora que me estoy muriendo me doy cuenta de que debería haber vivido de otra manera… Son poemas de «autoayuda» y, en contra de su apariencia cooldon’t worry, be happy» o su correspondiente en castellano «si quieres ser feliz, no analices»), son bastante mandones, imperativos: «sé esto, haz esto otro».

¿Tiene un ejemplo?

«Evitemos la muerte en suaves cuotas, recordando siempre que estar vivo exige un esfuerzo mucho mayor que el simple hecho de respirar», advierte el falso Neruda. La Marioneta, tal vez el más bobo de los tres, redunda: «Si yo tuviera un trozo de vida, no dejaría pasar un solo día sin decirle a la gente que quiero, que la quiero. Convencería a cada mujer u hombre de que son mis favoritos y viviría enamorado del amor».

Parece haber sido escrito por San José castísimo...

Poco importa saber quién los escribió, continúa. Textos apócrifos han existido siempre. La obsesión por la firma es un atributo del romanticismo. Antes, el arte solía ser rigurosamente anónimo. Y la fuerza del apócrifo en la historia es considerable, baste recordar que Cervantes escribió la segunda parte del Quijote para salir al paso de una versión apócrifa que había comenzado a circular.

¿Y cómo es que la gente se cree enormidades tales como que Neruda haya escrito: «Muere lentamente quien no cambia nunca de marca»; o Borges: «Si pudiera volver atrás, trataría de tener sólo buenos momentos y comería más helados y menos habas»?

Tal vez porque no han leído ni una línea de uno y de otro (que también dijeron y escribieron memeces, no creas que no). Tampoco debería sorprender que de poco hayan valido las iniciativas tendentes a demostrar el timo. García Márquez, el único de los tres que aún se puede defender, sostuvo en su momento que menos le dolía el cáncer que el hecho de que lo creyesen autor de esa paparrucha.

¿No es internet el que crea todos estos enredos?, le pregunto.

Como tantas cosas de este bajo mundo, los apócrifos existían antes de internet, pero es verdad que la Red ha aumentado y acelerado su difusión. Por fortuna, también en internet se puede encontrar el único antídoto a tanta tontería, un buen puñado de humor. En la bitácora del escritor trasandino Hernán Casciari se propone un experimento sociológico «muy serio», mandar a diestra y siniestra el siguiente poema apócrifo de otro escritor «arrepentido». Te lo leo:

Si pudiera (por Ernesto Sábato)

Si pudiera empezar todo de nuevo
Comería muy pocos carbohidratos
Por ejemplo salame y flan de huevo.

Me cambiaría el nombre por 'Batato'
Y correría riesgos tan salvajes
Como dejarme arañar por un gato.

Si pudiera volver atrás el viaje
Iría en tren desde Estación Pompeya
Hasta Santos Lugares (sin pasaje)

Con un disfraz de la Rubia Mireya
Pero ya ven, tengo 87 años
Y uso anteojos con culo de botella.

A tal propuesta, otro internauta (mi tío Pepe asegura que no fue él) responde : «Me lo rebota el antivirus, dice que Mireya no rima con botella».

La Nación de Santiago de Chile, 26 de enero de 2006

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