samedi 15 septembre 2018

El paso del tiempo

Contar es dar cuenta del paso del tiempo. No sólo eso, claro, pero sobre todo eso.

On-chesil-beach-678x381

Al final de «On Chesil Beach» hay un salto adelante en el tiempo y la película lo resuelve metiéndole un kilo de maquillaje a los actores, que de jóvenes pasan a viejos en un abrir y cerrar de ojos. El disfraz está bien conseguido pero no deja de ser un disfraz.

640-161
«Moonlight» prefiere otra fórmula: las tres edades del protagonista —la niñez, la adolescencia, la primera edad adulta— son representadas por tres actores. Que el personaje siga siendo el mismo y sea a la vez diferente, que el cambio que llega con la edad lo refleje otra persona sin que el personaje deje de ser la misma persona, es un mérito añadido de la película.

1410456868_915129_1410457320_noticia_normal

 «Boyhood» opta por una solución radical y acompasa el relato a la evolución natural de los actores. Tal vez sea la solución ideal para el receptor pero dificulto que lo sea para los productores.

Posté par Josepepe à 11:21 - Commentaires [0] - Permalien [#]
Tags : , , ,


vendredi 11 mai 2018

El retrato

«Desde que existe la fotografía, pintar un retrato es innecesario», le dice Alberto Giacometti a James Lord al momento de comenzar el retrato que el suizo haría del norteamericano en París en 1964.  «Innecesario... e imposible», concluye.

Durante dos semanas, Giacometti se da sin embargo a esa tarea y cuando parece estar acercándose a un resultado, cual Penélope va y lo borra. El retratado, por su parte, escruta ansiosamente el avance de la obra y sufre en carne propia los retrocesos que el pintor se autoimpone.

En este caso es posible que el pintor que, gracias al reconocimiento y al dinero que recibe a manos llenas de los galeristas puede dedicarse a lo que quiere, lo que busca es prolongar el ejercicio y lo que teme es el resultado. Mientras que para el retratado la cosa es al revés: lo que teme es el ejercicio, la prolongación sine die de esos interminables momentos de inmovilidad y de rigidez forzada, con la mirada escrutadora del pintor cayendo sobre él, y lo que espera es el resultado, el retrato por fin.

Se agrade que el filme de Stanley Tucci no insista pesadamente sobre la posibilidad de que el retrato no acabe nunca porque es el marco que los protagonistas han encontrado para entrar en relación. Porque mientras haya retrato habrá contacto.

Buenos momentos dejan los paseos de Giacometti y Lord entre dos sesiones de pose, con el pintor hablando mal de sus pares. A Picasso, dice, no le quedan ideas propias y tiene que contentarse con imitar a los maestros de la historia del arte. Y sobre el fresco que Chagall inaugura en la cúpula de la Ópera de París por esos días, Giacometti sentencia, con todo el menosprecio que puede cargar en el timbre de su voz: «eso es pintura de edificios».

Cézanne es el único que tiene gracia a ojos de Giacometti: «Si Cézanne estuviese en mi lugar, con dos pinceladas resuelve este cuadro», dice. Hablando de Cézanne, Lord dice por su parte que su participación en el retrato fue activa en cierto sentido: «Al menos no me sentí una manzana, como madame Cézanne».

Sobre el formato, por último: la película se ciñe al relato que hace Lord en el libro que escribió sobre el retrato. No lo he leído pero imagino que hay situaciones que contadas por escrito pueden estar muy bien, como el episodio de esconder el dinero recibido por Giacometti por la venta de sus obras en algún rincón de su taller y, sin embargo, representadas, «mimadas», resultan pueriles.

En compensación, cuánto mejor que leer es ver las primeras líneas que deja el pincel de Giacometti sobre la tela en blanco.

Capture d’écran 2018-05-10 à 23

Retrato de James Lord por Giacometti, 1964

Posté par Josepepe à 12:00 - Commentaires [6] - Permalien [#]
Tags : , , , , , ,

jeudi 21 décembre 2017

El hijo de María

En el Sacrificio de Isaac, tal como lo pintó Carabacho, puede verse que el hijo resiste a la mano de Abraham, su padre o, al menos, no muestra la proverbial aceptación del relato bíblico.

1024px-The_Sacrifice_of_Isaac_by_Caravaggio

Sobre la base de esa imagen, el protagonista de El hijo de José, la película de Eugène Green, imagina una transgresión radical que consiste en invertir los papeles y poner al hijo a levantar la mano contra el padre. Como Abraham, el joven protagonista acepta acercarse al abismo y, al hacerlo, pone a Dios de su parte.

Otras referencias puntúan el relato. El Cristo muerto de Philippe de Champaigne, de 1654, en cuya posición, más o menos, el protagonista descubre la cretinez de su padre.

11482_p0000368

Y el San José carpintero, de de La Tour, de 1642. «José no es el padre de Jesús», le dice frente a esta tela el protagonista al padre sustituto que se ha echado. «Sí —responde éste—. Es por su hijo que José se convierte en padre».

La_Tour

Con su padre sustituto escucha las Lamentaciones de la madre de Euryale, de Domenico Mazzocchi, y asiste a una declamación del «Epitafio por la muerte de Honorato de Bueil, hijo del autor que murió a la edad de 16 años siendo paje de la reina el año de 1652».

Todas las referencias de este Hijo de José, como se ve, de la intención refinada y ornamentada del autor a la prosodia de los actores, vienen del barroco. El resultado es desigual y, según quien lo mire, lo sublime —la belleza de la madre del protagonista, el esfuerzo empresarial del muchacho que se mata a pajas para vender su semen en internet— puede codearse con lo ridículo, como un paseo en burro por una playa normanda.

samedi 16 décembre 2017

La otra oreja de Van Gogh

No hay más películas sobre Van Gogh que cuadros de Van Gogh, pero las habrá. Anoche volví a ver el Van Gogh de Pialat y qué gran película. A ver si me explico después.

Por ahora, esta escena sobre un cuadro menos conocido del holandés, el retrato del tonto del pueblo. De haber tenido dos céntimos, el tonto del pueblo hubiese sido el primer comprador de un cuadro de Van Gogh. Como no los tenía, se lo llevó gratis.

Más adelante en el mismo filme el hombre reaparece para preguntarle al pintor por qué no le pintó la otra oreja.

VGIdiot1890

Posté par Josepepe à 12:28 - Commentaires [0] - Permalien [#]
Tags : , ,

samedi 2 décembre 2017

El condón

Vengo de ver The Square.

Es fácil para quien lo conoce por dentro burlarse del arte moderno. Y supongo que tampoco es difícil para quien la conoce bien burlarse de la sociedad sueca. The Square se burla del arte moderno y de la sociedad sueca a veces magistralmente, aunque para lograrlo tenga que activar una y otra vez el mecanismo de la disrupción de lo freak en la normalidad socialdemócrata.

Con todo, hay dos o tres cuadros muy conseguidos—el del condón es ciertamente uno. La factura es impecable. La Palma de oro no la regalan.

Posté par Josepepe à 01:22 - Commentaires [4] - Permalien [#]
Tags : ,


mardi 15 novembre 2016

Diálogo sobre el cine asiático

Comienza la película. Desfilan las primeras escenas...

—Esta ya la vimos.

—Yo no.

—Sí la vimos.

—La verías con otro.

—La vimos juntos.

—Vimos la otra, In the mood for love.

—Esta también. Te vas a acordar en cuanto aparezca el singapurense.

—¿El japonés?

—¿Ves que la vimos? 

—Que no.

—Dices que no porque quieres verla de nuevo.

—Qué buena pinta tiene...

Posté par Josepepe à 21:37 - Commentaires [2] - Permalien [#]
Tags : ,

mardi 1 novembre 2016

Una epifanía kazaja

Vi tiempo atrás una película kazaja, Lecciones de armonía, de Emir Baigazin. La piropeé aquí: puro darwinismo social. Incluso bromeé en Twitter sobre mi afición al cine kazajo a partir de esa única experiencia.

102858035_669785

 Angel herido se llama la segunda de Baigaizin. Son varias secuencias de las vidas de cuatro muchachos que intentan convertirse en adultos, obligados a salir del nido y a hacerse un sitio fuera. Es el mismo asunto del primer filme, sólo que esta vez está multiplicado o divivido por cuatro historias paralelas. Jaras, el Pollo, el Sapo y Aslan tienen unas madres que los cuidan, a pesar de la pobreza en una aldea kazaja en los años noventa, tras el desplome del imperio soviético, pero esos cuidados que dan fuerzas para desplegar las alas, llegado el momento también estorban. Ese intersticio es el que explora Baigazin.

Se trata de una constante universal, el rito de paso entre la infancia y la edad adulta, aquí declinado por lo particular kazajo: el mutismo del paisaje y de las interacciones. No parece haber nadie que sonría en las dos horas que dura la película, ni siquiera en las escenas cortadas, que también las vi.

Son tópicos universales y circunstancias particulares, exóticas en este caso en relación al público al que se dirigen. Porque se trata de un puro producto Arte, hecho para los festivales europeos y su público. Puedo equivocarme, pero no creo que el público kazajo se interese por estas imágenes, o lo hará sólo en la medida en que se pregunte qué les verán de bueno en Berlín.

Las de Jaras, el Pollo, el Sapo y Aslan son historias tristes que acaban mal. Baigazin, sin embargo, sublima esas caídas icarescas en una secuencia final de un depurado kitsch, tan demagógico como bien conseguido. Uno de ellos entona en italiano el Ave Maria de Schubert, mientras los demás se recogen en su soledad compartida. Una epifanía kazaja, ya digo.

Posté par Josepepe à 12:32 - Commentaires [2] - Permalien [#]
Tags : ,

dimanche 14 février 2016

Una de Truffaut

Una de Truffaut, Domicilio conyugal.

La grâce !

Francia en 1970. Una pareja joven, cultivados ambos sin ser presumidos. Tienen trabajo, un hijo, aventuras, aventurillas, se separan, se arrejuntan. Con la Europa de los seis como trasfondo y un optimismo propio de una gente que nació en cuanto acabó la guerra.

Me paro a mirar mi pueblo y lloro, me confiesa G, que nació justo antes. Y sin embargo era un pueblo de mierda.

Posté par Josepepe à 18:18 - Commentaires [16] - Permalien [#]
Tags : , ,

mardi 22 décembre 2015

Madre mía

La muerte de la madre desestabiliza hasta al más desmadrado. Nanni Moretti cuenta ese momento —ese antimomento—magníficamente.

Es cineasta, y esa circunstancia lo pilla en plena filmación. En esa filmación, el punto comedia lo pone el actor estrella, mientras que el punto tragedia lo pone la cineasta que lo filma. Todo lo que lleva a Moretti a hacer llorar al espectador ligeras lágrimas de risa y gordas lágrimas de pena. Y también a señalar la artificiosa manera como el cine intenta representar la imagen del mundo en movimiento. Y ese mundo en movimiento, la gente.

Puede ser que Mia madre sea la mejor película de Moretti. Lo digo porque la vi anoche y reconozco mi propensión a dejarme llevar por mi percepción sensorial.

_________

En tres semanas, he visto otras tres películas: Pasolini, de Abel Ferrera. Paradise now, de Hany Abu-Assad, que me recomendó el amigo Cary Gooper, y sobre la que me propongo decir algo más adelante. Y Los Jardines del rey, que no vale para gran cosa, salvo por la Kate Winslet en tanto que Sabine de Barra. A una y otra las llevo desde entonces en el pensamiento. La cineasta de Mia madre da esta consigna a sus actores: sé tu personaje y sé tú mismo al lado (accanto a) de tu personaje. A la Kate no necesitan decírselo.

_________

Y sobre el resultado de las elecciones, que por decir no quede:

Que el PP pierda la mayoría absoluta es lo menos que podía ocurrirle. No es de extrañar que un partido conservador, hegemónico en su campo ideológico, obtenga alrededor de un cuarto de los votos. Lo anómalo fue que obtuviese la mayoría absoluta en el 2011. Partiendo de la base de que todas las opiniones son respetables, mi opinión es que el PP no da para más.

Que un partido socialdemócrata, históricamante hegemónico en su campo ideológico, consiga un quinto de los votos dice mucho de este PSOE de hoy, al que tanto lo poco que propone como lo mucho que defiende parece quedarle grande.

Que Ciudadanos acabe alcanzando un honroso cuarto lugar y le sepa a fiasco dice mucho del selfismo en boga, no sé si me explico.

Que Podemos haya hecho un hábil manejo del relato de su propia remontada sobre la base del anti-desahucio y del pro-referéndum dice mucho de la candidez de los votantes de Podemos.

Mis pulsiones me llamaban a votar al Partido animalista. Pero luego no hay melocotones.

lundi 7 septembre 2015

Los refugiados

En un momento de Dheepan, la historia de unos tamiles refugiados en París, Palma de oro este año en Cannes, el lacónico protagonista confiesa que no entiende a los franceses. A veces los veo reírse, dice. Entiendo cada una de sus palabras, pero no sé de qué se ríen.La mujer que lo escucha mueve la cabeza de tal manera que no está claro si está diciendo «sí», «no» o «más o menos» y finalmente estalla en unas risas. ¿Pero cómo vas a entender tú lo que tiene gracia si tú no tienes ninguna gracia?

Los emigrantes, por no decir los refugiados, siempre tenemos algo en común. El niño no quiere ir a la escuela. El hombre le opone este argumento: «Tú y yo tenemos un secreto. Nosotros vamos a trabajar y tú vas a la escuela a aprender francés. ¿OK? Si no, nos mandan de regreso a Sri Lanka».

Es una pena que el filme acabe a tiros. Audiard habrá integrado la idea que las buenas películas, como Taxi Driver, acaban a tiros. Pero tal vez en Deephan los tiros no eran estrictamente necesarios, o llegan antes de tiempo, o demasiado tarde.

Lo cierto es que ese hombre oscuro que se te acerca en la terraza del restorán tocado con unas orejas de mickey fluorescentes a venderte una rosa tiene algo que contar. Ya sé que todos tienen algo que contar. Ya sé que parecen muchos. Tampoco estás obligado a escuchar.

Posté par Josepepe à 23:49 - Commentaires [0] - Permalien [#]
Tags : ,