mardi 31 décembre 2019

La vida es breve y el vino es generoso

RR

La lectura del Diario de Raúl Ruiz me ha acompañado durante las últimas semanas. Lo acabo ahora y ya lo estoy echando de menos. Son 1200 páginas que cubren los últimos años de su vida, de 1993 a 2011.

Lo que escribe Ruiz casi a diario es siempre interesante y su manera de dialogar con el lector deja suficiente libertad a ambas partes. Fue un cineasta prolífico e hizo más de 120 películas, la mayoría sobre la base de textos literarios. Su Diario es a la imagen de su obra y combina cine, literatura, estética y filosofía con cenas y vinos a menudo en buena compañía.

Sobre cine, la noción de reomodo, que así la explica: Un gato persigue a un ratón. En la lengua usual hay tres elementos: gato-ratón-persecución. El reomodo consiste en envolver los tres elementos en un solo movimiento. También hay que decir que la relación entre un realizador y los productores es algo paradójica: el productor permite filmar, al mismo tiempo que impide hacerlo con la soltura que el director quisiera.

Y un par de consideraciones sobre pintura y cine: «Se me había olvidado que los cuadros tienen guión, como un filme, escrito por guionistas afamados». «Un cuadro de Van der Weyden nos mira doquiera que nos hallemos. Y nos mira a los ojos y nos evalúa: si estamos furiosos, trasluce furia; si reímos ríe. El cuadro asume la forma del que lo mira». Y la más resultona, ésta: «Fui a la inauguración de una exposición y había tantos cuadros que no se veía la gente».

«La vida es dura y moriremos sin entender gran cosa». «El cuerpo no me acompaña a ninguna parte». «La vida es breve y el vino es generoso». En la frase corta Ruiz es de primera.

Ya lo que se permite decir Ruiz sobre Chile no me permito yo ni siquiera pensarlo. Fui poniendo una banderita chilena junto a cada párrafo en que habla de Chile, a menudo mal y veces pésimo, aunque, quién sabe, con la socarronería chilota nunca se sabe bien de qué se está hablando. Las banderitas las dejo para la vuelta, que allá vamos...

Continuará

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dimanche 1 décembre 2019

A pito de las estatuas

En una secuencia de «J'accuse», dos oficiales de inteligencia se citan en el Louvre para intercambiar información y a pito de las estatuas terminan discutiendo sobre la diferencia entre una falsificación y una copia. En otra escena que incluye un cameo del propio Polanski, un grupo de civiles y militares celebra mientras los músicos arrancan con el quinteto n° 2 de Gabriel Fauré. El presidente de la República francesa por ese entonces era Félix Fauré, pero no parece que fuesen primos él y el músico. Los oficiales franceses involucrados en el caso (representados por buenos actores, la mayoría de ellos miembros de la Academia) llevan todos el bigote con las puntas subidas propio de la época. La justicia y la presión civil le recorta trabajosamente y sólo en parte el bigote a la cúpula militar.

«J'accuse» cuenta con precisión el affaire Dreyfus, un caso clave en materia de antisemitismo en la Francia de fines del XIX. No es fácil meter el caso en un filme. Aparte de algunos momentos redondos, como los juicios que se suceden y la publicación del «J'accuse» de Zola en L'Aurore, el caso Dreyfus se estira por años y no acaba con un cierre único y definitivo. Se estira en el tiempo y llega hasta nosotros.

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samedi 28 septembre 2019

Provenzal e imprevisible

El Diario de Raúl Ruiz cubre desde 1993 a 2011, el año de su muerte.

He visto unos cuantos filmes de Ruiz pero estoy lejos de haberlos visto todos (probablemente suman más de 100 y menos de 200) y hasta ahora no había tenido el impulso de buscar las películas que iba filmando Ruiz mientras escribía su diario. Hasta ayer, en que me di una vuelta por la mediateca del pueblo, a ver si encontraba alguna. Y curiosamente encontré la que filmaba por los días que voy leyendo ahora en su Diario, los del año 2000.

Se trata de Las Almas fuertes, basada en una novela de Jean Giono. Uno ve moverse a la Casta Laetitia y a su gente por la Provenza del XIX como si bailaran un baile conocido y al mismo tiempo imprevisible. Cuenta Ruiz que la Casta se las vio negras para asumir su papel, que la producción le quería imponer un coach que ella rechazaba y tal y cual. Y sin embargo el resultado es que todo fluye y nada chirría. Pura magia del montaje y de la maestría.

En una palabra como en dos, una preciosidad.

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PS/ Leo en las páginas siguientes que Ruiz lo pasó mal defendiendo su montaje frente a los productores. Estos estaban en desacuerdo con su versión y presentaron un montaje alternativo al festival de Cannes, que felizmente lo rechazó. Si entiendo bien. A no ser que el montaje que he visto, el que está en el DVD, sea el de los productores, y mis elogios arriba sean para ellos. No lo creo, pero no lo sé.

PS 2 / Sobre el acento provenzal de los protagonistas dice Ruiz con guasa: Se demora uno una hora y media en acostumbrarse, el tiempo que dura la película.

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samedi 21 septembre 2019

Olor a pobre

He llevado el vicio por el cine coreano al extremo de ir al cine a ver Parásitos.

En Corea, dónde si no, una familia de pobres consigue incrustarse en una casa de ricos en calidad de sirvientes, cómo si no, y adueñarse ilusoriamente durante un sarao de la posición de los patrones. Un sarao que terminará mal. Como en «Las sirvientas» de Genet, en más a lo bestia. Es verdad que historias de pobres parasitando el lugar de los ricos hay muchas, de La Cenicienta adelante... En este caso, la picaresca del pobre buscándose la vida se convierte pronto en una espiral mimética con final paroxístico. Porque Parasite comienza como comedia y acaba en tragedia a punta de golpes de efecto y de utilización a destajo del suspense para dar paso a la catarsis final.

El hijo pobre convertido en profesor de la hija rica gracias a una superchería le toma el pulso cuando ésta pierde pie en un examen y le dice que ha fallado una respuesta porque ha dejado escapar el ritmo. Solo se aprueba en la vida gracias a un ritmo sostenido. Así también con la película y su guión supervitaminado. La exigencia de mantener al espectador con el aliento cortado la cumple tan ampliamente que la cumple un poco demasiado.

Tanto como el favoritismo de Bong Joon Ho por los pobres es acusado. La capacidad de adaptación de éstos es más darwiniana que la del camaleón —son más listos que el hambre— y sus defectos los hacen ser entrañables. Visto así, no se entiende por qué son tan pobres. Los ricos en cambio son lelos y neuróticos, por lo que caen redondos en las trampas que les tienden los pobres. Será porque se enamoriscan de ellos igual como hacemos los espectadores. Hay un único problema que llevará la historia por mal camino: el viejo pobre apesta. Apesta a pobre.

Es la primera Palma de oro coreana. Vendrán otras.

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lundi 26 août 2019

Una rusa kirsch

Iba a ver otra película coreana y finalmente vi una rusa. Una rusa rosa, o kirsch.

14 años, de Andrey Zaitsev, cuenta la historia del primer amor entre dos adolescentes de dos barrios diferentes de Moscú, y es como un cuento infantil con un esquema narrativo de base: estos son los que se oponen al amor y estos los que lo promueven y aquí van los protagonistas a consumarlo, como en un clip musical bien hecho.

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Tras verla creo saber dos cosas sobre el alma eslava. Una es cómo beben los muy sedientos, y no sólo kirsch, pero eso ya lo sabía, y la otra es qué cara de pena ponen cuando van a por lo que quieren, cuando se acercan a la alegría y al placer, qué cara de pena ponen.

Se puede ver aquí, enteramente en ruso, el idioma en que la ven los valientes.

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dimanche 18 août 2019

Quemando

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El afiche muestra el clásico triángulo con jóvenes guapos. El primer plano para el muchacho pobre, hecho de buena madera pero ingenuo y testarudo. El intermedio para el pijo insoportable que se hace el interesante. El distante para la muchacha, tan alegre como triste, que va de uno al otro hasta que se hace humo. El filme, Burning, de Lee Chang-dong, despliega el triángulo y lo explora por varias aristas.

Todo esto en Seúl. No me acordaba de que Seúl estuviese a un paso de la frontera con Corea del Norte, desde donde se emite constantemente propaganda por altoparlantes. Con todo, la ciudad parece normalita, o tan normalita como puede serlo una gran ciudad contemporánea.

Luego te enteras de que al origen del entramado de Burning hay una nouvelle de Faulkner, Incendiar establos, reescrita por Murakami. O sea que el filme es muchas cosas —y por eso ha ganado premios— y también es una nota a pie de página a una nouvelle escrita en 1939.

También digo que los filmes se regrupan según el momento en que el jovencito se queda en pelotas. En este caso, al final.

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PS/ Una película dentro de la película, breve y bien llevada, el encuentro entre el muchacho y la muchacha, del coito inicial a la progresiva ausencia de ésta y las formas fantasmales de sus reapariciones. Un corto con esas imágenes, sin más contexto que el que las propias imágenes desprenden.

Ver la película en coreano sin subtítulos, volver a verla subtitulada y comparar.

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dimanche 30 décembre 2018

Nombres de películas

Habiendo visto pocas me puedo permitir mencionar las tres mejores de este año 2018, Guerra fría, Roma y Un asunto de familia.

También vi y me parecieron buenas Girl y El Retrato.

De Roma, me quedo con la imagen del avión sobre el agua en el sumidero del zaguán de la casa de la colonia Roma en Ciudad de México. Sólo los niños y las nanas mirarán imágenes como ésa en la realidad pero mucha gente la estará mirando ahora en el mundo vía Roma. Me quedo con esa imagen pero ésta tampoco está mal.

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vendredi 2 novembre 2018

El país del que hay que huir

Cuando acaba Cold War, hay un fundido a negro y suenan las Variaciones Goldberg, de Bach. No puede haber mejor cierre para la historia de un pianista al que le retuercen los dedos y de una cantante que se ha quedado sin ganas de cantar.

La Polonia de la Guerra fría, entre 1949 y 1959, es ese país del que hay que huir y al que sin embargo hay que intentar volver porque el exilio puede ser una ventana que se abre pero es sobre todo una puerta que se cierra. El país de esos cantos y bailes regionales manipulados por el stalinismo y sin embargo añorados, como un amor perdido por la distancia.

Pawel Pawlikowski dedica Cold War a la memoria sus padres. Es un filme magnífico, que no quede sin decir.

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jeudi 1 novembre 2018

La respuesta

Al inicio de El Graduado le preguntan al protagonista, un muchacho veinteañero que acaba de terminar la carrera y está de vuelta en la casa de sus padres para celebrarlo, cómo ve su futuro, la típica pregunta que hacen los padres, los tíos y los amigos de los padres en esos casos. Y el veinteañero responde: «Diferente».

No sé si el diálogo está en la novela o es un aporte del filme, pero lo cierto es que unas cuantas vidas y toda una época se cuelan en esa respuesta. No creo que a mucha gente se le ocurriera responder eso antes y, en cambio, a cuántos no se nos vino luego a la cabeza esa respuesta y nos creímos muy originales formulándola.

Viendo esa escena pensé que cuando pretendemos ser todos iguales inevitablemente resultamos diferentes. Y al contrario cuando creemos ser todos diferentes resulta que somos todos iguales. Disculpas por la formulación atolondrada.

La película, por lo demás, muy bien, estupendamente.

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lundi 22 octobre 2018

Ah, girl...

Vengo de ver Girl.

La adolescencia es un periodo delicado en varios terrenos, el de la identidad el primero. La identidad social, existencial, eventualmente sexual. En el caso de la protagonista de Girl, la cuestión de la identidad sexual es radical.

Lo bueno de la opción del filme es que despeja los habituales obstáculos que se oponen a la voluntad de quien quiere cambiar de sexo: las instituciones, la familia, el padre. La girl del filme está en buenas manos, médicas y educativas, y su padre es un modelo de justeza, de manera que no hay más culpables frente a la complicación que representa el cambio de identidad sexual que la complicación misma, que el propio cuerpo, las propias fuerzas. Ah, girl...

Girl es la primera película de Lukas Dhondt. Ha sido recibida con premios allí por donde ha pasado y parecen merecidos. A la espera quedamos de la siguiente. Sin que se trate de eso, Bélgica es el espacio en que se despliega su filme y el retrato del país que asoma suena justo, por lo que deja con ganas de volver a verlo con más detalle.

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