dimanche 30 janvier 2011

Felicidad entre ruinas

Maturana me cuenta de la primera vez que escuchó hablar de Amberes. Fue en el Camino de Santiago. No en el camino propiamente, ni tampoco en este blog, sino en el relato de Carpentier, que le leyó su padre cuando niño. Del que recuerda estos versos que a orillas del camino cantaban unos ciegos:

Ese fin tuvo la harpía
Monstruo de natura horrendo
Ojalá todos los monstruos
Se murieran en naciendo.

Por mi parte, asocio Amberes con el famoso soneto de Plantino, Le bonheur de ce monde:

Avoir une maison commode, propre et belle
Un jardin tapissé, d'espaliers odorans
Des fruits, d'excellent vin, peu de train, peu d'enfans
Posseder seul, sans bruit, une femme fidèle

N'avoir dettes, amour, ni proces, ni querelle
Ni de partage à faire, avecque ses parens
Se contenter de peu, n'esperer rien des Grands
Régler tous ses desseins sur un juste modèle

Vivre avecque franchise et sans ambition
S'adonner sans scrupule à la dévotion
Domter ses passions, les rendre obéissantes

Conserver l'esprit libre et le jugement fort
Dire son Chapelet en cultivant ses entes
C'est attendre chez soi bien doucement la mort.

Busco una traducción al español y encuentro esta página. No me convence la traducción propuesta pero, a cambio, su autor, Laguna Mariscal, me pone al tanto de algo que ignoraba, que el soneto de Plantino es una imitación de este epigrama de Marcial (aquí hecho soneto por López de Zárate):

Estas las cosas son que hacen la vida
Agradable, Marcial, más fortunada
Hacienda por herencia, no ganada
Con afán, heredad agradecida

Hogar continuo, nunca conocida
Querella o pleyto, toga poco usada
Fuerzas, salud, el alma sossegada
Sencillez cuerda, amigos a medida

Mesa sin artificio, leve pasto
Noche sin embriaguez, ni cuidadosa
Lecho no solitario, pero casto

Sueño que abrevie la tiniebla fea
Lo que eres quieras ser, y no otra cosa
Ni morir teme, ni vivir desea.

Mejor aún, me entero de que Luis Alberto de Cuenca y Jaime Gil de Biedma escribieron sendas imitaciones de Marcial y de Plantino. Son diferentes entre ellas, las dos magníficas:

Sobre una carta de John Keats (LAC)

Un dios por quien jurar. El buen tiempo (supongo)
La salud. Muchos libros. Un paisaje de Friedrich
La mente en paz. Tu cuerpo desnudo en la terraza
Un macizo de lilas donde rezar a Flora
Dos o tres enemigos y dos o tres amigos
Todo eso junto es la felicidad.

De Vita Beata (JGB)

En un viejo país ineficiente
Algo así como España entre dos guerras
Civiles, en un pueblo junto al mar
Poseer una casa y poca hacienda
Y memoria ninguna. No leer
No sufrir, no escribir, no pagar cuentas
Y vivir como un noble arruinado
Entre las ruinas de mi inteligencia.

F

Óleo de Caspar David Friedrich