mercredi 11 juin 2014

Dos de escritores

El Negro, de Polanski, y Tetro, de Ford Coppola. 

La de Polanski es buena, no podía ser de otra manera. Se trata una historia sacada de lo que pudo ser Toni Blair de haber caído en desgracia en manos de Carla del Ponte, o eso entendí yo. El encargado de descifrar el enigma de la muerte del anterior negro de Blair es un jovencito que a punto está de conseguirlo, si no fuera porque el filme es de Polanski. En el cine de género, la información que hace avanzar la intriga aparece en un diario que alguien abre por casualidad. Ahora esto también ocurre cuando alguien aprieta el botón del GPS. El Negro es un buen filme de género actualizado. Un buen filme ramplón.

Tetro en cambio es buena. No podía ser de otra manera, etcétera, pero esta sí que es buena. Una teleserie de ítalo-gringos en Buenos Aires que da todo de sí, desde un inicio de comedia a un clímax de tragedia y un magnífico final feliz. La prensa lo presenta como un filme menor, pero se va resignando uno a la evidencia de que, tratándose de Coppola, «filme menor» es un oxímoron.

Un detalle (de lo grande me quedo con los detalles): Coppola leyó el Nocturno de Chile, de donde rescata la figura del crìtico Alone. Lo convierte en mujer y pone en su lugar a Carmen Maura (risas).

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dimanche 26 mai 2013

La palma o la palmeta

Año a año a estas horas reparten palmas en Cannes. Tras una semana de exhibiciones, el espectáculo puede estar también en la sala de prensa, allí donde directores, actores y periodistas practican el ritual de la conferencia de prensa, ejercicio de autoelogio desechable si no es porque alguien suelta una tirada.

Hace un par de años fue el danés Von Trier quien, cuando presentaba su por lo demás espléndida Melancolía, se mostró comprensivo con Hitler. Este año la palmeta se la disputan Ozon y Polanski. Ozon afirmó, en la presentación de su filme Jeune et jolie, que la fantasía de prostituirse la comparten todas las mujeres. La prostitución, ya se sabe, es un asunto candente, y en Cannes mueve más dinero que la venta de películas. Polanski, quien ha adaptado una pieza del patentador del masoquismo, Sacher-Masoch, La Venus de las pieles, sostuvo, por su parte, que las mujeres se han masculinizado por culpa de la píldora y otras sandeces por el estilo.Tanto Von Trier como Ozon se desdijeron al día siguiente. La tirada de Polanski data de ayer, así que ya veremos.

Algo habrá de calculado truco publicitario tras estos desmanes orales. También será que estos hombres se han pasado varias semanas dando vida a sus fantasmas, como quiere el tópico, túnel del que emergen en una sala de prensa rodeados de cazadores de leones. Y, también, que un director de cine, como otro parroquiano cualquiera, suelta muchas sandeces si le tiran de la lengua y nuestra época adora escucharlas, escandalizarse en seguida, obtener unas rápidas excusas y recomenzar.

Es como si necesitáramos todos ser reconfortados en nuestras certidumbres. Si hay algo que ha cambiado en el mundo, en el mundo civilizado, por llamarlo de alguna manera, es la condición de las mujeres y la condena a los totalitarismos. Así que cuando alguien pone en duda estas cuatro verdades en una tribuna pública (en la intimidad de los hogares, allí donde Aznar habla catalán, cada cual es libre de soltar las tiradas que quiera), no se lleva la palma sino una palmeta.

VT

Lars Von Trier

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samedi 13 mars 2010

Caos calmadito, la película

Tiempo atrás leí Caos calmo, la novela de Sandro Veronesi, y escribí sobre ella aquí. En Fuimicino compré la película y anteayer la vi. Está varios Astis por debajo. Es un clásico éste de encontrar el libro mejor que el filme a la salida del cine o en el blog, pero así no más es.

CC

La película tiene un par de aciertos visuales, faltaría más: la aparición de Roman Polanski en la persona de Steiner, el gran patron ebraico, que no suelta ni una sola palabra pero colma la pantalla con su menuda presencia. Nani Moretti se las arregla bien encarnando a Pietro, qué menos. Moretti funcionaría incluso en una película conceptual, de ésas en que se mueve el escenario mientras los personajes se están quietos. También la moza del perro y el propio perro no dicen ni una palabra en sus varias apariciones pero ambos son muy guapos, incluso más que en la novela.

Pero las relaciones entre las personas, que en la novela son siempre interesantes cuando no son súper interesantes (lo que se juega entre ellas y lo que parece que podría llegar a jugarse), en la película son desabridas.

Una explicación numérica para el demérito: una novela como Caos calmo tiene más de cien mil palabras mientras que un guión de película anda por las diez mil. El paso de la novela al celuloide dependerá de cómo funcione el embudo.

Hay libros que se prestan para ser contados en el formato del cine y hay directores que saben hacerlo. Caos calmo debería haber dirigido y actuado el propio Veronesi. Yo le encuentro cara de Pietro.

Otra conclusión zopenca es que no debería uno leer el libro antes de ver la película. O, derechamente, no debería uno ver la película después de haber leído el libro. O, si no se resiste ni a lo uno ni a lo otro, abstenerse de todo comentario.

Posté par Josepepe à 13:23 - - Commentaires [3] - Permalien [#]
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