samedi 19 septembre 2015

Mahler y el cachorro

Muerte en Venecia vista hace tantos años desde el tercer mundo... Impresionaba ver con qué gran clase Europa exhibía su decadencia. Y la música de Mahler, a qué distancia insalvable quedaba de  la música que salía de la radio de la cocina o de los parlantes del estadio en el medio tiempo. Me refiero a la película de Visconti, en la novela de Mann Mahler no asoma.

En Le Dernier coup de marteau hay también un muchacho que escucha a Mahler por primera vez. Y un hombre mayor que se acerca porque no puede evitarlo. Y el mismo mar y la misma muerte, que nunca anda lejos. Pero ahí se acaban los paralelos y comienzan los meridianos. En este Ultimo golpe de martillo no hay muerte en Venecia sino abundante vida en Montpellier.

Antes o después de escribir algún un comentario, suelo leer lo que dicen los críticos. A veces comparto, otras no. Esta vez me ha sorprendido el argumento del crítico del Monde: la película no es mala pero desmerece porque se parece mucho a la anterior de la misma directora... Pero si los cineastas hacen una y otra vez la misma película, que van mejorando o empeorando, según. O bien saltan de una cosa a la otra justamente para que no se diga que hacen siempre la misma película.

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samedi 5 octobre 2013

Venecia sin mí

«Le rendez-vous le plus vulgaire des gens de goût» la llama Debray en su Contre Venise, y la mete en la misma ceste de la compra del adocenado gusto burgués, junto al Himno a la alegría, Las bodas de Caná y Las flores del mal.

(Pase por los dos primeros. En cuanto a Carlitos, ça se discute.)

Lo cierto es que Venecia está para ser adulada (y para ser pintada, agregaba Henry James), lo que no se priva de hacer Debray, para luego injuriarla mejor, tal como hace Rimbaud con la belleza (J'ai assis la Beauté sur mes genoux. - Et je l'ai trouvée amère. - Et je l'ai injuriée).

Para completar la faena, Debray la compara con Nápoles, su antípoda, el extremo opuesto de la misma bota: Quite a los visitantes de Nápoles y Nápoles sigue siendo la misma. Quite a los espectadores de Venecia y Venecia se desploma como una prima donna obligada a exhibirse en un teatro vacío.

Debía estar por estas días en Venecia. Como no ha podido ser, bienvenidas son las guías antiturísticas. Es otoño y las uvas están verdes para el zorro.

C

Óleo de Canaletto

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