mercredi 14 juin 2006

Cazadores de cabelleras

Un escritor pobre y joven corresponde desde Gerona con un escritor pobre y viejo que vive en Madrid. El viejo es argentino. El joven, el que cuenta la historia, nació en Chile. En las primeras cartas intercambian datos sobre certámenes literarios de provincia, cuyos premios les pueden proporcionar unas cuantas pesetas para ir tirando (estamos en los años setenta). El viejo no duda en mandar un mismo cuento a varios concursos diferentes, cambiando solamente el título : Así, el cuento Al amanecer postula como Los gauchos, En la otra pampa y Sin remordimientos en cuatro concursos diferentes y gana en el segundo y en el último.

Las cartas se suceden y van haciéndose más personales en la medida en que el joven lee las novelas y los relatos del viejo publicados en editoriales argentinas y españolas desaparecidas. “Terminé contándole mi historia por capítulos”, cuenta el narrador, “siempre que hablo con argentinos termino enzarzándome con el tango y el laberinto, les sucede a muchos chilenos”. Luis Antonio Sensini, que así se llama el escritor argentino, le cuenta, por su parte, que vive en un barrio desangelado de Madrid, en un piso de dos habitaciones más sala comedor, donde escribe, de noche, “cuando la señora y la nena ya están dormidas”.

En la última carta enviada por Sensini antes de regresar a morir a Argentina, le hace llegar una foto suya con su familia, su mujer y la nena, Miranda, “una adolescente de pelo liso, delgada y alta, con los pechos muy grandes”. Sensini había huido de Argentina unos años antes. Menos suerte tuvo su hijo, Gregorio, desaparecido por la dictadura.

Tras la muerte de Sensini en Buenos Aires, el relato se cierra con la visita de Miranda a la casa del narrador en Gerona. Este se disculpa por haber importunado a su padre con sus cartas. “Qué va”, dice Miranda, “tus cartas eran divertidísimas, mi madre incluso os puso un nombre a mi padre y a ti, os llamaba los pistoleros, o los cazarrecompensas, ya no me acuerdo, algo así, los cazadores de cabelleras”.

Sensini es el primero de los catorce relatos de Llamadas telefónicas, de Roberto Bolaño, publicado en 1997. El libro tiene un epígrafe de Chéjov : "¿Quién puede comprender mi terror mejor que usted?". El Sensini del relato tiene muchas trazas de ser un escritor argentino, mendocino para más señas, que publicó El cariño de los tontos y Zama, una novela considerada por algunos magistral (su biografía está en la Wikipedia en inglés pero no en español) y de quien Borges dijo que escribió “páginas esenciales que me han emocionado”.

Roberto Bolaño nació en Chile en 1953  y vivió en México y en España, donde murió en 2003, a los cincuenta años, tras haber publicado varios libros espléndidos, entre los cuales destaca Los detectives salvajes, seguramente una de las mejores novelas publicadas en español en los últimos años. ¿Qué hace un chileno como usted en la costa gerundense?, le preguntó un periodista en 2001. Esta fue la respuesta de Bolaño : “Me gusta este lugar. Supongo que si viviera en otro sitio, también acabaría acostumbrándome a él y viviendo más o menos feliz. Mi familia paterna, por otra parte, es una familia de emigrantes, mi abuelo era gallego y mi abuela catalana. Mi padre, que nació en Chile, se ha convertido en un mexicano. Mi familia o parte de ella es de clase obrera, y la clase obrera sólo necesita un pequeño empujoncito para dejar de creer en la patria, que es un invento burgués, y cuando digo burgués estoy pensando tanto en la burguesía francesa como en la burguesía soviética o la burguesía china. Por otra parte tengo que aceptar que estoy casi siempre en contra de la mayoría y la patria es el lugar en donde la mayoría (los compatriotas) impone con mayor persuasión sus dogmas y sus castigos y sus premios. Jamás me he sentido un exiliado en España, como tampoco me sentí un exiliado en México, ni en Centroamérica, ni en ningún otro lugar en donde se hablara español”.

Posté par Josepepe à 12:53 - - Commentaires [0] - Permalien [#]
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