dimanche 9 novembre 2008

Yo hago yoga hoy

A un yogui del instante presente, como este pechito, le fluyen los palíndromos cabeza abajo.

 

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samedi 3 mai 2008

Palíndromo de la diuca

A la diuca, cúidala.

Diuca

Palíndromo de Marcelo Maturana

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lundi 13 août 2007

Palindromía III

Un niño va por primera vez al circo y descubre que hay dos tipos de payasos: los buenos y los malos. Tampoco se le escapa que unos payasos son gesticuladores y otros son artistas de la palabra. Retruécanos, dobles y triples sentidos, palabras como malabares, como papirotazos. El niño sale de la carpa jugando con las palabras, las revuelve e invierte. Sin querer queriendo, se está iniciando en el arte anagramático y palindrómico.

Anagramar consiste en desordenar las letras y verificar el resultado. Tres anagramas de Nicanor Parra:

Pablo Neruda = Nobel para Ud
García Lorca = Gracia Loca
Violeta Parra = Ave Porta Lira.

Hay un programa que anagrama en un abrir y cerrar de ojos. Por cierto que  no basta con reordenar las letras para dar con un buen anagrama. Ya lo dijo Duchamp, el arte es intencionalidad. Como quiera que sea, sépase que Ergo he's bug es anagrama de George Bush.

Escher

Palindromar es arte mayor. Se dice que la primera frase que soltó el hombre fue un palíndromo. Fue cuando Adán se presentó a Eva: Madam, I'm Adam (en castellano: Nada, yo soy Adán), diálogo que se debe a James Joyce y su traducción a Cabrera Infante.

Julio Cortázar era un buen hacedor de palíndromos. Este, por ejemplo:

Átale, demoníaco Caín, o me delata.

Otro argentino, Juan Filloy:

Allí tápase Menem esa patilla.

(A propósito de argentinos, hay un doble anagrama vergonzante para este gentilicio, que la cortesía trasandina me impide formular aquí.)

El autor venezolano Darío Lancini ha escrito un libro de palíndromos de palindrómico título: Oír a Darío.

Muchos y buenos palíndromos son, como el mejor arte, de autor anónimo:

Dábale arroz a la zorra el abad

La ruta natural

Somos o no somos.

Mi amigo Marcelo Maturana es un temible hacedor de palíndromos. Según él, la fiebre del palíndromo es una dolencia mental, en los antípodas del arte de contar ovejas. Se trata de una ruta de ida y vuelta hecha de palabras: y la vuelta se lee igual que la ida. Sospecho que lee los libros al revés y así caza los palíndromos al vuelo. Maturana tiene centenares de ejemplares atrapados en sus redes y jaulas y los libera con parsimonia en los textos que publica bajo varios heterónimos en la prensa chilena. Copio aquí algunos de los últimos ejemplares que ha echado a volar:

Satán sala las natas

Oír ‘Aída’ a diario

Ají traga la lagartija

Oré para ti, modoso sodomita rapero.

Al lado del arte de Maturana, el mío es de escuela primaria. Esta es a día de hoy, con todo y por todo, mi contribución a la palindromía general del mundo:

La rara mar Aral

Hoy no me dé demonio.

Ya es algo comparado a lo que dio de sí el gran festinador del lenguaje que fue Augusto Monterroso, quien, según cuenta Maturana, tras muchos meses de clavar los codos en la mesa, logró apenas pergeñar un palindromito de kindergarten:

Acá caca.

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