jeudi 13 février 2014

El largo cuello del cisne

C

Leo que este tercer decanato de Acuario está bajo la égida de la constelación del cisne. No sé muy bien lo que eso significa, pero me lo imagino. Los pájaros son mandados a hacer para traducir los sentimientos, que suelen ser confusos. O sujetos a interpretaciones.

El papa, sin ir más lejos, larga palomas al vuelo en Roma y hete aquí que las atacan gaviotas y cuervos. Cuervos que, en rigor, sólo son cornejas. Cuervos carroñeros y retintos ya casi no quedan y, sin embargo, siguen teniendo mala prensa. Se olvida que fue un cuervo quien anunció a Noé el fin del diluvio con una rama de olivo en el pico. Ahora que llueve tanto convendría recordarlo.

Pero el cisne. De engañoso plumaje. De los muchos usos que se le han dado al personaje, mi favorito es el del soneto del mexicano González Martínez que recitábamos en la glorieta de la facultad. El cisne es la poesía barata y el búho, los porfiados hechos. La fiction y la faction. El becario y el columnista. El imberbe con gusto a leche y el plumífero de pelo en pecho.

Tuércele el cuello, anda.

Tuércele el cuello al cisne de engañoso plumaje
que da su nota blanca al azul de la fuente;
él pasea su gracia no más, pero no siente
el alma de las cosas ni la voz del paisaje.

Huye de toda forma y de todo lenguaje
que no vayan acordes con el ritmo latente
de la vida profunda... y adora intensamente
la vida, y que la vida comprenda tu homenaje.

Mira al sapiente búho cómo tiende las alas
desde el Olimpo, deja el regazo de Palas
y posa en aquel árbol el vuelo taciturno...

El no tiene la gracia del cisne, mas su inquieta
pupila, que se clava en la sombra, interpreta
el misterioso libro del silencio nocturno.

Posté par Josepepe à 11:11 - Commentaires [0] - Permalien [#]
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