samedi 5 juin 2010

La vuelta al mundo

(Tres días en Inglaterra, 4)

Un viaje siempre es otro viaje. Cuando la Tita era una niña, la emprendimos un día rumbo a la isla grande. Entonces los barcos eran lentos y los trenes puntuales, de manera que dormimos esa misma noche en Hastings. La dueña del hotel era chipriota. Un viejo cartel que colgaba en el pasillo mostraba un espectáculo llamado Greek Stravaganza. Cuando la señora nos ponía el desayuno, la imaginábamos danzando entre las mesas.

En la parte alta de la ciudad, en el East Hill, los libreros cerraban temprano pero dejaban junto a la puerta una caja con libros viejos y una hucha donde depositar el importe. Así fue como nos hicimos con un ejemplar de La Vuelta al mundo en ochenta días, con esta dedicatoria: Presented to Benjamin Read for good conduct and attention. R. L. Lambert, Teacher. St Edmun's Sunday School, 30th November 1919. Benjamin Read, el que leyó joven, el lector precoz.

Al anochecer, después de pasear por la playa y los acantilados, la Tita miraba su ejemplar de Angelina Ballerina y yo leía el libro de Verne y luego se lo iba contando. Capítulo tras capítulo, hasta la última frase: And in truth, reader, would not you go round the world for less than that? // En vérité, ne ferait-on pas, pour moins que cela, le Tour du Monde ? // Y, en verdad, lector, no darías por menos que eso la vuelta al mundo?

Hastings

Posté par Josepepe à 15:15 - - Commentaires [1] - Permalien [#]
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