dimanche 13 juillet 2014

Yo hago yoga hoy

La viene a buscar una pareja de muchachos. Han oído decir que ella practica yoga y les gustaría que les enseñase. Se dan cita para la mañana siguiente temprano. Practicarán un saludo al sol, como hace ella a diario.

Para su sorpresa, a la pareja se suman otros tantos, una veintena. A todos les explica lo que entiende ella por yoga, los invita a acompasar la respiraciòn con los movimientos del cuerpo. A practicar yoga en cualquier momento del día, cuando caminan, cuando esperan el autobús. La vida está ritmada por  momentos de tensión -la inspiración-, y de reposo, -la exhalación-, se oye decirles.

Vuelven al día siguiente a la misma hora. Son unos cuantos menos, pero aun así son un grupo numeroso. Ella siempre había practicado yoga de manera solitaria, pero no le desagrada hacerlo ahora frente a un grupo que atiende a sus explicaciones, que sigue sus movimientos y los imita.

A la mañana subsiguiente sólo llega una decena, la mitad del primer día. Ella no llega a extrañarse de la disminución, lo extraño había sido que el primer día viniesen tantos. El grupo, sin embargo, se va deshojando como una margarita, y antes de una semana ella vuelve a encontrarse practicando yoga sola, como antes, como siempre.

Por lo visto, algo los ha alejado, algo incomprensible como lo que los había traído. Aunque tal vez no. El yoga es una práctica corporal y el cuerpo despierta promesas que luego no siempre cumple. Tal vez imaginaban que un saludo al sol es como un orgasmo lento y largo. Tal vez lo que buscaban era el éxtasis del tantra yoga y ella les había invitado a adentrarse en la austera vía del vulgar yoga de toda la vida. 

Mientras lo piensa se tiende sobre el vientre y apoya ligeramente el monte de Venus en el esponjoso tapiz, despertando con ese discreto movimiento un canto dormido. Qué se habrán creído.

Source: Externe

Sorolla, detalle

[Sobre una idea de Giovanni Papini]

Posté par Josepepe à 19:19 - Commentaires [0] - Permalien [#]
Tags : , , ,