Un detalle sobre el flamante Nobel de literatura 2016, el nombre. Bob Dylan vino al mundo como Robert Zimmerman y se rebautizó a sí mismo como Bob Dylan. Lo de Bob por Robert se entiende a la primera. Y lo de Dylan fue por su escritor favorito, Dylan Thomas. Su primer paso hacia el Nobel fue ése, adoptar el nombre de un escritor consagrado.

Otro tanto hicieron años antes los dos Nobel chilenos, Lucila Godoy Alcayaga y Neftalí Reyes Basoalto. Godoy cambió su nombre por Gabriela Mistral, en imitación del Premio Nobel francés Frédéric Mistral, y Reyes por Pablo Neruda, por mor del escritor checo Jan Neruda. Y el francés Alexis Leger, que pasó a llamarse nada menos que Saint-John Perse, en imitación del poeta latino Aulo Persio Flaco...

Se conoce que sus nombres civiles fueron juzgados banales por estos ciudadanos, por lo que los remplazaron por otros bien sonantes, tomados de escritores consagrados, dando así un primer y significativo paso hacia el Olimpo literario. O sea que también en este aspecto, Dylan es menos heterodoxo de lo que parece. El desvío a Estocolmo lo llevaba ya en el nombre.

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Sobre nombres y premios, Nicanor Parra escribió esto:

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