Según Rafael Otano, que ha escrito un par de buenos libros escasamente leídos (Crónica de la transición y Nueva Crónica de la transición), el semidesarrollo chileno se vive a diario 'en el autoritarismo que caracteriza las relaciones en las empresas, las malos indicadores en educación, la segregación social en todas sus formas, la desigualdad no solo económica, sino social y hasta jurídica, la inexistencia de una élite lectora, que fortalezca la discusión intelectual'.

La inexistencia de una élite lectora, elegante manera de apuntar al deterioro mental de la dirigencia empresarial y política, atontada por la contemplación de una televisión para subnormales.

No sé si eso tenga ya remedio. Como sea, cuelgo estas recomendaciones para leer a José Donoso, que imitan las Instrucciones para leer de Montano.

Puestos a leer a Donoso, habría que comenzar por El jardín de al lado. Casi que habría que limitarse a leer El jardín de al lado.

De continuar, se debería ir por El lugar sin límites, las Tres novelitas burguesas y las Cuatro para Delfina. Y paremos de contar. Tal vez quepa también en la lista Coronación. En cambio, Casa de campo y El obsceno pájaro de la noche se caen de ésta por exceso de peso. Como La Desesperanza, un engrudo cuyo protagonista, Mañungo Vera, debe de estar entre lo más insoportable de todo cuanto se mueve por una novela. La historia personal del boom, por su parte, es como leer las páginas de espectáculos de cualquier diario chileno, lo que ya es decir.

Los Poemas de un novelista son insípidos. En cambio, La misteriosa desaparición de la Marquesita de Loria, es una novelita picante. De Donde van a morir los elefantes no digo nada por no haberlo leído, ni tampoco de sus memorias, Conjeturas sobre la memoria de mi tribu, expurgadas, según dicen, por un primo suyo harto catón.

Le pido su opinión a Maturana, experto en donosismos, y responde con un pregunta: ¿Quién es el afortunado que no ha leído a Donoso?

Donoso