Comienzo a leer el Atlas del bien y del mal.

Como el mundo, el libro tiene cinco partes. Empiezo por la última, Oceanía. El primer capítulo de esta última parte trata de los pascuenses. Cuenta el autor que a mediados del siglo XIX los negreros raptaban a los pascuenses para venderlos en la costa peruana como mano de obra esclava destinada a la extracción del guano. El guano, como se sabe, es la mierda acumulada de los pájaros, un excelente abono para la agricultura. A punto estuvieron los esclavistas de acabar definitivamente con los pascuenses con ese tráfico.

Leer esto lleva a recordar que los pascuenses practicaban un ritual que consistía en una competencia entre los jóvenes isleños para ver quién se hacía con el primer huevo estacional de un pájaro de la isla. Tras sortear peligros varios, el ganador de la prueba se convertía en el hombre-pájaro, el puto amo. Así fue como los aspirantes a hombres-pájaro acabaron esclavizados por el guano. A todas luces empiezo el libro por el final, por el Atlas del mal.

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