Diario de Murcia, y 2

En la torre de la catedral vivía años atrás el encargado del reloj. Desde la ventana de la que era su casa y su lugar de trabajo se ve el corazón de la ciudad. Es un lugar dotado de un acústica increíble. Si te paras al centro del recinto y hablas, escuchas tu voz en estéreo. Dos personas pueden hablar calladamente desde dos extremos de la sala y escucharse entre ellas sin que nadie más se entere. Cuando cambiaron el reloj, la presencia del encargado pasó a ser innecesaria. Antes de marcharse, el último dejó su nombre grabado en un muro, un nombre muy huertano, Antonio Lechuga. «Si aquí no hay retrete, ¿cómo hacía sus necesidades?, le pregunto ingenuamente al guía. ¿Bajaba y subía varias veces al día?». «De eso, nada», responde. «Arrojaba el desperdicio por la ventana».

MB

Óleo de Marín-Baldo

Otra torre, la de Santa Elena en La Azohía, levantada frente al mar para evitar los ataques de los piratas berberiscos. Cosas viederes desde la torre hacia los cuatro cantos de Murcia, por el Levante, por Sierra Espuña, por Totana, por Aledo.
Otra torre más, la de Aledo. Es un pueblo muy bonito Aledo visto desde abajo y algo laberíntico por dentro. Desde arriba se ve Murcia más verde que nunca gracias a las últimas lluvias, comento. Cuatro gotas, responden los aledanos. Mucha gente se ha ido y los acuíferos se han secado. Paradójicamente, ahora se labora no en terrazas sino bajo plástico para proteger los cultivos de la lluvia.

El stress hidríco de hoy no es nuevo, la de Murcia es una historia de sequías e inundaciones. El nombre de sus ríos lo dice. Guadalentín quiere decir «río de lodo», el Segura en el pasado era todo menos seguro y en Castilla, a dos pasos de la frontera con Murcia, hay un sitio que se llama Reventón del río Mundo. En mis días murcianos recientes llovió un par de veces, una de ellas copiosamente. Mejor aun, llovió por las noches. Y por las mañanas, al abrir la ventana, subía un olor que daba gusto oler.

Vuelvo a la lluvia belga. Tras la larga sequía de este verano, la miro con otros ojos.