• España ya está en semifinales. En los tres
partidos del grupo eliminatorio, el mérito de la victoria recayó en la
habilidad y en la eficacia de los delanteros. El triunfo de ayer se
debe a la solidez de la defensa y a un sobresaliente Iker Casillas.
• Era impostada la familiaridad de los italianos con la victoria. Era mera 'comedia dell'arte'.
•
Ganaremos porque hemos ganado, decían en síntesis. España ganó porque
jugó más y porque se jugaba más. Había un plus detrás de esta victoria,
un plus que es difícil describir y tiene que ver con el
mérito y su reconocimiento.
• Es de esperar que la sesión de
video después del partido le sea provechosa al árbitro alemán Herbert
Fauder. Pase aún que fallase en numerosas decisiones, un penalti contra
Villa, entre otras. El colmo resultó ser la tarjeta amarilla al mismo
Villa por resbalar en el área italiana.
• Los cambios en el
medio campo a la hora de juego ya son una tradición en el equipo
español. El cambio del hombre en punta, al final del tiempo
reglamentario, pareció, en cambio, discutible. De haberse lesionado Senna, como a
punto estuvo, no hubiese sido discutible sino lamentable.
• Los
penaltis son amargos para el que yerra y alegres para el que acierta.
Las dos tapadas de Casillas y el penalti convertido por Fábregas son,
esta mañana, como una alegre canción de moda que se deja oír una y otra
vez estupendamente.
• Dos días sin fútbol antes de las semifinales del miércoles y jueves. ¿Qué hacía yo al anochecer antes de la Eurocopa?