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Camino de Santiago

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16 mars 2008

El 'Decálogo negro' de Kieslowski

Hoy es domingo de Ramos y esta semana será 'santa', el domingo 'de resurrección', y el próximo lunes 'pascual'. Para aquel que fuimos, bautizado, comulgado y confirmado blasfemo, estas fechas no siempre pasan desapercibidas, porque el sentimiento del anochecer de jueves santo en la iglesia seudo románica y heladísima de las Carmelitas de claustro de la calle Carmen con Coquimbo, en Santiago de Chile, en el viejo año de 1965, entre santos amoratados, es difícil que vuelva a repetirse.

Anoche vimos los tres primeros episodios del Decálogo de Kieslowski. Por qué traemos hijos al mundo si han de conocer el calvario, si hemos de bajarlos de la cruz y ponerlos bajo la lápida que nadie moverá al tercer día, pregunta el polaco a través de unas historias impregnadas de un catolicismo cerril y ultramontano pero más veraz que el cristianismo posconciliar aggiornato y falsamente optimista.

Kieslowski se dio a conocer en este mundo moderno con la trilogía Azul, Blanco, Rojo. Este Decálogo es anterior y es propiamente negro. Si queda una luz encendida en esa oscuridad será como esas que mostraban la letra de la fila de butacas en los cines antiguos, una luz mortecina, o como aquellas que dejan los padres encendida para que los niños duerman, una luz que además de apaciguar el miedo delata su presencia.

Decalogo

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13 mars 2008

La medalla de Liu Xiang

El deporte puede llegar a ser un espectáculo muy divertido si todos ponemos un poco de nuestra parte.

Liu

Mi tío Pepe hubiese querido escribir en la sección Deportes. Para describir la cara del atleta chino Liu Xiang, ganador de una medalla de oro en el reciente Mundial de atletismo en pista cubierta de Valencia, cuando, a la hora de subir al podio y de escuchar el himno chino, comenzó a sonar el himno chileno. A continuación y, para componerla, en lugar de la bandera china fue izada la bandera de Estonia. O de Letonia. O de Lituania. El deporte puede llegar a ser un espectáculo muy divertido si todos ponemos un poco de nuestra parte.

Escribir en la sección Deportes le permitiría escapar de las penosas descripciones de las masacres en Irak, en Israel, en Pakistán, en Palestina. Los palestinos, por ejemplo, atrapados en la franja de Gaza, son machacados por el ejército israelí. Aun así, las muestras de alegría con que algunos palestinos recibieron la noticia de la muerte de ocho niños israelíes a manos de un terrorista en Jerusalén resultan abominables. Se trata un horror incomparable al de los crímenes, por cierto. Y es la guerra, el atentado palestino respondía a la masacre de al menos una veintena de niños palestinos a manos del ejército israelí. Es la guerra interminable, pero un día acabaremos con ella. Según los astrónomos, la Tierra será tragada por el Sol dentro de 7 mil 590 millones de años.

Mientras tanto, en esta parte del mundo un festival de apretones de mano ha venido a apaciguar provisoriamente las fronteras continentales. La cumbre de mandatarios de República Dominicana zanjó el incidente abierto por el ataque del Ejército colombiano a las Farc en tierra ecuatoriana. Qué fuerte que aprietan la mano algunos dignatarios. Y qué blandito lo hacen otros.

Es de alegrarse. La diplomacia sirve entonces para algo. Y la imperfecta imagen de la justicia internacional (Milosevic frente al Tribunal de La Haya, por ejemplo) habrá chispeado en las cabezas de algunos excitados mandamases. Que han de tener en cuenta un par de datos de la realidad, como el hecho deque el apoyo a la democracia parece consolidarse en Sudamérica. Según el Latinobarómetro 2007, 72% de la población continental opina que la democracia es el mejor sistema de Gobierno y apenas 17% afirma que bajos ciertas condiciones el autoritarismo puede encontrar justificación. En un continente gobernado durante tanto tiempo por militares golpistas obtusos y rapaces este resultado es elocuente.

El mismo barómetro del estado de la opinión pública latinoamericana informa que los presidentes brasileño y chilena, Lula da Silva y Michelle Bachelet, encabezan la evaluación de los dirigentes continentales, mientras que Bush, Castro y Chávez se ubican en las últimas posiciones. En el centro de la tabla se codean, con cierta incomodidad recíproca, los conservadores Uribe (Colombia) y Calderón (México) con los progresistas Correa (Ecuador) y Morales (Bolivia). 'Ser líder en América Latina, y tener la simpatía de los pueblos de la región, es un asunto difícil', apunta el Latinobarómetro 2006. 'Hugo Chávez ha logrado captar la atención de la prensa mundial, y sin duda la de América Latina, porque es un gran comunicador y ha usado medios extraordinarios para ser conocido. Todo lo anterior aún no lo posiciona como un líder en la región. Un tercio de la población no lo conoce y 39% tiene una mala evaluación de él'. En Chile, apenas 8% de la población tiene una opinión positiva del mandatario venezolano.

En cuanto a la medalla chilena de Liu Xiang, mi tío Pepe asegura que la cosa no quedará ahí. Durante los Juegos Olímpicos de agosto, bajo el cielo contaminado de Beijing, cada vez que un atleta chileno suba al podio a recoger su medalla de oro los dueños de casa vengarán el bochorno de Liu Xiang tocando el himno chino. E izando la bandera de Manchuria. ¿O la de Mongolia?

logocl13 de marzo de 2008 PDF

12 mars 2008

DSC00113

9 mars 2008

El voto

Hoy se vota en España, que es la patria de mi padre y de mis hijos y la mía, o una de las mías porque soy de aquí, de ahí y de allí. Voté hace una semana por correo pero es hoy que mi voto cuenta. Y pongo como siempre en ese voto toda mi ilusión por hacer de España un país decente. Por eso espero esta noche descorchar un buen vino y celebrar la victoria. Y si así no fuese, volvería a votar la próxima vez con mayor esperanza aun para que así sea.

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22h: El vino está delicioso. Por cierto, es asturiano, de Cangas del Narcea. ¡Salud!

8 mars 2008

Que haya paz y más pero no menos

Un apretón de manos apacigua entonces provisoriamente las fronteras continentales.  Qué fuerte aprietan algunos de los mandamases y qué blandito lo hacen otros. Viendo tanta gesticulación y oyendo tanto embuste de unos y otros, imposible no recordar la cueca de nuestra vieja y querida Violeta:

Mi vida, los pueblos
Americanos
Mi vida, se sienten
Acongojados
Mi vida, porque sus
Gobernadores
Mi vida, los tienen
Tan separados.

Cuándo será ese cuando
Señor fiscal
Que mi América sea
Sólo un pilar.

Sólo un pilar, ay sí
Y una bandera
Que se acaben los líos
En las fronteras.

Por un puñado de tierra
No quiero guerra.

Por otra parte, mirando la foto del cónclave de la paz en República Dominicana, asalta una pequeña duda: ¿cuál será el dignatario, el sexto por arriba, de izquierda a derecha, que se niega a salir en la foto?

Cumbre_latinoamericana

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7 mars 2008

Vida social

DSC00281

La vida social en Santiago de Chile transcurre en buena medida en los centros comerciales. Para algunas personas se trata de su lugar de trabajo. La mayoría, en cambio, va a esos lugares a distraerse. Por mi parte, un día fui a un centro comercial a comprar un par de libros y un par de calcetines. Esto fue, más o menos, lo que vi.

6 mars 2008

El príncipe y el pobre

 El adolescente díscolo, el terror de las discotecas, ha conseguido ennoblecer su personaje gracias a la fraternidad de las armas y a la asperidad del paisaje.

Enrique

Es difícil determinar cuánto tiene de puesta en escena esta imagen del príncipe Enrique de Windsor en Afganistán. Lo cierto es que, provocado o no, este encuentro se produjo. La imagen muestra, además de la coincidencia improbable entre el príncipe y el pobre, entre un hombre armado y otro desarmado, entre un hombre camuflado y otro descubierto, un cruce imposible de miradas, un triángulo ocular. El joven afgano mira al príncipe-soldado, quien prefiere mirar al burro. El burro, por su parte, no mira a nadie.

Durante las diez semanas que duró el noviciado bélico del príncipe Enrique, a comienzos de 2008, en una región desértica de Afganistán, la noticia de su presencia en suelo afgano se mantuvo bajo embargo por razones de seguridad, lo que resulta atendible. Menos atendibles son, en cambio, las razones que el Gobierno británico invoca ahora para presentar el regreso del príncipe a las Islas Británicas: la noticia de su estadía en la zona se habría hecho pública. Por cierto, el riesgo real en que ha incurrido el príncipe ha sido mínimo si no inexistente y la duración de su permanencia en Afganistán estaba determinada de antemano.

Enrique es el primer miembro de la familia real británica en participar en una operación bélica desde que su tío Andrés ‘combatió’ durante la guerra de las Malvinas, en 1982. A cada generación su guerra. A cada pretendiente su rito de pasaje. El mayor de los jóvenes Windsor, el príncipe Guillermo, vivió el suyo en el sur de Chile haciendo trabajo voluntario, en 2000, y la foto que lo mostraba limpiando letrinas, como si del Mahatma Gandhi se tratase, dio también una breve y veloz vuelta al mundo. Se da la casualidad que la temporada de Guillermo en la Patagonia chilena duró las mismas diez semanas que ha durado la misión de su hermano en Afganistán.

Por su parte, Enrique, el adolescente díscolo, el terror de las discotecas, a una de las cuales llegó alguna vez disfrazado de nazi, ha conseguido ennoblecer su personaje gracias a la fraternidad de las armas y a la asperidad del paisaje. Era un niño mimado y se ha convertido en un hombre sensato. Con una ayudita del fotógrafo, ha cumplido victoriosamente su rito de pasaje. La presencia del joven afgano, con toda su carga de alteridad, está ahí para confirmarlo.

Parece claro, así, que la puesta en circulación de la imagen y de la manera cómo ésta debe ser vista ha sido perfectamente orquestada por el Gobierno y la Corona británica. El objetivo de la operación está contenido en su resultado, en esta foto. Y la prensa lo ha entendido así. El Reino Unido tiene probablemente el mejor y el peor periodismo del mundo. Es, al mismo tiempo, la cuna del periodismo como espacio público de diálogo democrático, y del periodismo como cacareo, como sucedáneo del papel confort.

Nick Davies, en su reciente libro Fat Earth News, señala que en las redacciones, por imperativos económicos y por apoltronamiento (a lo que apunta el título del libro), los periodistas funcionaríamos cada vez más como meras cajas de resonancia de los poderes en plaza, los que aplican el altoparlante o la sordina en función de sus incontenibles necesidades. Davies funda su crítica en el hecho que una buena parte de la información de los diarios proviene de despachos de relaciones públicas. Los periodistas, compelidos a llenar espacios crecientes en un tiempo decreciente, en lugar de filtrar la propaganda, la multiplicaríamos.

No es sólo el caso de Gran Bretaña, desde luego. Al menos, para alguno de sus defensores, la prensa británica es ‘independiente, irreverente, entretenida, a menudo divertida y, gracias a Dios, entrometida’.

Y por casa, ¿cómo andamos? ¿Qué foto necesitan mostrar los ‘príncipes’ patricios? Parece claro que no precisan ir a darse una vuelta a Palena o a Visviri y sacarse fotos con un burro para pretender al sillón de O’Higgins. Tal vez les baste con no alejarse mucho de La Moneda.

logocl 6 de marzo de 2008 PDF

1 mars 2008

De Goiania a Brasilia

Los brasileros son gente muy oral y no hablar durante un viaje es imposible para ellos. Van contando la vida, su amor a Dios y a sus iglesias raras, los accidentes que han tenido, los hijos, los sobrinos, los nietos. Cansan un poco. Un señor sentado a mi lado me contó su vida entera, su trabajo en Venezuela, su religión. Y, cuando se bajó y vio que me venía a buscar una pareja de revolucionarios, me miraba asombrado. Se dio cuenta de que había perdido la posibilidad de saber a quién le había contado sus penas y milagros.

Después soñé que me daban un premio por revolucionaria y judía. Tú eras parte del jurado, lo que convertía mi premio en risible y sospechoso. La gente se reía, pifiaba y se retiraba de la sala. Yo me mandaba un discurso sobre el antisemitismo y sobre un único origen de todas las razas, pero el público ya no me hacía caso.

Brasilia
Catedral de Brasilia

Como aquí no ha parado de llover, me voy a la catedral. Parece estar cerca, a unos dos kilómetros apenas desde la torre de televisión, que domina toda la ciudad. Pero termina uno subiendo montículos de barro, corriendo para que no lo atrapen los autos y caminando por el costadito de una autopista donde no anda nadie.
¡Qué ciudad más mal hecha! Brasília es apenas unos años más antigua que Lovaina, pero la concepción está a años luz. Por suerte llueve porque hay que atravesar unos descampados donde, en julio, en pleno período seco y con sol, uno terminaría derretido como chicle en el cemento.

Para poder apreciar la catedral hay que asistir al culto. Aburre un poco pero, cuando cantan, uno se echa unos cantitos también, para entretenerse. La catedral es  bonita y rara, con esa idea de modernidad que había en los años sesenta. Está semi enterrada (como la nueva Guadalupe, en México), se baja para entrar y alrededor hay agua, como los antiguos castillos. Supongo que eso refresca el edificio en períodos de calor intenso, porque no me imagino que los moros vayan a atacar por estos lados. Si uno está en medio de la sección de los fieles y mira para arriba, siente que está en el estómago de una estrella de mar y que en cualquier momento la estrella cierra sus tentáculos y te come, como la religión. Y, bien arriba, los vitrales-ventanas proyectan sombras que van moviéndose según varíe la posición del sol. Si uno se fija bien, las sombras que se proyectan en el techo parecen catedrales góticas europeas, que empiezan pequeñas y anchas, luego se estiran y desaparecen, para reaparecer por otro lado, por donde va el sol. Todo esto, a pesar de que está nublado y lloviendo. Es decir que cuando hace sol, las sombras deben de ser mucho más marcadas todavía. Aunque así como están, son mucho más sutiles. Es como la Alhambra, creo, donde sus habitantes cambiaban de habitación siguiendo el movimiento del sol.

La iglesia tiene la única réplica exacta (aprobada por el Vaticano, si us plau) de la Pietá. Está hecha en mármol y la expresión parece ser la misma. E a maior réplica do mundo. La misa es un chiste: el cura despotrica contra el gobierno porque está tratando de dejar el jueves santo como feriado optativo. O que é isso, meu Deus! Dios castigará a Lula por esa herejía. Al final de la misa, el cura anuncia que tiene una parcería con una compañía de teléfonos celulares. Si usted compra por cuatro reales al mes los mensajes diarios que llegan a su celular directamente desde el Vaticano (autentificados), contribuirá a una obra social y a arreglar la iglesia, a la que se le han caído algunos vitrales. Es verdad, en medio de la misa se pone a cantar muy fuerte un pájaro que ha entrado por uno de los vidrios rotos. Canta asustado y compite con la prédica, distrayendo al público. Unas chicas con ropas apretadas, con blusas abiertas hasta bien atrás por la espalda, van a recibir su comunión o a entregar la limosna. En las viejas iglesias europeas hay que cubrirse los hombros y en Sicilia no se entra en ellas con shorts. No sé si las cosas habrán cambiado en todas las iglesias del mundo, pero aquí para entregar la limosna se va adelante, donde todo el mundo pueda ver quien da y quien no da. Me imagino que así también se disminuye el riesgo de que alguien se tiente y recoja del plato lo que otros feligreses han entregado.

Cuando termina la misa y el cura nos dice que podemos partir en paz, una joven del coro, con guitarra en la mano, toma el micrófono y le agradece al cura todo lo que él hace por los jóvenes. Y como dentro de unos días será su cumpleaños, los jóvenes se ponen a cantar el parabens para vôce, nesta data querida.

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Trouble in Utopia

29 février 2008

O compositor me disse

O compositor me disse
Que eu cantasse distraidamente
Essa canção
Que eu cantasse como se o vento
Soprasse pela boca
Vindo do pulmão.

E que eu ficasse ao lado
Pra escutar o vento
Jogando as palavras
Pelo ar.

O compositor me disse
Que eu cantasse ligado no vento
Sem ligar
Pras coisas que ele quis dizer.

Que eu não pensasse em mim
Nem em você
Que eu cantasse distraidamente
Como bate o coração
E que eu parasse aqui
Assim.

Gilberto Gil

Gil

28 février 2008

Ah, la vache!

Cuánta vaca suelta corneando fuera de la medialuna...

Cow
Warhol

 

Las vacas patagónicas pueden irse preparando, los suizos vendrán por ellas. Lo cuenta el diario Les Temps, de Ginebra: en 1930, una docena de ejemplares de la robusta vaca manchada de Friburgo cruzaron el océano hasta Punta Arenas, donde desembarcaron de la mano del cónsul suizo de la ciudad y fueron a dar a los establos de los colonos para engordar y multiplicarse. Sus hermanas helvéticas, en cambio, de ser el orgullo y el emblema del cantón de Friburgo, fueron menguando hasta ser remplazadas por un tipo vacuno más vigoroso, más carnudo, más lechero, la Holstein canadiense. En 1975, el último toro de raza friburguesa acabó en el matadero. Y ahora que los ganaderos suizos descubrieron que la vaca friburguesa se mantiene más o menos intacta en la Patagonia, es probable que inicien el trámite para llevarla e intenten reimplantarla en el paisaje alpino.

Esta historia recuerda otra similar, eso sí de otro signo. Cuando la epidemia de las vacas locas arreciaba en Europa, hace unos diez años, se dictó un embargo contra la carne suiza y, en particular, contra un famoso producto helvético, la deliciosa viande des Grisons. Los empresarios suizos develaron entonces un secreto que se tenían bien guardado: su producto estaba libre del mal porque en su fabricación utilizaban carne… argentina. No era la primera vez que el Cono Sur funcionaba como reserva biológica. Famoso es el caso de las cepas bordelesas preservadas de la peste de la filoxera, a fines del siglo XIX, y reimplantadas después en Francia, gracias a la cortina natural que conforman los Andes y el Pacífico.

La cordillera y el mar preservan de los males biológicos, pero no de los humanos. De Gilberte Van Erpe, por ejemplo, la señora Gil, la estafadora de los quesitos, quien ha sacado varias veces las alegres cuentas de la lechera frente a campesinos europeos y sudamericanos y a todos ha desplumado. En el caso chileno, la estafadora internacional consiguió esquilmar a más de quinientas personas, entre Coltauco y Peumo, entre las cuales se cuenta el propio alcalde peumino.

Es difícil comprender cómo una maniobra tan burda como la de la venta piramidal puede prender una y otra vez en el espíritu de la gente. La idea de que todos pueden ganar al mismo tiempo es una vulgar monserga, porque, en los hechos, la famosa pirámide hace que unos ganen lo que otros pierden. Que unos ganen mucho porque muchos pierden un poco. ¿Cuánto tiempo pasa la buena gente hablando con los vecinos o viendo la tele, sin que nadie se tome la molestia de enseñarles a precaverse de la gruesa, de la gordísima manipulación de una estafa como ésta de los quesos? Gilberte Van Erpe ya había estafado antes a belgas y peruanos y por ello había sido condenada y remisa y, sin embargo, no encontró obstáculo alguno para volver hacer la gracia en Chile. La semana pasada fue finalmente arrestada (maneada, habría que decir) en Marsella.

Ah, la vache!, dirían en su lengua sus víctimas. Cuánta vaca suelta corneando fuera de la medialuna.

Otro que tropezó con una vaca y metió el zapato en la torta (se casó con la hija del Rey, decíamos cuando niños) fue el presidente francés, Nicolás Sarkozy, quien llegó este sábado 23 de febrero, apurado y ufano como siempre, al Salón de la agricultura, en París, repartiendo sonrisitas y apretones de mano a diestra y siniestra. Entre dos vacas de exposición, se dio de bruces con un visitante de tronío. 'No me toques, que me ensucias’, le espetó éste. Casse-toi alors, pauvre con, respondió el enervado Sarkozy. El País tradujo así el exabrupto presidencial: 'Pírate, pobre gilipollas'. En 'argentino' sería 'Rajá, perro', y en buen 'chileno': 'Córrete, pobre huevón'.

Torpe reacción la de Sarkozy. Burda, comparada con la fina ironía contenida en la respuesta de Charles De Gaulle a un manifestante que le gritó en su día: Mort aux cons (Muerte a los carajos).

'Vasto programa', le respondió De Gaulle.

logocl 28 de febrero de 2008 PDF

25 février 2008

Casse-toi, pauvre con

Sarkozy

I
ntercambio de amabilidades entre un visitante al Salón de la agricultura y Sarkozy, este sábado 23 de febrero en París. Repartiendo sonrisas y apretones de mano a diesta y siniestra, Sarkozy se encuentra con un visitante que no está disponible para ese juego. 'Ne me touches pas, tu me salis' (No me toques, me ensucias), le dice el visitante. 'Casse-toi alors, pauvre con', responde Su Excelencia. El País traduce: 'Pírate, pobre gilipollas'. En 'argentino' sería algo así como 'Rajá, perro'. Y en buen 'chileno': 'Sal de ahí, pobre huevón'.

Hervé Le Teillier escribe hoy en Le Monde: 'Je n'ai pas mauvais esprit, mais depuis quelques jours, quand on tape dans un moteur de recherche Casse-toi, pauvre con !, on arrive sur Nicolas Sarkozy' (No soy malpensado pero desde hace unos días, cuando escribo en un motor de búsqueda 'Casse-toi, pauvre con', caigo sobre Nicolás Sarkozy'). Un lector, por su parte, compara la burda reacción de Sarkozy con la fina ironía contenida en la respuesta de De Gaulle a un manifestante que le gritó: 'Mort aux cons' (Muerte a los carajos). 'Vaste programme', le respondió De Gaulle.

Otro lector afirma que los franceses no eligieron un Presidente de la república sino un tema de conversación. Y le entregaron la llave de la bomba atómica.

Ver el video >

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La contra de hoy

Jean Clair: 'El arte de hoy es banal como la vida misma que llevamos'.

Juan Claro: 'L'art d'aujourd'hui est aussi banal que la vie qui nous menons'.

23 février 2008

¿Quién? ...El puquén

Puqu_nfotodelaFuente

El puquén está a unos doscientos kilómetros al norte de Santiago, a unos cien de Valparaíso. Islotes y peñascos se suceden a lo largo de la accidentada costa y por ellos trepan los lobos de mar. Esperan la ola, la buena ola que los deposite entre las rocas. Y otro tanto hacen para echarse al mar. Cuando salen del agua están oscuros. Al cabo de una media hora al sol se han secado y se ponen rubios. A lo lejos, parecen limacos reptando por una piedra de jardín. Pero son lobos oceánicos y abren el hocico para vocear y dejar su grito retumbando entre los farallones. Desde el lado marino vuelan pelícanos, gaviotas y patos cormoranes. Desde el lado terrestre incursionan jotes, carroñeros de menor monta que los cóndores, con la cabeza colorada, la cresta insignificante y el renegrido plumaje. Los cochayuyos parecen melenas de sirena. Por un forado natural entre las rocas sube la ola con mucho ruido y espumarajos. Es el puquén. Durante la marea alta, un pavo puede perder unas cuantas plumas.

22 février 2008

De qué se trata

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Esta foto la tomó Miguel Ángel Larrea, con su teléfono celular. Se trata de una pegatina sobre un letrero callejero, al pie del cerro Santa Lucía en el centro de Santiago. Frente a ella, caben tres interpretaciones:
1. Se trata de una acumulación de insultos.
2. Se trata de una acumulación de elogios.
3. Se trata de una descripción objetiva y desapasionada.
4. Se trata de huevear un rato.

21 février 2008

Abrazos gratis

El culto a la diosa Teta perpetúa el poder de las elites y dispara las alegres cuentas de los magnates audiovisuales.

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Parece que en la lengua japonesa no había ninguna palabra que cabalmente significase ‘amor’. La modernidad puso pronto remedio a ese desarreglo y ahora amor en japonés se dice ‘love’. Es decir que los nipones se dispusieron a hablar de amor después de Hiroshima.

Más o menos esto es lo que cuenta Sánchez Dragó en la presentación de ‘Samurai’, una novela de Hisako Matsubara ambientada en el Japón de hace cien años. No es inocente que Matsubara, a pesar de haber nacido en Kioto, haya escrito esta historia de amor en alemán, la lengua del romanticismo. En japonés resultaría poco menos que imposible hacerlo. Otras fuentes afirman, sin embargo, que ‘amor’ se dice en japonés ‘ay’, lo que es igualmente elocuente. Con todo, parece claro que el amor, tal como lo entendemos nosotros, es un sentimiento occidental y moderno. El reconcomio  erótico y la pulsión sexual podrán ser universales pero la manera cómo son traducidos o conjugados ‘cambea y varea’ según los lugares y las épocas.

Se nos viene este asunto a la cabeza viendo la estupenda exposición ‘Sexo y poder en la sociedad moche’ en el Museo de arte precolombino de Santiago. Un centenar de estatuillas y vasijas de cerámica muestran que las prácticas sexuales de los moches, que habitaron la costa norte de Perú hace mil años, no difieren mucho morfológicamente de las nuestras (es verdad que en esta materia el margen de variación es estrecho) pero, si hemos de creerles a los antropólogos, los moches vivían y se representaban la coyunda de muy diferente manera a cómo la vemos y vivimos aquí y ahora.

Los antropólogos del futuro dirán tal vez que el amor y el sexo fueron para nosotros un potente antidepresivo y un tónico muscular (el corazón es un músculo), en cualquier caso una actividad intensamente asociada al bienestar corporal y anímico (o a su ausencia), al equilibrio personal, no lejos de lo que pueden representar el deporte y las aficiones, la capoeira, el feng-shui y la gimnasia sueca.

Entre los moche, en cambio, el sexo era una puerta entreabierta entre mundos contiguos pero dispares, el de los vivos y el de los muertos, el de los hombres y el de las mujeres, un campo de batalla entre las edades, los estratos sociales, los gobernantes y los gobernados, los aliados y los enemigos. Steve Bourget, el arqueólogo canadiense que ha estudiado en todas sus junturas la sociedad mochica, pretende que la muerte de un mandatario daba lugar a toda una serie de cópulas rituales y afirma que, careciendo de escritura, los moche consagraban su elaborada cultura visual a la perpetuación de la autoridad política.

Transpuesta a Santiago de Chile, esta afirmación significaría que el culto a la diosa Teta, tan en boga hoy en día, perpetúa el poder de las elites y dispara las alegres cuentas de los magnates audiovisuales. Bien visto, tal vez los chilenos del 2008 no somos tan diferentes de cómo fueron ayer los moches.

A dos pasos del Museo precolombino, en la mera esquina de Huérfanos con Ahumada, un grupo de muchachos ofrecen ‘Abrazos gratis’. Será porque se festeja ese día a San Valentín, patrono los enamorados. Antes, el 14 de febrero sólo se conmemoraba la defunción de la oveja Dolly y el cumpleaños de mi tío Pepe pero, de un tiempo a esta parte, más o menos desde la guerra del Golfo, se celebra el día de los enamorados y en las calles se venden flores de terciopelo y se regalan abrazos.

Mi tío Pepe justamente se pone a la fila de los abrazos y le pregunta a un voluntario el porqué de los estrujones. La respuesta del muchacho es impecable: ‘Porque hace falta’. Pepe le pregunta entonces qué los reúne y la respuesta, esta vez, es más flojita: ‘La vida’. Ya, pero ¿cómo se pusieron de acuerdo para encontrarse en el centro?, insiste mi tío. ‘A través de internet’, responde el muchacho. ‘Ni siquiera nos conocemos entre nosotros’.

La última palabra en esta delicada materia la pone un músico callejero que pasa cantando y pasando el sombrero: ‘Amor, amor, amor, amor por siempre amor (algo para la música)’.

logocl21 de febrero de 2008 PDF

PS/ Otros casos, mejor conseguidos, 1,

20 février 2008

Excedentes

Estoy de regreso en Bélgica, pero entiendo que este detalle a los cubanos los deje indiferentes. En el viaje de regreso,  la nieve de los Andes parecía 'cuarteada' por el sol. La nieve de los Alpes, en cambio, estaba fresca. En ambos casos el resultado era más o menos éste >. Hice un alto en Zúrich, me compré el diario y lo leí de corrido. No sé si por efecto del cansancio del viaje y las pocas horas de sueño, el diario me pareció desabrido. No el contenido de las noticias, sino el punto de vista de los reportajes, el tono de las columnas de opinión. Las plumas más ligeras parecían pesadas, repetitivas. Se adivinaba la mano de los relaciones públicas por aquí y por allá.

Croix_byzantine

Hoy en cambio, el diario belga rebalsa de sorpresas. Unos maleantes robaron, a punta de mazazos, el tesoro de la Catedral de Tournai, una cruz bizantina inestimable ornada de piedras preciosas, y varias otras piezas. La cruz fue parte del botín del saqueo a Constantinopla a manos de los cruzados, y salía en procesión cada año en el mes de septiembre. Por otra parte, el abogado Victor Hissel, defensor de las familias de las víctimas en el caso Dutroux, notorio y severo antipedófilo, ha sido inculpado como presunto consumidor de pedopornografía. También cuenta el diario que el orondo Mao habría ofrecido al repugnante Kissinger, en el horrible año de 1973, exportar miles de mujeres chinas a Norteamérica. 'Somos un país pobre y las mujeres son nuestro único excedente', habría dicho Tse-Tung. La última página cuenta que la piscina más grande del mundo se encuentra en Chile. La noticia me ha llenado de orgullo y cubierto de ridículo.

14 février 2008

Copihues y coliformes

Al ritmo que van los incendios forestales, quien quiera ver de cerca un copihue tendrá que ir hasta la parroquia de Concón.

PDF

Amanece en Concón. Asoma la aurora de rosados dedos, como la llamó el poeta ciego. A esa hora temprana, sin embargo, la luz que viene desde la cordillera no es rosada ni celeste sino blanca. Sobre la mar se ven dos botes con pescadores y por la bahía van y vienen incontables pájaros, pelícanos, gaviotas y patos cormoranes. Es febrero y el mar y el cielo se van haciendo azules. Será un día de sol, un alegre día de verano. Como escribió Sánchez Ferlosio, todas las alegrías serán como el cielo azul.

Pero una mancha oscura viene a ensombrecer el cuadro. Un colector de la red de alcantarillado se ha saturado, las aguas servidas inundan unas cuantas casas y van a dar a la mar, donde flota ahora una enorme mancha de mierda (la prensa la llama coliformes fecales).

Los primeros bañistas llegados a la playa son advertidos de que deben ir a bañarse a otro lado si no quieren quedar como el chinito del chiste. El alcalde de la comuna se persona e interpela a la Empresa Sanitaria de Valparaíso, responsable del mantenimiento de la red de alcantarillado. Esval, por su parte, culpa a terceros y deja el problema en manos de las corrientes marinas.

A pesar de la mancha viscosa, por la tarde la Playa Amarilla está negra de gente. De pronto, todos a una los bañistas comienzan a aplaudir y no se trata de la elección de Miss Playa. Pasa que se le ha perdido un niño a su madre y la playa entera colabora en la búsqueda del menor perdido aplaudiendo. Mientras no aparezca, el aplauso no cesa. Batir palmas es la manera de alertar e incorporar a la búsqueda a todos los bañistas.

Ahí está, alguien lo ha visto, es ese niño asustado con traje de baño amarillo. El salvavidas hace sonar triunfantemente el pito y la playa estalla en un sonoro vítor. Han sido sólo tres o cuatro minutos de búsqueda, pero le habrán parecido eternos a la madre de la criatura.

Ignoro quién ideó tan estupendo y, por lo visto, eficaz dispositivo que permite a la gente darse como un solo cuerpo a la vieja tarea de velar por los niños, por los propios y por los ajenos. Ver en acción una solución ideada por la gente misma, sin el apoyo de la municipalidad ni el patrocinio de una empresa, sin siquiera el concurso de unos organizadores de eventos o animadores asociativos, tiene algo o mucho de prodigioso. Como prodigiosa será la cara del niño perdido y encontrado.

En Concón, en el patio de la parroquia, se produce el segundo y último prodigio del día en la forma de un copihue de doce pétalos, en contra de los habituales seis con que cuenta normalmente la flor sureña. Se trata de un prodigio franciscano, humilde, comarcal, sin sobredosis de efectos especiales. En el espléndido jardín, fruto de la laboriosidad del párroco, el visitante y el parroquiano pueden contemplar las trenzas de dobles y triples flores. El párroco, Mario Erazo, comparte sus secretos de cultivador y en dos palabras nos pone al tanto de la mejor manera de reproducir el lapageria rosae por mugrón, por almácigo, sobre cómo mantener el pie de la planta a la sombra y cómo proteger su copa del sol.

El fruto del copihue es comestible y sus numerosas pepas, una vez convertidas en plantas, pueden dar a luz flores rojas, blancas o rosadas, independientemente del color de la flor madre. Así es el copihue. Algún día el prodigio irá más lejos y veremos aparecer un copihue de trece pétalos (en rigor, el pétalo del copihue se llama tépalo), el número de la suerte, el número de comensales de la Última Cena. De hecho, el prodigio ya se ha producido en el lenguaje a través de estas líneas. A partir de ahora mismo, cuando alguien con un poco de imaginación introduzca la asociación de palabras 'copihue de trece pétalos' a los motores de búsqueda, éstos tendrán un primer documento que ofrecer: éste.

Y al ritmo que van los incendios forestales, quien quiera el día de mañana ver de cerca un copihue tendrá que venir hasta la parroquia de Concón.


logocl 14 de febrero de 2008 PDF

7 février 2008

La sonrisa de la Mona Lesa

La televisión es nuestra Mona Lesa contemporánea, nuestro tercer hemisferio cerebral, una jaula en busca de su pájaro.

Mona_lesa

Para salvar a la civilización en peligro, alguien debe robar la sonrisa de la Mona Lisa. Esa sonrisa que es a la vez misterio en estado puro y puro efecto óptico, maestría de artista e ilusión de prestidigitador. Todo esto ocurre en un relato de Ray Bradbury, otro prestidigitador.

El enigma de ese rostro dura ya quinientos años. ¿Quién era Gioconda, la sonriente, la retratada por Da Vinci? ¿El propio Leonardo, su amante platónico o carnal, María Magdalena encinta, Juan Bautista travestido? Quienquiera que haya sido, su magnetismo es de talla, al punto que cuando, hace un siglo, el cuadro fue robado, el flujo de visitantes no se detuvo en el Louvre y eran muchos los que se acercaban a echarle un vistazo al hueco blanco sobre fondo blanco dejado en el muro por el cuadro ausente.

La última novela en tres entregas de Javier Marías se llama Tu rostro mañana, en referencia a la capacidad que algunos tienen y pocos ejercen de leer en la cara de la gente el futuro, de interpretar a las personas intentando averiguar cuál será su rostro mañana cuando arda Troya o salte la liebre. Tal vez así sea y todo esté escrito entre los pliegues de la sonrisa y el puchero del miedo.

Cuál sería entonces la imagen que habría que robar hoy para llevarse consigo la cara de este tiempo e interpretarla. Una imagen enmarcada, como las de Da Vinci, pero animada, ciertamente una imagen tomada de la televisión, nuestra Mona Lesa contemporánea, nuestro tercer hemisferio cerebral, como la llama Maturana.

La imagen que tenemos enfrente, en la terraza del café, la componen cuatro personas reunidas en torno a la pantalla de un computador portátil. (Gracias a la conexión sin cable, las terrazas se han ido convirtiendo en cibercafés al aire libre, en oficinas sin ventanas). La pantalla muestra una imagen, tomada seguramente de Youtube, ese mercado persa: Un corredor de fondo cae frente a un cartel que avisa que sólo faltan cien metros para llegar a la meta. El hombre intenta levantarse para continuar corriendo pero no puede, las piernas lo abandonan. En su rostro se mezclan la incertidumbre y la determinación. Pasan por su lado otros corredores camino de la meta y él intenta ponerse de pie y seguirlos, pero cae otra vez. Ese será nuestro rostro mañana, a la hora de la caída, y ese será el rostro de quienes lo aparten o lo acerquen.

En La caída, un hombre promete no volver a atravesar jamás un puente durante la noche. Albert Camus, su autor, murió al año siguiente de la publicación de ese libro en un accidente carretero. Poco tiempo antes había afirmado que no hay nada más absurdo que morir de esa manera. En un tramo del camino entre Santiago y Valparaíso se produce un choque. Trescientos metros más adelante ocurre un segundo accidente y trescientos metros más allá un tercero. El absurdo funciona como una onda expansiva, como una piedra que cae al agua. Se trata seguramente de un fenómeno a la vez físico y metafísico. Y periodístico: los accidentes y las tragedias monopolizan el flujo de las noticias y los comentarios, en la prensa, en las pantallas, en las terrazas de los cafés, en los hogares.

Para despejar la cabeza de tanta desventura, en horario estelar la Mona Lesa se vuelve alegre, se giocondiza (Gioconda significa jocosa, jocunda). Alguien la enciende y asoma un hombre alegre cantando en modo karaoké un puñado de canciones archiconocidas. La imagen parece nueva (el peinadillo del aspirante a cantante, el corte de su camisa), pero lo cierto es que la novedad es un efecto óptico porque la imagen está tomada de un viejo calducho escolar. Hay uno de nosotros delante intentando hacer un número, una gracia, y el resto, desde la platea, la sala o el set, aplaudimos o pifiamos. La Mona Lesa asegura la presencia de un número creciente de pajaritos nuevos (y de un número invariable de pajarotes viejos) cuyas caras interpretamos a la rápida. En ellas vemos chunchos y bandurrias, perdicitas y jotes. La tele es una jaula en busca de su pájaro, habría dicho el señor K.

Dejamos a la Mona Lesa dormida. O encendida, pero muda. Con el rumor de la ciudad ya tenemos bastante. A la distancia, la Gioconda sonríe. Y seguirá sonriendo el día de la caída.

La Nación, 7 de febrero de 2008

31 janvier 2008

Cómo comportarse en el living

El libro superventas de la temporada es un manual de instrucciones sobre cómo comportarse en el living.

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Santiago en enero. Un televisor da vueltas alocadamente. Un libro cuelga de un cordel agarrado por un perro para la ropa. Una nave espacial aterriza en un pueblo del desierto. En las librerías, el libro superventas es un manual de instrucciones sobre cómo comportarse en el living.

La imagen del libro que cuelga está en 2666, la novela póstuma de Roberto Bolaño, puesta en escena por la compañía barcelonesa Teatro Lliure en Matucana 100. Se trata de una idea de Marcel Duchamp, uno de sus celebrados ready-made. Bolaño pone el libro en manos de Óscar Amalfitano, un profesor de filosofía chileno que ha ido a naufragar a una ciudad del desierto mexicano tristemente famosa por los miles de crímenes contra mujeres que impunemente en ella se cometen, ciudad de la cual Amalfitano quiere alejar a Rosa, su veinteañera hija.

El libro que cuelga del cordel deja caer unas cuantas imágenes. La más filuda muestra el desierto lleno de cruces mientras desfila interminablemente la lista con los nombres de las muertas y suena una marcha fúnebre. Entretanto, un grupo de hombres cuenta con seriedad una retahíla de chistes sobre mujeres. La mujer es una vagina con un desorden de células alrededor.

Mi vecino de asiento me cuenta una versión femenina de ese seudo chiste: Un hombre es todo aquello que le sobra a un pene. En La novia vestía de negro, Jeanne Moreau acaba con todos los hombres que la rodean. Una actitud eminentemente polisémica. Según mi vecina, se trata de una película muy recomendable.

Otro asunto que cae es una nave espacial. En este caso cae en la pantalla del cine Hoyts. Se trata de Chile puede, la recién estrenada película de Ricardo Larraín. Tiene mérito que el ámbito del cine, la gente que asiste, se parezca a la película. A sus colores y sus formas. La película quiere apoyarse en esas superficies para trascenderlas a través de una metáfora. Un empresario decide lanzar al espacio a un astronauta desde el desierto de Atacama. El disparatado proyecto termina con la nave espacial en la calle principal del pueblo nortino de Inca de Oro, al ritmo de una diablada.

Otro libro que cuelga es un superventas, un manual de instrucciones. Trata de establecer cómo se comporta el ser nacional, la gente, y, sobre todo, cómo debería comportarse. El libro está escrito por una señora de apellido Sordo. Lo esencial del ser nacional, a su modo de ver, no acontece en las empresas ni en el Congreso Nacional sino en el living de nuestras casas. Mi vecina me dice que la señora Sordo sostiene que la culpa del problema en que estamos metidos todos la tienen las madres por abandonar a sus hijos y salir a trabajar. Los humoristas y los superventas basan su éxito en repetir las simplezas que la gente dice y se escucha decir. No he leído el libro de la señora Sordo y no hay muchas probabilidades de que algún día lo lea. No leo manuales de instrucciones, no suelo leer libros superventas ni menos aún libros escritos por mujeres que no tengan nombre de flor, como Marguerite o Rosa.

Estas son las historias que cuentan las novelas y las películas, y está muy bien que las cuenten. Pero no creo que exista más cumplida metáfora del ser nacional que la que aparece a diario en la portada de los periódicos. Sin olvidar a las revistas femeninas. Esos colores, esas formas. Esas historias cosidas con hilo negro y tiradas de los pelos son el ser nacional. Borges tenía razón, por ahí no pasa la historia, la mayúscula. Pero ahí estamos todos mirándonos a diario las caras los unos a las otras.

La última imagen está en el Bellas Artes. Un televisor da vueltas alocadamente movido por un torno. Un artista llamado Papasfritas lo ha instalado allí junto a otras escorias del ser nacional. El público se agolpa a contemplar el efecto hipnótico de ese fuego fatuo. Otras imágenes pueden verse en ese mismo museo. La cara del ser nacional, sin embargo, la gente, los diarios, sólo parece tener ojos para esa tele que se ha vuelto loca. Y recíprocamente.

La Nación, 31 de enero de 2008 PDF

24 janvier 2008

¡Total para qué!

El fallo de la justicia francesa que condena a la compañía petrolera Total por daño ambiental es un gran paso para las víctimas de las mareas negras.

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Miguel es gallego y vive y trabaja en Bruselas. Cuando, en noviembre de 2002, se enteró de que un navío petrolero, el Prestige, estaba arrojando miles de toneladas de petróleo sobre las costas de su tierra, Miguel se puso en campaña para viajar a Galicia y dar una mano en la limpieza de las playas. Con una veintena de voluntarios, españoles y belgas, arrendaron un autobús y, armados de palas y sacos, se sumaron al esfuerzo colectivo por aminorar los efectos de la catástrofe que representan 77 mil toneladas de crudo vertidas sobre la mar y las costas.

Miguel y los voluntarios trabajaron sin descanso y durmieron en gimnasios durante tres semanas. De regreso a Bruselas, un par de preguntas les rondaban: Cómo es posible que estos desastres sigan produciéndose regularmente sin que nadie parezca hacer nada por impedirlos. Y por qué los platos rotos (la fauna exterminada, la pesca perdida, el paisaje dañado, el turismo decaído) tienen que pagarlos los lugareños. Decidieron entonces interesarse por el funcionamiento del transporte petrolero y la legislación que lo rige, movidos por la voluntad que dio nombre a una plataforma de acción ciudadana: Nunca más. Cambiaron las palas y los sacos por los códigos y los reglamentos y su objetivo ha sido desde entonces presionar a las autoridades para que cambien las reglas opacas que amparan y dan impunidad a los causantes de las mareas negras.

Por eso el fallo que la justicia francesa dictó la semana pasada condenando a una compañía petrolera, Total en este caso, y al conjunto de los operadores involucrados, a indemnizar a las víctimas del naufragio del petrolero Erika en las costas de Bretaña, en Francia, en 1999, fue un gran día para Miguel y para mucha gente que comparte su causa. Por primera vez la justicia de un país establece expresamente la noción de daño ambiental y apunta a la responsabilidad del conjunto de los operadores envueltos en el naufragio: la compañía petrolera Total, que alquiló el barco, el propietario del navío y la empresa que extendió el certificado de navegación, ocultando o aminorando los fallos ostensibles de esas gigantescas tinas agujereadas que fueron el Erika, el Prestige, el Exxon Valdez y tantos otros barcos petroleros cuyos naufragios han emponzoñado mares y costas.

El fallo será apelado por los abogados de Total. La tacañería de las compañías petroleras es proverbial y probablemente proporcional a su capacidad para acumular ganancias corrompiendo gobernantes, como en Birmania y Nigeria, y dañando irremediablemente la vida de los lugareños y el medio ambiente, como en la Amazonia ecuatoriana y en el golfo de Guinea. Pero, de ser confirmado, el fallo francés puede representar una jurisprudencia de alcance mayor. Hasta ahora, el principio según el cual el que contamina paga estaba solamente aceptado en la teoría. En los hechos, los piratas de los mares se refugiaban en los intersticios de una legislación permisiva, tallada a la medida de los intereses de unos poderosos agentes económicos, lo que les permitía diluir sus responsabilidades y escapar a las consecuencias de sus actos.

¡Total para qué!, dirá el escéptico de turno. Los naufragios en los mares son viejos como el mundo y no hay fallo judicial que pueda impedirlos. Las mareas negras son un precio que hay que pagar para que el petróleo siga haciendo andar los motores. Está probado, sin embargo, que la mayoría de las mareas negras son evitables activando los controles existentes. Y exigiendo responsabilidades a sus responsables. El reciente fallo contra Total va en esa dirección. Con una pequeña participación de Miguel, el voluntario gallego, la justicia ha dado por fin un gran paso.

logo 24 de enero de 2007

19 janvier 2008

En viaje a Natalia

Este sábado entro por un extremo del túnel y, si todo va bien, mañana domingo salgo por el otro y pongo pie en Natalia, que fue mi tierra y tal vez aún lo sea.

Durante las próximas semanas espero colgar aquí los textos que vaya publicando el diario. De no ser así, y de querer leerlos, los pueden encontrar en la sección Opinión de La Nación de los días jueves, o en la última pàgina, si compran el diario en el quiosco.

Gracias por la asiduidad, un abrazo.

Avi_n

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